La siguiente reseña puede contener spoilers.

La primera vez que sonó el nombre de Taika Waititi junto al de Thor no entendíamos bien de qué se trataba. El director neozelandés tenía dos títulos reconocidos en su curriculum donde predominaba la comedia: What We Do in the Shadows (2014) y Hunt for the Wilderpeople (2016). Todo nos indicaba que el Dios del trueno tendría un cambio de imagen enorme en su tercera película en solitario. Thor Ragnarok (2017) desarmó todo lo que conocíamos del héroe vikingo para convertirlo en un personaje tridimensional, mucho más complejo, humano y fácil de empatizar. Taika conoció a Chris Hemsworth y encontró un espíritu adolescente y divertido en el actor australiano que quiso replicar en Thor. El experimento fue un acierto absoluto.

El jueves se estrenó en cines Thor: Love & Thunder (2022), que marca la segunda colaboración entre el director y Marvel, y posiciona a Thor como el único Avenger en lograr cuatro películas en solitario. La cinta es una fiesta para nuestro niño interior, una historia llena de colores, sinsentidos, emociones y mucho rock con una identidad única. Pero por sobre todas las cosas, es una celebración del amor, una película con un corazón enorme.

Luego de los hechos de Avengers Endgame (2019), Thor decidió dejarle el rol de rey de Asgard a Valkyrie y dedicarse a explorar quién es y no quién se supone que debería ser. Recordemos que el vikingo espacial perdió a toda su familia, sus amigos, su pueblo y especialmente a su hermano Loki. Esto lo sumió en una depresión de la que intenta salir junto a los Guardianes de la Galaxia luchando en diferentes planetas y viviendo un sinfín de aventuras. Pero su corazón está cerrado, Thor tiene miedo de volver a amar, de sentir, y se refugia en sus músculos, su querida hacha Stormbreaker y su misión de luchar por el bien del universo. Después de todo es un Avenger, y uno de los pocos originales que quedan.

La primera parte de la cinta es muy caótica, pasamos de un plano a otro completamente diferente sin mucha sutileza, se siente como un reflejo de la mente de Thor: por momentos eufórico encontrando un sentido en la lucha y por otros perdido en su crisis existencial. Rápidamente podemos identificar el sello de Taika en la identidad visual, los chistes absurdos y su personaje Korg, que sirve como una especie de narrador de la vida del vikingo espacial para aquellos que necesiten una refrescada. En la escena en la que Thor vuelve a New Asgard y se reencuentra con Jane Foster– ahora como Mighty Thor– es cuando el héroe encuentra su camino, al igual que la historia, que desde ese preciso momento en adelante crece exponencialmente hasta lograr uno de los finales más sólidos y emotivos de la franquicia.

Taika Waititi tiene un don especial, no solo dirige y escribe historias priorizando el sentir de los personajes, sino que crea comfort movies. Retrata las emociones y los sentimientos de manera muy genuina, con sinceridad, empatía y grandes dosis de ternura. Incluso tocando temas duros y complejos, logra que nunca dejes de tener esperanza. Algo que vimos especialmente reflejado en Jojo Rabbit (2019), cinta por la que ganó un Oscar al mejor guion adaptado. Y algo que vuelve a conseguir en esta película. Quizás hay momentos en los que el humor y los chistes son excesivos, pero hay tanto amor en los personajes y el mensaje es tan poderoso que esos detalles dejan de sentirse importantes, porque lo importante está en lo que nos hace experimentar.

Una aventura clásica de Thor

Después de doce años, Chris Hemsworth sigue reinventado a Thor y demostrándonos lo mucho que todavía tiene para contarnos. El amor que le tiene al personaje se siente en cada escena y su habilidad para pronunciar frases dramáticas de superhéroe y al mismo tiempo ser gracioso es excelente, su timing cómico está cada vez más afilado. Es el segundo actor de Marvel en ser productor ejecutivo de su película, la primera fue Scarlett Johansson en Black Widow (2021). Esta se siente especialmente personal para el actor australiano, ya que no sólo tomó decisiones creativas sino que además hizo partícipes a sus hijos de la historia. Sus mellizos Sasha y Tristán tienen cameos, pero su hija mayor India Rose tiene un papel hermoso y determinante para el futuro del Dios del Trueno.

En la conferencia de prensa internacional a la que fuimos invitados por Disney, el actor contó un poco sobre cómo el ambiente detrás de escena fue tan importante para transmitir la esencia de la cinta: “Fue una experiencia muy familiar, no solo mis hijos participaron, sino también los de Taika, Natalie y Christian. Lo más importante fue divertirse como niños”. En cuanto a trabajar bajo las órdenes de Taika Waititi dijo: “Es un viaje de autodescubrimiento y exploración, diversión y locura. Hay música sonando, y él está parado detrás de la cámara riéndose y arruinando la mayoría de las tomas (risas). No, es lo mejor. Nos da libertad, hay mucha improvisación, pero especialmente una pasión inmensa que no tiene rival”.

EAT MY HAMMER

Volver a ver a Natalie Portman en el Universo Cinematográfico de Marvel es reconfortante, pero verla convertida en Mighty Thor es un verdadero deleite. Por primera vez pude disfrutar de la química junto a Chris Hemsworth, hay momentos muy tiernos entre ellos y el amor que se tienen se transmite, algo fundamental para que el mensaje final llegue a destino con fuerza. El arco de la Dra. Jane Foster es hermoso y especialmente conmovedor. En muchos aspectos su personaje es el alma de la historia y el punto de inflexión para que Thor encuentre algo por lo que volver a luchar con todo el corazón. En la conferencia, Natalie habló sobre cómo esta película cambió su perspectiva:

“Es un privilegio increíble poder explorar a una superheroína vulnerable y débil, que encuentra su fuerza en eso, y es muy humana, lo que hace que pueda conectarme más con ella. También creo que me dio un respeto renovado por lo que Chris ha estado haciendo durante más de una década, porque veo cuánto trabajo implica convertirse en un superhéroe y es algo que no logré entender cuando sólo fui la chica en las primeras”.

Natalie trabajó duro para lograr los músculos de una heroína y, si bien creo que no se termina de sentir completamente cómoda en el papel, logra darle una dualidad muy compleja al personaje que te va a hacer sentir muchas emociones. Hacía tiempo que no lloraba tanto con una película de Marvel, toda su participación en el tercer acto es sublime, muy poderosa y emocionante. Logra ser tridimensional y mostrarse muy humana, casi como si estuviera jugando por un ratito a ser una heroína, pero con la certeza de que en el fondo siempre lo fue. Se destaca especialmente su relación con Valkyrie, que -aunque queda un poco relegada- tiene momentos muy intensos y siempre nos deja con ganas de más. En esta cinta también queda claro que el personaje interpretado por Tessa Thompson es una mujer queer, habla con libertad sobre su ex-novia, el dolor que siente de haberla perdido y sus ansias de volver al campo de batalla.

MÁS HUMANO QUE VILLANO

Si hay que destacar a alguien en esta película es a Christian Bale, nada más ni nada menos que uno de los mejores actores vivos de nuestra época. Su interpretación de Gorr es abrumadora, cada vez que aparece en pantalla se siente con todo el cuerpo, la atmósfera se vuelve sombría y los colores se apagan. Su presencia es arrolladora y sin lugar a dudas puedo decir que es mi villano favorito de la franquicia. La historia abre con él, y esa secuencia sirve como disparador para comprender su motivación y sentir cierta empatía por su situación.

Esto comentó Bale en la conferencia: “Es un gran placer interpretar a un villano, es mucho más fácil que interpretar a un héroe. Chris tiene un trabajo mucho más duro, ya sabes. Todo el mundo está fascinado con el malo inmediatamente. La belleza de esto es que Taika puede hacer que sea muy divertido y luego realmente conmovedor. Ciertamente entiendes tal vez por qué este tipo está tomando decisiones horribles. Y él es un monstruo, y un carnicero, pero también es humano. Hay una posibilidad de comprender por qué llegó a ser de esa manera.”

La película tiene una estética muy ochentosa, ruidosa, eléctrica y colorida, inspirada en los álbumes de glam rock de la época– especialmente los de Guns N’ Roses– y en las vans pintadas con aerosol. Taika Waititi vuelve a revolucionar la fórmula, tiene mucha libertad de expresión y logra escenas muy memorables como la secuencia en blanco y negro, que es visualmente impactante y disruptiva. Hay muchos detalles que cobran sentido mientras sucede la historia, como toda la tensión entre Thor y Stormbreaker. La banda sonora es una de las mejores y la elección de los temas para cada escena es muy efectiva.

Se siente en varios aspectos como una coming of age adulta, una historia donde tenemos que enfrentarnos a nuestros peores miedos, algo que llega a su máxima expresión en una escena particular dónde varios niños tienen que pelear por su vida, confrontando monstruos oscuros. Pero también en todo el camino de Thor, que al final de esta película va a tener que hacerle frente a sus sentimientos y volver a apostar por el amor, entendiendo que siempre es mejor sentir algo aunque sea doloroso, que estar vacío por dentro.

Hay dos escenas post-créditos que valen mucho la pena. La primera es una sorpresa inmensa para los fans de Ted Lasso (2020-) que nos deja con muchas ganas de que la quinta película de Thor se anuncie pronto. Y la segunda es un homenaje hermoso que le da un cierre emotivo y mágico a la historia. Ya la pueden encontrar en todos los cines y próximamente en la plataforma de Disney +.

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