No es todos los días que una estrella del calibre de Scarlett Johansson, con una carrera establecida, un renombre internacional y una relación de más de diez años con los estudios Disney, decide demandar públicamente a su empleador a través de una agencia de representantes de alto perfil, sin llegar a un acuerdo previo tras bambalinas. En julio de 2021 la noticia cayó como un balde de agua fría en una industria ya maltratada por la pandemia, los estrenos simultáneos en streaming y las disputas entre los estudios y los directores de cine.

La película de Black Widow (2021) había sido, justamente, objeto de controversia unas semanas antes, cuando los dueños de los cines arremetieron contra Disney con un comunicado oficial de la asociación que los nuclea en Estados Unidos. En el documento, acusaban al estudio de hacer colapsar la taquilla en la segunda semana de estreno de la esperada película, al lanzarla simultáneamente en su plataforma de streaming con el modelo Premier Access, lo cual generó un récord de piratería en lo que va de la pandemia.

Ya en marzo, la decisión de pasar el estreno de Black Widow en simultáneo a streaming (apenas unos meses antes de su estreno y después de postergarla casi un año para que pudiera tener su lanzamiento exclusivo en cines) generó cierta polémica. Aunque en ese momento no levantó demasiado polvo, por lo bajo ya se estaba librando una batalla entre Scarlett Johansson-quien también es productora ejecutiva de la película- y el estudio a cargo del Universo Cinematográfico de Marvel (MCU, por sus siglas en inglés).

Por su parte, el productor Kevin Feige declaraba de tanto en tanto estar a favor de los estrenos exclusivos en cine, pero -así y todo- ni siquiera el responsable del MCU pudo salvar a la película en solitario de Black Widow de su irremediable destino como lanzamiento simultáneo en streaming. Sin embargo, la película se convirtió en un récord de taquilla inmediato tras su estreno en cines, superando todos los números de recaudación durante la pandemia con su apertura en salas y vendiendo casi tantas entradas en su noche de estreno como cualquier otro título de Marvel en la misma fecha del año, en condiciones normales previamente a la pandemia.

Este auspicioso inicio en salas fue acompañado por un comunicado sorpresivo de Disney, que reveló la recaudación de la película en su plataforma de streaming, un número que hasta el momento había permanecido oculto con sus anteriores estrenos. Black Widow facturó $60 millones de dólares en Disney+ con Premier Access (o sea, 20 millones de suscriptores abonaron los $30 dólares de costo para verla en la comodidad de sus casas). Pero en su segunda semana, Black Widow reportó una caída en las salas del 69% con respecto a su semana de apertura, convirtiéndose en la película de Marvel Studios con peor desempeño en este sentido.

Después de tres semanas en cartelera, se calcularon pérdidas millonarias en base a las proyecciones sobre el desempeño de cualquier película del Universo Cinematográfico de Marvel en cines, y se destapó el “Scarlettgate”. Asesorada por uno de los estudios de abogados más prestigiosos de Hollywood, la actriz demandó a Disney por incumplimiento de contrato, ya que el lanzamiento simultáneo en streaming de su película le habría hecho perder millones de dólares en regalías, que dependían del estreno exclusivo de Black Widow en cines. Según sus abogados, estas pérdidas serían de alrededor de 50 millones de dólares.

En una movida sin precedentes, el equipo legal del estudio respondió rápida y agresivamente a la demanda, con un comunicado público que la acusaba de mostrar una “cruel indiferencia” por las consecuencias de la pandemia. En el mismo, el estudio se escudaba detrás del COVID-19 como la razón imperante para tomar esta decisión (a pesar de las continuas postergaciones y de los cines funcionando cada vez a una mayor capacidad). Además calificaron la demanda de “triste y preocupante” y revelaron el salario que cobró Scarlett Johansson sin regalías, en un intento por poner a la opinión pública en su contra.

Su agencia de representantes salió públicamente al cruce de estas declaraciones, diciendo que actriz y productora se encontraba “orgullosa del trabajo realizado durante una década con el equipo de Marvel” y que solo reclamaba lo que le correspondía. Varias asociaciones que abogan por la igualdad de derechos de las mujeres en la industria audiovisual demostraron su apoyo públicamente, pero las voces de la mayoría de sus colegas no se hicieron oír a favor ni en contra, generando más revuelo entre los fans y la prensa que al mismo interior de la industria.

A raíz de un newsletter redactado por Matt Belloni, ex editor del prestigioso medio The Hollywood Reporter, comenzó a circular el rumor de que también otras actrices como Emma Stone podrían buscar compensación financiera a través de demandas legales por el estreno simultáneo de sus películas en streaming. Una idea reforzada por los medios que reportaron sobre el caso en los siguientes días. Pero no solo la protagonista de Cruella (2021) no inició ningún tipo de litigio, sino que además confirmó la secuela de su película live-action con Disney apenas días después.

Si bien muchos esperaban olas de denuncias como esta, todo indicaba que las partes buscarían resolver la demanda antes de llegar a la corte. Y eso fue lo que pasó finalmente, aunque no trascendieron detalles del acuerdo. Después del escándalo de relaciones públicas y las críticas que recibió el estudio por el manejo de la situación, terminaron optando por tomar el mismo camino que ya había elegido Warner con anterioridad y pagar una compensación monetaria a su estrella por el estreno simultáneo de la película en streaming y las pérdidas que ello hubiera podido ocasionarle.

“Estoy feliz de haber resuelto mis diferencias con Disney”, dijo Scarlett Johansson en su comunicado liberado el 30 de septiembre. “Estoy increíblemente orgullosa del trabajo que hicimos juntos a lo largo de estos años y disfruté mucho mi relación creativa con el equipo. Espero continuar nuestra colaboración en los próximos años”. A lo cual el actual presidente de los estudios Disney, Alan Bergman, respondió: “Apreciamos sus contribuciones al Universo Cinematográfico de Marvel y esperamos seguir trabajando juntos en próximos proyectos, incluyendo Disney’s Tower of Terror”.

A pesar del revuelo, la película inspirada en una de las más famosas atracciones de los parques temáticos de Disney sigue en pie con Johansson a la cabeza, como estaba planeado en un principio. El éxito de Jungle Cruise (2021) -que recaudó apenas la mitad que Black Widow en Disney+, pero superó porcentualmente su relación costo/beneficio- sería un factor clave para que el estudio siga desarrollando este tipo de películas. Sin embargo, este fue el último título en lanzarse en simultáneo con modelo Premier Access y todo indica que Disney dejaría de lado los controversiales estrenos híbridos de ahora en más.

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