La cuarta fase del Universo Cinematográfico de Marvel puede haber dividido al público en algunos aspectos, pero algo es seguro: por fin están saldando una deuda al presentar cada vez más personajes femeninos en roles centrales. Nuestra Victoria Alonso, una de las cabezas de la compañía, más de una vez hizo pública su postura respecto a cómo la diversidad merece mayor representación para así reflejar al mundo en que vivimos. Sin duda Ms. Marvel (2022) cumple con esta expectativa, llevando del cómic a la pantalla a Kamala Khan (Iman Vellani), la primera heroína musulmana de la franquicia.

Superhéroes: son como nosotros

Tanto las secuelas de Spider-Man como la reciente Hawkeye (2021) nos dieron vistazos a un mundo donde los jóvenes crecieron con retratos de Bruce Banner (Mark Ruffalo) en las aulas o el nuevo hit teatral es un musical al estilo de Hamilton (2015) pero con Steve Rogers como su estrella. Es a través de las nuevas generaciones donde vemos con  más claridad cómo se compone este mundo en donde los jóvenes crecieron con los Avengers y sus alrededores se recomponen luego de la tragedia del Blip.

Este es el mundo de Kamala y los primeros minutos de Ms. Marvel nos lo hace saber: podcasts, fanvideos explicando cómo Carol Danvers (Brie Larson) se enfrentó a Thanos (Josh Brolin), fans de todas las edades preparando sus cosplays para ir a la primera AvengersCon, celebrando a sus héroes así como recordando a los caídos. Ya los superhéroes no se esconden en las sombras, son parte de una sociedad que conoce sus nombres y los volvió objeto de culto, de la misma manera en que lo hacemos los espectadores que fielmente seguimos sus aventuras hace más de diez años. Kamala es una de nosotros y su fanatismo por la Capitana Marvel lo que evidentemente le va a dar su nombre de superheroína, una vez complete su propio camino del héroe.

El contexto es la clave de lo que forma a este personaje y cada capítulo es una introducción excelente a la cultura paquistaní para aquellos a los que nos resulta ajena. Una de las fortalezas del guion es la manera en que toda esta información se incorpora sin esfuerzo alguno. Lo vemos en la gastronomía, en la moda, en textos escritos en urdu, las visitas a la mezquita y en el relato mismo, ya que la Partición de la India, evento que dividió al país creando al estado de Paquistán en 1947, tuvo serias consecuencias para la familia de la joven y su eventual migración al continente americano. La herencia de Kamala, el brazalete de su bisabuela Aisha (Mehwish Hayat), es literalmente lo que libera los poderes dentro de ella. La tradición, en otras palabras, se vuelve una herramienta que potencia todo aquello que la nutrió, los valores aprendidos tanto de su familia como de sus héroes.

En el tercer capítulo se nos explica que el brazalete es un objeto buscado por los llamados Clandestinos, grupo liderado por Namja (Nimra Bucha), madre del interés amoroso de Kamala. Los Noor, antepasados de la chica, poseen habilidades que explican por qué ella consigue tener cortas visiones que hablan del pasado, eje sobre el cual la serie va y vuelve. La memoria y tradición son formativas, pero ni Kamala ni su amiga Nakia (Yasmeen Fletcher) se atan a estas cuestiones con rigidez.  Ninguna reniega de sus orígenes, sino que se enfrentan a lo que resulta obsoleto. Un ejemplo de esto es ver cómo las chicas cuestionan las reglas de la mezquita, esa noción de que las mujeres musulmanas son menos que sus contrapartes masculinas. Esta es una cualidad heredada, ya que tanto Muneeba (Zenobia Shroff), la madre de la protagonista, como Namja no rinden cuenta a sus contrapartes masculinas, ambas matriarcas de sus respectivas familias.

La Generación Z al frente

Visualmente hablando, Ms. Marvel es sin duda la producción cuya impronta visual es la más marcada y original de la franquicia en esta Fase 4, un reflejo de la edad de su protagonista. Es cuando Kamala sueña despierta, cuando se aleja de las preocupaciones de un mundo que le pide crecer, cuando observamos cómo sus dibujos, los graffiti, los mensajes de texto o emojis se llenan de vida y crecen en volumen, desproporciones que reflejan los ánimos de adolescentes en donde cosas mínimas pueden volverse cuestiones de vida o muerte. La transposición del arte del comic al audiovisual es algo que Marvel va tomando cada vez más en cuenta en sus producciones, la estética del Hawkeye de David Aja siendo fundamental para inspirar el arte promocional, la intro y créditos de la serie televisiva. En el caso de Ms. Marvel, esto toma aún más importancia, constituyendo no solo el carácter visual sino también la esencia y tono de la serie misma.

No es raro que no todo el público haya caído en su encanto, ya que el tono de la serie es justamente muy juvenil. Estrenada el mismo día de emisión de un tanque como Obi-Wan Kenobi (2022) y con poca publicidad, la primera emisión de Ms. Marvel sufrió los números de audiencia más bajos de todas las series del MCU. Pero no es un dato menor que sea la historia que más atrajo la atención de hogares étnicos, además de la mejor calificada por los críticos. Es cierto, la crítica es y siempre será una mirada subjetiva sobre algo, pero esto no quiere decir que no podamos apreciar la excelente ejecución detrás de una serie dedicada a un grupo etario que puede no ser el nuestro.

Ms. Marvel es, al final del día, un reflejo de los nuevos tiempos. Es una serie con gran personalidad y una protagonista sumamente carismática, una historia rica en cultura, que habla de la experiencia de una familia migrante con sorpresiva honestidad y de forma muy orgánica. Así como Kamala honra su tradición pero mira hacia el mañana, podemos seguir adorando a los grandes seis, nuestros Avengers originales, pero abrazar a los héroes y heroínas del futuro.

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