La serie de Disney + protagonizada por Obi Wan Kenobi fue una de las más esperadas en el nuevo canon televisivo de la última década. Lo que comenzó como el proyecto de una película y culminó como una serie para streaming, atravesó un largo camino de desencuentros. De ser un rumor en el 2018 a sufrir una reescritura completa alrededor de 2020, la premisa de revisitar a uno de los personajes más queridos de la saga, resultó complicada. Tanto, como para que los cuatro años transcurridos hasta su estreno, se convirtieran en un hervidero de rumores, contradicciones y al final, lo que parecía una audacia argumental. 

Mientras tanto, Star Wars atravesó varias fases distintas. La primera y más complicada, el cierre de la llamada tercera trilogía. Con dos directores distintos y visiones radicalmente opuestas, las nuevas historias de una galaxia muy, muy lejana tuvieron algo agridulce. En especial, con un cierre que se convirtió en motivo de crítica y preocupación para los fanáticos. Desde personajes endebles hasta una historia sin el menor valor para el resto de las queridas líneas argumentales de la famosa space opera. Las adiciones más recientes a la obra de George Lucas encendieron alarmas y levantaron críticas, rumores y debates públicos. ¿Había llegado el momento de abandonar toda exploración de la mitología Star Wars? ¿Era hora de dejar partir la historia y también, sus personajes? 

Solo: Una historia de Star Wars (2018) de Ron Howard demostró que brindar nuevos rostros a personajes icónicos era un error. E incluso, reinventar sus personalidades bajo nuevas sensibilidades. Las críticas alrededor de la forma en que el director Rian Johnson concibió y profundizó en un anciano y pesimista Luke Skywalker (Mark Hamill) en Star Wars: Episodio VIII – Los últimos Jedi​ (2017) fueron abundantes, pero también, precisas. Incluso, el mismo actor se hizo preguntas acerca de la nueva versión de su personaje, aplastado por la derrota moral y desprovisto de todo sentido de la esperanza. “Un Jedi jamás se da por vencido” dijo en plena promoción del film. “Un Jedi jamás abandona el intento de ayudar”. 

De modo que el mundo de las series live action, se tomó como un terreno resbaladizo. Uno que la serie The Mandalorian (2019 -) de Jon Favreau recorrió desde la discreción hasta convertirse en un auténtico fenómeno de masas. La serie, que cuenta la historia de un personaje marginal al borde externo de la galaxia, conquistó a los fanáticos. También, hizo que más que eso, revitalizó a niveles desconocidos la saga hasta dotarla de un nuevo dinamismo y profundidad. Mucho menos exitosa en planteamiento y ritmo resultó El Libro de Boba Fett (2021), también de Favreau. Pero a pesar de eso, tuvo un carácter contemplativo y profundo, que brindó sentido a cierta idea sobre la madurez de la franquicia. 

De modo que se esperaba que Obi Wan Kenobi (2022) de Deborah Chow (parte del equipo de The Mandalorian), fuera la depuración de ambas propuestas. Una visión mesurada, inteligente y elegante sobre uno de los personajes más queridos del canon de Star Wars. No solo contaba con un equipo de comprobada calidad, sino con Ewan McGregor, el actor que interpretó la versión más contemporánea del personaje. Se trataba de una combinación sólida, un proyecto que creció en consonancia del tono de las nuevas miradas a la saga. O, al menos, eso era lo que se esperaba. 

Las contradicciones y la desconexión con el canon

En una de las escenas del primer capítulo de la serie, el personaje de McGregor deja claro que la orden a la que pertenece “perdió” frente a las manipulaciones de Palpatine, la Orden 66 y el advenimiento del Imperio. Cual sea el caso, Kenobi deja claro que ningún esfuerzo es suficiente. O al menos, que él no se arriesgará para salvar, ayudar o sostener lo que sea que ocurra después. En lo que respecta al Jedi fugitivo, su lugar en la historia del cosmos ha terminado. 

Pero poco después y en medio de una discusión, Owen Lars — tío de Luke Skywalker— se sorprende cuando este último le pide alejarse de su familia. “¿No debemos entrenarlo?” dice el personaje, con genuina preocupación. Lo que deja entrever que, sin duda, tiene la intención de participar en la educación de Luke y entrenarle en el uso de la Fuerza. De modo que todo su desaliento anterior y la definitiva sentencia de haber sido derrotado, queda en entredicho.

¿Se trata de una idea sobre la moral del personaje, convencido de su deber, pero fuera de la línea de peligro que supone el Imperio? E l código Jedi, de hecho, se recuerda en varios momentos de la serie. Y en específico, el Gran Inquisidor deja claro que una de las formas de capturar a los caballeros del sable, es apelar a su conciencia. Pero la noción moral de Kenobi parece tener estratos. ¿Es una forma de analizar su personalidad luego de una tragedia como la Orden 66? ¿O se trata de una contradicción flagrante de la serie? 

Preocupa que una producción de considerable relevancia como lo es Obi Wan Kenobi, tenga evidentes problemas para desarrollar su historia. En especial, luego de casi tres años de espera, un cambio de formato y una reescritura completa de su guion.

Los primeros dos episodios tienen un aire sobrio acorde con el personaje. Pero también, adolecen de personalidad, profundidad y están vinculados de manera urgente a una idea más amplia sobre Star Wars. Lo último, condena al programa a seguir una línea que lleva hacia un lugar conocido. De nuevo, los Skywalker forman parte del argumento central de una de las nuevas historias de la franquicia. Y lo hacen, desde un lugar innecesario. Si se esperaba que el foco de atención fuera el enfrentamiento entre Kenobi y su antiguo pupilo, la inclusión de Leia y Luke es innecesaria. O cuando menos, forzada. Anakin Skywalker es el núcleo de una vieja y perniciosa confrontación, revisar de nuevo la historia de sus hijos parece una vuelta de tuerca gastada. 

Ese error insistente

A la luz de la más reciente trilogía, la obsesiva necesidad de incluir a todos los Skywalker en las nuevas historias de Star Wars parece contraproducente. En especial, cuando la historia intenta revisar hechos y puntos específicos dentro del argumento más amplio. Darth Vader, que durante buena parte de la mitología de la franquicia, reniega de su origen, no podría considerarse del todo un Skywalker. O de hecho, su mayor relevancia en la historia — al menos, en la de Obi Wan Kenobi — no está relacionada con su parentesco. 

Pero la serie Obi-Wan Kenobi regresa a puntos conocidos y, lo que es aún más preocupante, retoma varias líneas argumentales sin motivo aparente alguno. En especial, porque es prácticamente improbable que en seis episodios — tres, ya estrenados — puedan mostrarse de manera apropiada. Después de todo, el siguiente capítulo del programa ya podría considerarse parte del final de la historia. ¿Qué podría contar sobre Leia y Luke? ¿Se trata la breve aparición de ambos de un fanservice mal construido? El capítulo tres dejó claro que, al menos, Leia seguirá formando parte de la trama. Pero ¿hacia qué lugar conduce el hilo narrativo que protagoniza? ¿Hay una conclusión que justifique y le dé sentido a su aparición?

Por lo pronto, esta serie -una producción que se sitúa en la misma línea de proyectos más elaborados como The Mandalorian– parece tener dificultades para narrar su historia. En especial, en medio de blanduras de guion que afectan la solidez del programa. Desde la inverosímil y casi auto paródica persecución de la pequeña Leia en medio del bosque, hasta la muerte (aparente) del Gran Inquisidor. A lo que habría que añadir, un duelo deslucido entre el poderoso Darth Vader (Hayden Christensen) y un disminuido Kenobi

Hay un aire apresurado y poco convincente en la historia del programa. Mucho más, cuando la percepción sobre el tema de la Fuerza y sus infinitas implicaciones, se hace más complicado de entender. Si todo está configurado bajo la idea de cierto destino inevitable ¿puede Kenobi solo esconderse? ¿evadir sus responsabilidades? La serie se hace las preguntas correctas, quizás. Pero no tiene forma de responderlas de manera elocuente. 

De nuevo a los estratos conocidos

Obi Wan Kenobi comienza con un recorrido rápido por la historia del personaje. Se trata de algo inevitable. Kenobi lleva ausente de la pantalla grande por más de diez años. Pero, como muchos otros personajes de Star Wars, nunca ha estado muy lejos del centro de atención. Ya sea por las series animadas o por las narraciones no oficiales, el maestro Jedi es una parte esencial de la saga y la forma en cómo le comprendemos en la actualidad.

De modo que, la gran pregunta, es el motivo por el cual la serie Obi Wan Kenobi pareciera ser tan irrelevante y, en específico, un producto deslucido con respecto al resto de todas las producciones recientes de la saga. ¿Se trata de la dirección de Deborah Chow, mucho menos hábil que Jon Favreau y Dave Filoni? ¿O será esta historia la demostración de que un espacio de la saga fue sobre explotado hasta la extenuación? 

Con tres capítulos en la plataforma de Disney+, la serie llega apresuradamente a su centro motor apenas dos semanas después de estrenada. ¿Se convertirá Obi Wan Kenobi en la gran decepción de Star Wars, luego de cuatro años de espera por su estreno? Solo queda esperar tres semanas más.

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