Si veías a Sam Neill de chico, era como ver a un padre. Carismático, bien parecido, bonachón. Con el sombrero característico de alas anchas. La figura paternal de Jurassic Park (1993, Steven Spielberg), que era la mutación a la que se sometía su célebre personaje Alan Grant (y el verdadero tema de la película). Pero también podía ser el científico equidistante de Event Horizon (1997, Paul W. S. Anderson), que terminaba asustándote cuando finalmente decidía entregarse a la oscuridad.
Esos dos personajes, entre muchos otros, representan cabalmente la versatilidad de este actor nacido en Irlanda del Norte y criado en Nueva Zelanda que se ganó el corazón de generaciones de espectadores en todo el mundo. El tratamiento de su enfermedad tuvo en vilo al público y su muerte no hizo más que sumir a los espectadores en un profundo dolor. Pero también de una suerte de estado de gracia por la calidez de su persona y su arte.
Por eso este 14 de septiembre, fecha en que Sam Neill hubiera cumplido 79 años, le rendimos este homenaje con el foco puesto en el contraste de dos (apenas dos) de sus interpretaciones más icónicas.

El Dr. Grant: el padre inesperado
La presentación del personaje no dejaba lugar a dudas: una especie de Indiana Jones levemente retorcido. Cínico. Anti niños. Dedicado exclusivamente a la paleontología y el estudio de los dinosaurios. En una de las primeras secuencias de Jurassic Park, el Dr. Grant disfrutaba incluso de asustar a un chico que se permitía dudar de la temeridad de aquellos seres prehistóricos.
Con el correr de la película y el salvaje desarrollo de los acontecimientos, el Dr. Grant va convirtiéndose poco a poco en un fiel protector de los nietos del excéntrico John Hammond, creador del Parque Jurásico. Un padre por accidente. Un protector a los tumbos. Perdidos en ese predio olvidado por Dios (y por el hombre), nuestro protagonista se convertirá en lo que no sabía que podía ser para terminar cuidando de esos niños.
Juntos verán el amanecer acompañados por un brontosaurio que les estornuda en la cara y Grant les hará chistes sobre alambres de seguridad electrificados. Terminarán los tres a bordo de un helicóptero, escapando del desastre junto al resto del equipo, y nuestro displicente paleontólogo se encontrará en el rol definitivo como padre, con los chicos descansando sobre su hombro después de haber sobrevivido a la ira de la naturaleza.

Neill interpreta a Grant con el cinismo típico de un británico pero con un asomo de calidez que permitirá ir empatizando con el cambio que hará el personaje a lo largo de la acción.
El actor repetiría como el Dr. Grant en Jurassic Park 3 (2001, Joe Johnston) y Jurassic World Dominion (2022, Colin Trevorrow), y el paleontólogo terminó convirtiéndose en uno de los personajes más importantes de su carrera. Lo que no implica que no fuera capaz de componer a seres inquietantes.
El doctor William Weir: un Frankenstein del espacio
Como todavía se sentía la onda magnética de Jurassic Park (obviamos, porque sería para otra nota, la desaforada y exuberante In The Mouth of Madness [1994, John Carpenter]), podías caer en el engaño de creer que en Event Horizon ibas a encontrarte de nuevo con un científico carismático y paternalista.

Nada más lejos de la realidad. El giro que Sam Neill le impone a su personaje cala los huesos –es escalofriante verlo decir “I’m home” y desaparecer en la oscuridad porque ahí está el click– y lo convierte definitivamente en esa clase de actor encantador pero del que nunca sabés qué esperar.
Como un Victor Frankenstein moderno, el doctor William Weir que el actor irlandés compone en esta película de sci-fi es el creador de Event Horizon, una nave que explora el espacio y que, después de haber estado perdida 7 años, reaparece misteriosamente en el cosmos.
Una expedición parte desde la tierra hacia el planeta Neptuno para dar con la nave, y el doctor Weir está con ellos. Una vez que la tripulación hace contacto con Event Horizon, toda clase de infortunios empezarán a caer sobre ellos, mientras nuestro científico observa el desastre y va cambiando de piel (literalmente) hasta convertirse en villano.

Que un actor asociado a papeles de “protector” en producciones para todo público haya terminado involucrado en un rol con semejante metamorfosis fue uno de los grandes aciertos de la película, hoy convertida en una joya de culto pese a su fracaso inicial en taquilla.
Como en la novela Solaris de Stanislaw Lem -adaptada al cine por Andréi Tarkovski (1972) y Steven Soderbergh (2002)-, la nave juega con sus tripulantes y genera alucinaciones sobre sus traumas y seres queridos. Al igual que Víctor Frankenstein, el doctor Weir, atormentado por el suicidio de su esposa, es una víctima de su propia creación.

Uno y el universo
Nacido en Irlanda del Norte el 14 de septiembre de 1947, Sam Neill se trasladó con su familia a Nueva Zelanda (de donde era su padre) en 1954. Allí se graduaría como licenciado en Artes y Literatura Inglesa, lo que le permitió conocer el arte de la interpretación.
En Nueva Zelanda, donde el actor tenía una granja y vivía rodeado de animales, serían esparcidas sus cenizas al momento de su muerte. El actor falleció el 13 de julio de 2026 en Sidney, Australia, después de haber cumplido un largo tratamiento contra el cáncer.
En el medio, forjó una portentosa carrera en el cine y la televisión que incluyó éxitos y títulos míticos como Sleeping Dogs (1977), Omen III: The Final Conflict (1981), Possession (1981), Dead Calm (1989), The Hunt For Red October (1990), Memoirs of an Invisible Man (1992), The Piano (1993), Bicentennial Man (1999) y bueno… hay que parar.

Entre lo último, estuvo en las dos primeras temporadas de la serie Peaky Blinders (2013-2014). Y dejó algunos trabajos póstumos en cine para los cuales, tal como fue cimentada su carrera, será mejor sorprenderse.
Sam Neill pasó sus últimos años recluido en la localidad de Alexandra, en la Isla Sur de Nueva Zelanda, donde tenía un viñedo y desde donde mostraba, cada vez que podía, las bondades de la vida rural. Tuvo cuatro hijos. Se casó una vez y tuvo otras parejas. Allí vivió y murió. Integrado al universo. Y fue simplemente como una luz que se apagó en el mundo.
💡 POPCON TIPS:
En 2023, Sam Neill publicó sus memorias, tituladas Did I Ever Tell You This?.
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