En pleno revival de su figura, con libro de memorias, serie propia y biopic en el camino, Sylvester Stallone anunció su renuncia al cargo de “embajador especial” de Hollywood que Donald Trump le había otorgado. Una decisión que fue leída como el inicio de la carrera para la próxima temporada de premios. ¿Por qué? Porque I Play Rocky (2026), la película que cuenta la gesta del clásico de 1976, viene pisando fuerte en la crítica y en los festivales.
“Le dije gracias y chau”, contó el actor y director en una entrevista con The Sunday Times de septiembre pasado, casi dos años después del particular nombramiento.

“Hollywood funciona y va a evolucionar. Es un entorno corporativo, y a la gente del mundo corporativo no le va a interesar que les hable de finanzas”
… explicó. Pero más allá de esas supuestas limitaciones y de su relación cercana con Trump, las declaraciones del creador de Rocky no pueden separarse de la promoción activa de su flamante libro de memorias, The Steps (Los escalones), y de la incipiente campaña de la biopic dirigida por Peter Farrelly, en la que no tuvo participación activa pero que, a fin de cuentas, pone en juego su legado.
Y pocos en Hollywood y en la comunidad artística en general quieren estar cerca del líder republicano que en noviembre se juega todo en las elecciones de medio término.

Fin de la novela
Después de todo, Stallone admitió haberse enterado de su designación por los medios. “Simplemente pasó. Una noche estaba viendo la televisión y lo dijeron. Y yo reaccioné: ‘¿Qué?’. Dije: ‘Perdón, ¿en serio?’. Porque, si me lo hubieran preguntado al principio, habría dicho que eso no era posible”.
Trump lo había elegido junto a Mel Gibson y Jon Voight para devolverle a la industria el “brillo” del viejo Hollywood y recuperar el control del mercado ante el avance de otras plazas como el Reino Unido, Canadá, Corea del Sur y América Latina, que ofrecen mejores condiciones para la producción audiovisual.
“Hollywood, supongo, es como una serie de feudos. Tienen sus pequeños reinos. No podés llegar y decirle a seis estudios cómo hacer las cosas. Y Mel Gibson, Jon Voight y yo somos, en cierto modo, personas que hacen la suya”
… contó Stallone, concentrado a sus 80 años en la promoción de sus memorias y en su protagónico en la serie Tulsa King, que ya va por su cuarta temporada en Paramount+ y que pertenece a la factoría de Taylor Sheridan (otro outcast que produce sus contenidos desde Texas).

De Rocky voy a hacer yo
El plato fuerte para este año sobre el “mundo Stallone” es I Play Rocky (Yo Soy Rocky), la biopic de Peter Farrelly que reconstruye la gesta de un actor y guionista ignoto por protagonizar su propia película, que terminaría pasando a la historia pese al rechazo inicial de los estudios.
El proyecto se anunció en mayo de 2024 como la epopeya de un intérprete en apuros “con la cara parcialmente paralizada y dificultades en el habla” que “escribe un guión que un gran estudio quiere comprar, pero que se niega a venderlo a menos que consiga interpretar el papel principal”.
Farrelly, que viene de haber ganado al Oscar a Mejor Película con Green Book (2018), buscó para el protagónico a un actor que, como Stallone en los ‘70, también necesitara una oportunidad. Y lo encontró en Anthony Ippolito, especialista en encarnar a intérpretes míticos. El actor nacido en Long Island ya había hecho de Al Pacino en la serie The Offer (2022), de Paramount+, que cuenta la travesía de la puesta en marcha de otro clásico: El Padrino (1972).
A lo Stallone, el joven actor envió un video casero para el casting, en una suerte de autopromoción, sin tener siquiera una cita. Y fue suficiente para que Farrelly se conmoviera y lo llevara a correr por las escalinatas del Museo de Arte de Filadelfia.

El elenco de I Play Rocky se completa con Anna Sophia Robb como Sasha Czack, la primera esposa de Stallone, y Matt Dillon en la piel de Frank Stallone, el problemático padre del actor.
Recepción y pronósticos
El film se exhibió en septiembre pasado el Festival de Cine de Toronto y fue alabado como una de las experiencias cinematográficas del año por su carga “conmovedora” y su capacidad de “hacer creer en lo imposible”. Muchos críticos resaltaron además que además que resulta “tan inspiradora como la película original”.
Las reseñas y los pronósticos ya la posicionan como una de las fuertes contendientes en los Oscar, por lo que, de concretarse esas predicciones, Farrelly podría volver a competir por una estatuilla a Mejor Director y Mejor Película.

Además, el estreno comercial, fijado para el 20 de noviembre en Estados Unidos, coincidirá con los 50 años de la llegada a cartelera de Rocky, el 21 de noviembre de 1976.
Y a todo esto, ¿qué piensa el propio Stallone de esta producción?. “¡Todavía no estoy muerto!”, le dijo el actor a 92NY. “¿No nos estamos adelantando un poco?”.
💡 POPCON TIPS:
I Play Rocky se estrena en Argentina el 19 de noviembre.
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