No cabe duda de que para DC hay mucho en juego. Tras lo que fue un intento bastante irregular de construir su propio universo cinematográfico, el estudio dio borrón y cuenta nueva para reiniciarlo todo. Ahora el logo de DC Studios toma la estética de los cortos de Superman de la década de 1940, en la primera aparición animada del personaje. Haciendo honor al pasado en este nuevo comienzo, celebra a un héroe que para muchos es la primera imagen que nos viene a la cabeza al pensar en la palabra cómic.
El puntapié inicial de esta nueva etapa para DC no solo es la presentación de James Gunn y el productor Peter Safran como las nuevas cabezas del estudio, sino que se niega a reducirse a ser una simple historia de origen. Este es un relato sobre la primera derrota del llamado Hombre de Acero y como, tras varios golpes, logra volver a ponerse de pie al reconectar con su propia humanidad. Es la esperanza de que con él DC también pueda levantarse de nuevo.

Tres años pasaron desde que el mundo conoció a Superman. Ya sea batallando kaijus o interfiriendo en guerras, este superhombre acude a toda llamada de auxilio sin dudarlo. Para Clark Kent (David Corenswet) esto significa llevar una doble vida. Nadie entiende cómo es que tiene el privilegio de ser el único periodista que con frecuencia consigue una entrevista con el héroe de capa roja. La razón es, por supuesto, un secreto casi tan bien guardado como su relación romántica con su colega Lois Lane (Rachel Brosnahan).
Green Lantern (Nathan Fillion), Hawkgirl (Isabela Merced) y Mr. Terrific (Edi Gathegi) son la piedra fundacional de lo que algún día será la Liga de la Justicia, un equipo que colabora con el extraterrestre venido de Krypton para salvar la Tierra. Esto es muy a pesar de cómo sus métodos no siempre parecen coincidir. Pero mientras buena parte del mundo celebra las hazañas del héroe, algunos conflictos políticos y económicos le crean enemigos.
Ejemplo de esto es Lex Luthor (Nicholas Hoult), la cabeza de LuthorCorp, un billonario y tech-bro que tiene a Superman en la mira. ¿Cuál es su plan? Para comenzar, arruinar la reputación del héroe parece ser la apuesta de Luthor. Cuestionando sus motivaciones y exponiéndolo como un alien potencialmente peligroso para la humanidad pondría tanto al estado, ejercito, así como a ese pueblo que tanto lo ama, en su contra.

Lo viejo funciona (pero con nuevos matices)
El cine de James Gunn, inclusive a la hora de dirigir las películas más comerciales, es uno de autor. Desde el horror bizarro de Slither (2006) o su primera incursión en el “cine de superhéroes” con la comedia negra Super (2010), los elementos que siempre lo identifican aparecen una y otra vez.
Porque, inclusive cuando el mundo se cuestionaba por qué Marvel Studios le confiaría un largometraje a un director desconocido sobre personajes también desconocidos por el público que no lee comics, Gunn consiguió entregar una de las trilogías más sólidas dentro de este género. Ahí no solo demostró su amor por el material original, sino que es capaz de comprender la mejor manera de trasladar aquello que hay en papel a la pantalla. Su estética, la espectacularidad, el entretenimiento y lo emotivo.
En el caso de Superman (2025), desde la misma introducción encontramos su principal influencia. Entre la paleta multicolor, la fuente en los títulos y sobre todo en los conocidos acordes que homenajean al tema que John Williams le compuso, deja sus pistas. Queda claro que el director hace honor a la manera en que Richard Donner deslumbró al mundo cuando, en 1978, el noble y bondadoso Superman de Christopher Reeve cruzaba los cielos por primera vez.

Más allá de la búsqueda por distanciarse de aquel Superman más oscuro y atormentado de Henry Cavill, la identidad de la película evoca a las versiones más clásicas del personaje pero tiene completamente la firma de Gunn. No teme abordar lo camp, tomando con naturalidad historias que ni los comics o sus versiones animadas cuestionarían en su lógica. Acá nuestro héroe usa los clásicos pantaloncillos rojos sobre los azules, coloridos monstruos gigantes atacan Metrópolis, y Luthor, además de ser un maniaco narcisista e indudablemente un genio, es tan inteligente como patético.
Si bien a David Corenswet lo habíamos visto en roles menores en Pearl (2022) o Tornados (2024), el joven actor logra sostener sobre sus hombros el enorme peso de interpretar a un personaje tan central dentro de la cultura pop. Nos entrega a un Superman joven, bonachón e inocente en varios aspectos, aunque su Clark es un tanto más pillo a lo que estamos acostumbrados. Corenswet es indudablemente carismático y querible, logrando a la vez que realmente conectemos con el conflicto interno que lo carcome cuando su identidad se desdibuja, haciendo que Kal-El y Kent entren en tensión.

Rachel Brosnahan encarna a la Lois perfecta. Intrépida y sagaz, pone a la búsqueda de la verdad como su principal prioridad y no se deja intimidar por nadie, ni siquiera si eso la lleva a cuestionar al mismísimo Superman. Su química con Corenswet es uno de los puntos más fuertes de la película.
Esto queda evidenciado desde el comienzo: si bien por la naturaleza misma de la película, esta demanda un constante dinamismo, aun así mantiene el ritmo en una larga escena basada en diálogos que logra cautivarnos totalmente. Gunn explora nuevos matices en la relación de una de las parejas más idealizadas, brindándole nuevas complejidades y humanidad.
Por supuesto, no hay que olvidar a Krypto, aquel perro de explosiva energía que Kal-El a duras penas consigue que (a veces) lo obedezca. Logrando que robe todas sus escenas, pero que no sea un mero adorno en la trama, Gunn nos recuerda que hoy día pocos otros cineastas pueden vender a sus personajes no-humanos como él lo logra. A más de uno le recordará a los indomables canes que nos acompañan, si estos poseyeran fuerza sobrehumana e hicieran nuestras vidas todavía más difíciles. Aunque, claro, ¿cómo vas a enojarte con esa carita?

Recuperar la fE en la humanidad
Tampoco vamos a a pretender que la película es perfecta, ya que la trama está tan sobrecargada que, por momentos, el conflicto principal parece perder el foco. Con un metraje que se divide entre los varios personajes que pretende introducir, logra aprovechar a varios de los secundarios, pero limita el tiempo que muchos otros también merecían. Por otra parte, si bien el humor irreverente que tanto caracteriza a Gunn no está tan presente en pos de buscar un clima más apto para un público general, cuando estos chistes aparecen no siempre funcionan o llegan hasta a desentonar.
Es entre grandes efectos, escenas impresionantes de batallas con vistas en 360°, elecciones musicales perfectas y un ritmo que a pesar de todo se mantiene impecable, que Gunn consigue que hagamos caso omiso a las fallas y disfrutemos una pelicula que es indiscutiblemente comiquera. Una que brilla, por sobre todas las cosas, cuando se permite conectar con la emotividad.
Otro de los fuertes del cineasta siempre fue la forma en que construye a esas familias ensambladas no por vínculos necesariamente sanguíneos, sino aquellas que elegimos cada día. Es una temática que siempre resonó con Superman, al fin y al cabo siempre fue la historia de un hombre cuyos valores y motivaciones se formaron alrededor del amor tanto de los padres como del planeta que lo adoptó.

El hincapié en su identidad como un alienígena y la alegoría a la inmigración inequívocamente hacen de este Superman una respuesta al clima político actual. Aquellos supervillanos que alguna vez nos parecieron caricaturescos en su maldad hoy son una realidad con la que convivimos, siendo la crueldad un rasgo viralizado. Es así como Gunn cuestiona a aquellos que se sienten rebeldes por destilar violencia a diario, sin percatarse de que son partes funcionales de un sistema.
Es en su bondad donde este nuevo Superman se resiste a ser vencido, cuestionando el mismo significado de ser rebelde dentro de un mundo que naturalizó al pesimismo y en donde lo hiriente es celebrado en una vacía economía de likes. Gunn deja las cosas bien en claro cada vez que hace énfasis en la S que decora el pecho del que es probablemente el superhéroe más icónico que existe. Esta es una historia sobre la importancia de recuperar aquellos símbolos que nos dan esperanza.
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