Su nombre está hace ya un tiempo en boca de todos y eso fue lo único que necesitaba Moon Knight, un personaje poco reconocible (salvo para los fans más acérrimos de los comics) para que el público lo espere con ansias, luego de que se anunciara quién lo encarnaría. La carrera de Oscar Isaac Hernández Estrada pegó un vuelco agigantado desde su participación en la última trilogía de Star Wars, con su rostro volviéndose uno de los más reconocidos dentro la industria. Pero el estrellato no fue algo que se logró de la noche a la mañana, y durante ese tiempo el actor logró maravillarnos interpretando los más diversos personajes.

De Latinoamérica para el mundo

Nacido en Guatemala en 1979, su familia se mudó a Miami durante su más temprana infancia. Oscar siempre cuenta con cariño los problemas en los que se metía en la escuela católica a la que asistía, su interés residiendo en el teatro y la música, más que en lo académico. Y para suerte nuestra, esta pasión artística logró hacer que consiguiese un lugar en la prestigiosa Academia Julliard en Nueva York, un conservatorio en el cual varias de las grandes estrellas del cine, música o danza alguna vez fueron alumnos. Jessica Chastain es un ejemplo de varias de las caras conocidas que fueron compañeras de clase de Isaac.

Fue tanto su experiencia en Julliard como sus años en compañías de teatro independientes, lo que sirvió de entrenamiento para el joven actor a la hora de comenzar a explorar su carrera. Pero, muy a su pesar, fue el mismo conservatorio lo que empujó a Oscar a adaptar su nombre artístico. Al sonar lo más anglosajón posible, la decisión lo llevó a conseguir mayor cantidad de audiciones y de personajes más diversos.

Fue gracias a eso que sus primeras grandes oportunidades le permitieron interpretar a José en The Nativity Story (2005), siguiendo con pequeñas participaciones en televisión o papeles menores en películas como Che: Part One (2008) u Orestes en Agora (2009), biopic en donde Rachel Weisz interpretó a la filósofa Hipatia. Su condición de “actor étnico” comenzó a abrirle puertas, algo que Oscar abrazó, al querer alejarse a toda costa de que le ofreciesen una y otra vez roles latinos estereotipados (y generalmente teñidos de connotaciones negativas). No queriendo ser cómplice de retroalimentar estas nociones, Oscar intentó constantemente evadir este tipo de papeles. Para él, la mejor forma de honrar sus raíces no era interpretando esos personajes, sino recordándole a la prensa lo maravillosa que es la cultura latina en cada oportunidad que se le presentara.

Es por eso que se sorprendió cuando Ridley Scott lo eligió para dar vida al engreído Príncipe Juan en su versión de Robin Hood (2010). Con la ayuda de unos dudosos lentes de contacto, Isaac no salía de su asombro, al no solo poder trabajar junto a admirados actores como Russell Crowe o Cate Blanchett y bajo la dirección de uno de los directores más icónicos en Hollywood, sino que -como él mismo dijo- esta era su oportunidad de “convertirse en el rey de los blancos”.

Y llegaron los grandes hitazos

Pero Scott no fue la única estrella que dirigió a Isaac. Fue la legendaria Madonna quien lo eligió para interpretar a uno de los protagonistas de W.E. (2011), año fructífero para él ya que también lo vimos compartir pantalla con Ryan Gosling en la aclamada Drive (2011) además de ser el principal antagonista en la surreal Sucker Punch (2011) de Zack Snyder.

Las oportunidades comenzaban a multiplicarse para Oscar, pero una en particular logró revincularlo con su otro gran amor: la música. Sus años en bandas como The Worms, Closeted Heterosexuals o The Blinking Underdogs, la banda ska que llegó a ser telonera de Green Day, le dieron ventaja en su audición con los hermanos Coen. Fueron ellos quienes le ofrecieron convertirse en el melancólico cantante folk protagonista de Inside Llewyn Davis (2013), rol que le valió ovaciones por parte de la crítica. Su amor por la música es palpable, brindándonos un excelente soundtrack en donde su voz rasposa y llena de pena, engloban el tono de la historia sobre un talentoso músico sin estrella.

Comenzando a ganar mayor atención, el año siguiente lo presentó con tres jugosos papeles. En The Two Faces of January (2014), Oscar interpreta a Rydal, un joven que trabaja como guía turístico en Grecia. Su camino se cruza con los misteriosos Chester y Collete (Viggo Mortensen y Kirsten Dunst, respectivamente) en una oscura persecución entre gato y ratón, donde todo el tiempo nos encontramos dudando sobre quién está engañando a quién.

Con un personaje igualmente ambiguo, Oscar se reunió con Jessica Chastain para ponerse en la piel de la pareja protagonista de A Most Violent Year (2014). La historia probablemente habrá tocado alguna fibra sensible a Isaac, ya que su personaje Abel es un joven inmigrante que hace su fortuna al intentar lograr el famoso sueño americano. Pero las riquezas ganadas no serán suficientes para la pareja y la avaricia pondrá a prueba la moral de Abel, en una historia donde la codicia y corrupción son moneda corriente.

Oscar Isaac y Jessica Chastain

Pero, sin duda, la película que mayor atención puso sobre Oscar ese año fue Ex Machina (2014) de Alex Garland. En ella, el actor personificó a Nathan Bateman, el antagonista principal, un genio ingeniero y programador, borracho y narcisista, cuya frialdad genera una excelente contraposición a la hora de analizar la humanidad artificial de Ava (Alicia Vikander), su última creación autómata.

En una galaxia muy, muy lejana

Fue gracias a una de las mayores sagas de ciencia ficción que Oscar finalmente ganó el reconocimiento del público masivo, cuando Star Wars: Episode VII – The Force Awakens (2015) llegó a los cines, presentándolo como el piloto de la Resistencia Poe Dameron. Originalmente, el personaje estaba destinado a morir en las primeras escenas, pero su gran carisma y las ideas que Oscar aportó convencieron al director J.J. Abrams de extender su participación, convirtiendo a Poe en el sucesor de la General Leia (Carrie Fisher) y uno de los personajes principales de la nueva trilogía.

Las apariciones de Poe se extendieron a series de animación, videojuegos y material para las atracciones en los parques de Disney, además de otorgarle su propia serie de cómics y poner su rostro en montones de merchandising. Y si bien Isaac jamás ocultó su pasión por “Estar Guars”, como él cariñosamente la llama, no todo fue color de rosa durante la producción. En varias ocasiones hizo público su descontento respecto a la falta de libertad creativa que se les dio tanto a actores como al equipo detrás de cámaras, por lo cual solo volvería a interpretar al personaje “si necesitara comprarse una casa nueva”.

Pero fue en ese período que salieron las tres secuelas de la Saga Skywalker en que Oscar se buscó el tiempo para filmar otros grandes proyectos. Hubo incluso días en los que, mientras a la mañana se encontraba en el set de Annihilation (2018) -cinta que lo vio reunirse con Garland-, horas más tarde se encontraría una vez más piloteando su X-Wing como el canchero Dameron. Por suerte también tuvo tiempo para protagonizar historias un poco más terrenales, como fue el caso The Promise (2016). Una película independiente centrada en el genocidio armenio y cuyas ganancias en taquilla estaban destinadas a ser donadas a caridades relacionadas a esa comunidad, además de la creación de un instituto de estudios sobre el tema.

En ese tiempo, vimos a Oscar recorrer el mundo una vez más, con su personaje en el drama histórico Operation Finale (2018) trayéndolo a Buenos Aires, provincia en donde se filmaron varias escenas de esta historia en la que un grupo israelí viaja a la Argentina en la búsqueda de un oficial nazi.

Padre de Familia

Los últimos cinco años sin duda trajeron los cambios más grandes en la vida del actor. Casado con la directora danesa Elvira Lind, la pareja no solo trajo al mundo a dos pequeños hijos, sino también su propia compañía productora, Mad Gene Media. Y fue en un trabajo colaborativo, con Elvira dirigiendo a su marido, en que vio la luz The Letter Room (2020) corto que les otorgó una nominación a los premios de la Academia.

Isaac varias veces comentó que la llegada de sus hijos influencia ahora sus decisiones a la hora de elegir sus nuevos proyectos, por lo cual no es ninguna sorpresa que en su filmografía comenzaran a aparecer producciones animadas. Fue eso que lo llevó a dar la voz al patriarca Gomez en The Addams Family (2019) y su secuela, además del breve cameo en Spider-Man: Into de Spiderverse (2018) interpretando a Miguel O’Hara (también conocido como Spider-Man 2099), personaje que regresará con un papel mucho más importante en la secuela Spider-Man: Across the Spider-Verse, cuya fecha de estreno fue recientemente retrasada a 2023.

Fue también experimentar la paternidad en carne propia lo que probablemente dio otra perspectiva a su interpretación en Dune (2021), otra obra maestra de la ciencia ficción, en donde el actor interpretó al duque Leto Atreides, padre del protagonista. De la misma forma, la paternidad es uno de los elementos centrales dentro de las problemáticas que toca Scenes From a Marriage (2021), miniserie que le posibilitó reunirse una vez más con Jessica Chastain, cuya química los hace indudablemente una de las mejores duplas que hemos visto en pantalla en los últimos años.

En el nombre de la Luna

Estas últimas cinco semanas hicieron que su nombre fuera tendencia gracias a Moon Knight (2022-), la serie original de Marvel que lo puso en los zapatos tanto de Steven Grant como Marc Spector. Estos personajes permitieron que, una vez más, el público se deleite con el gran rango actoral de Oscar, haciendo gala con su interpretación de una gran sutileza a la hora de mutar el lugar donde psicológicamente su personaje está parado, para momentos después convertirlo en una persona completamente diferente.

El quinto episodio de la serie fue el que sin duda causó más repercusión, gracias a las fuertes temáticas que se exploraron, demandando un compromiso fuerte por parte de su protagonista. Esto le valió a Oscar ovaciones tanto por parte del público como de la crítica, algo aún inusual dentro de un género que usualmente es poco valorado por sus aspectos dramáticos.

Por ahora, el futuro de Moon Knight es incierto. Originalmente presentada como una miniserie, las redes sociales del estudio comenzaron esta semana a referirse al último episodio ya no como la conclusión de la serie, sino como un final de temporada, despertando dudas entre su audiencia.  Tampoco se puede descartar la participación del avatar de Khonshu en futuras producciones cinematográficas del MCU, ya que Isaac dejó entrever que, dependiendo de la respuesta del público, esto podría ser una posibilidad.

Un futuro incierto

Lamentablemente, hace poco el actor aclaró el rumor de que ya no interpretaría a Francis Ford Coppola en la película que contará las turbulencias que surgieron durante la producción de The Godfather (1972), pero se supone que todo está en marcha para que interprete a Solid Snake en la adaptación del videojuego Metal Gear Solid, film que por ahora se encuentra en pre-producción.

Lo que es seguro es que el mundo se enamoró completamente de Oscar Isaac y que falta mucho para que nos cansemos de admirar sus habilidades. Para la comunidad latina en particular es un orgullo escuchar su español tan bien pronunciado (algo simple, pero raro) en producciones norteamericanas, además de las constantes palabras de amor que el actor le dedica a América Latina. Ojalá sus decisiones sean ejemplo para otros jóvenes artistas y que a estos se les brinde la oportunidad de representarnos en pantalla tal y como nos merecemos. Por ahora, solo nos queda esperar a ver cuáles serán los próximos proyectos de Oscar, cuyo talento y humildad parecen no tener límites.

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