Un príncipe rebelde

Matt Smith: el Time Lord que llegó dos veces a ser parte de la realeza

Biopics, viajes temporales y sueños rotos. Los inicios del actor de House of the Dragon y una carrera que hizo historia en la televisión británica.

por | Sep 11, 2022

Gran Bretaña (y buena parte del universo) se detuvo por un instante. “No me quiero ir”, decía David Tennant en lo que parecían ser sus últimos momentos como el Décimo Doctor. El querible extraterrestre protagonista de Doctor Who (1963 -), serie que pronto cumplirá su sexagésimo aniversario, es un ícono de la televisión británica que trascendió fronteras generacionales.

Y la principal razón por la cual la serie es tan longeva es que con cada partida de quien interpreta al Doctor, este se regenera, permitiendo que otro actor se ponga en los zapatos del personaje. Nadie se esperaba que un rol tan importante fuera confiado a un perfecto desconocido para la industria. Un joven de nada más que veintiséis años.

Una tragedia con suerte

Matthew Robert Smith estaba muy seguro de lo que quería. Siguiendo los pasos de su abuelo, un jugador de football profesional, Matt no imaginaba un futuro fuera de una cancha. Era muy habilidoso, lo que llevó a que ya en su adolescencia jugara para Northampton, su pueblo natal, Nottingham y hasta en el equipo juvenil Foxes de Leicester City como su capitán. Pero una lesión en la espalda llevó a que los médicos le detectasen una condición llamada espondilosis cervical, acabando con su sueño de jugar a la pelota de manera profesional.

Afortunadamente, su profesor de teatro sabía que Matt era un diamante en bruto que podría llegar a brillar si solo se animara a apostar por las artes. Con insistencia, logró que el chico no solo se anotara en una escuela de artes dramáticas, sino que también se animara a buscar una posición como aprendiz en el National Youth Theather de Londres. Rápidamente, llegaron sus primeros papeles en producciones profesionales, lo que lo alentó a presentarse a distintos castings para televisión.

La onceava regeneración

Fue el 3 de Abril de 2010 cuando un joven escuálido y de energía infinita trepaba fuera de una golpeada TARDIS, la máquina del tiempo y hogar del Doctor, iluminando la pantalla con su contagiosa sonrisa. La interpretación de Smith obtuvo una cálida bienvenida, pero Eleven significó una responsabilidad enorme para el actor.

Ese peso se notó bastante en los primeros episodios cuando aún buscaba hacer suyo al personaje, pero fue justamente el aprovechar aquello que lo destacaba entre las otras iteraciones del Time Lord lo que logró que el Onceavo encontrara su propia voz.

El Doctor, que físicamente aparentaba ser su encarnación más joven, tenía el espíritu de un querible anciano, comportándose a veces como un abuelo lleno de sabiduría y ternura, pero sabiendo demostrar también el lado más dramático o hasta autoritario del personaje.

Capítulos excepcionales como el encuentro entre Eleven y Van Gogh hicieron que Smith no solo se gane el corazón de Gran Bretaña, sino que en gran medida el amor llegase al otro lado del Atlántico. Por primera vez la BBC apuntaba a que la serie fuera un suceso en el continente americano, comenzando por el hemisferio norte, pero eventualmente llegando hasta la Argentina a través de DirecTV y  Syfy.

Proyectos dispares

La creciente fanbase de Smith enseguida comenzó a investigar su filmografía, y se sorprendio por el tema del primer filme estrenado durante su período dentro de Doctor Who. Directa para televisión, Christopher and his Kind (2011) fue recibida con nada más que ovaciones hacia el joven actor. La biopic mostraba a una joven e idealista Chirstopher Isherwood, novelista cuyo trabajo eventualmente inspiraría Cabaret.

Ambientada a comienzos de los cuarenta, Isherwood escapó hacia Berlín con la esperanza de poder explorar su homosexualidad con más libertad que en su tierra madre. Más allá del gran elenco que lo acompañaba, el peso recaía en gran medida en un Matt, que logró que un tema tan difícil tuviera un aura muy particular, tanto divertida como respetuosa, encantadora pero agridulce.

Tras tres temporadas y cinco especiales, el tiempo de su Doctor se consumió, pero Smith ya se había convertido en una estrella que tenía infinitas posibilidades por delante. Volver al teatro con un rol tan emblemático e icónico como el de Patrick Bateman para la versión musical de American Psycho (2013-2014)  fue una decisión osada, pero que dejo a una crítica dividida. Estos contrastes de la recepción de su trabajo parecían predecir lo que sería el futuro de su carrera.

Varias de sus apariciones en la pantalla grande fueron irregulares, la decepcionante Terminator Genisys (2015) es un claro ejemplo de esto. Con su interés volviendo a enfocarse en las biopics, lo vimos protagonizar Mapplethorp (2018), película que lo llevó a convertirse en el subversivo fotógrafo del mismo nombre.

Su interpretación fue más que correcta, pero el pobre guion le jugó en contra, quedándole muy chico tanto al actor como al artista retratado. Ese mismo año se puso en la piel del mismísimo Charles Manson en Charlie Says (2018), otro oscuro personaje en la lista de los villanos que interpretó.

Impresionante fue el seductor y terrible Jack en Last Night in Soho (2021), una cruda historia sobre la violencia de género, que resulta terriblemente contrastante al compararlo al antagonista de la risible Morbius (2022). Por lo menos, Matt pareció divertirse en el rodaje de esta última.

Todos los caminos llevan al trono

Su vuelta triunfante sin duda se dio gracias a otra producción biográfica, cuando Netflix lo convocó para unirse a The Crown (2016 -) interpretando a un joven duque de Edimburgo, el príncipe Phillip, consorte de la reina Elizabeth II (Claire Foy). La profundidad que el elenco le dio a personajes tan emblemáticos significó una lluvia de nominaciones para la serie, con su dupla protagonista recibiendo la mayor parte de los halagos.

La química entre Smith y Foy es palpable, y las horas compartidas en el set se convirtieron en una profunda amistad. Esto llevó a que la dupla se reencontrara en 2019 en el teatro para protagonizar Lungs, una obra sobre el cambio climático.

Puede que la sangre del actor sea parcialmente azul, ya que hace menos de un mes volvió a transformarse en un príncipe. House of the Dragon (2022 -), precuela de Game of Thrones (2011 -2019) que se enfoca en el linaje de la Casa Targaryen.

La historia se desarrolla 172 años antes del nacimiento de uno de los personajes más icónicos de la televisión de los últimos años, la Madre de los Dragones, Daenerys Targaryen. La serie nos cuenta las tensiones internas dentro de una de las grandes monarquías de Westeros, con el trono ocupado desde hace ya generaciones por esta familia.

Y ahí entra el personaje de Smith, Daemon Targaryen, un príncipe casi shakespereano que parece habitar solo en áreas grises, defendiendo el peso de su sangre, pero antagonizando a su hermano el rey. Daemon no duda en demostrar el poder destructivo de su sangre draconiana, pero ante la presencia de su sobrina parece mostrar un lado más peligrosamente benevolente.

Independientemente de a dónde nos lleve la historia de este príncipe con pelo de plata, una cosa es segura, y es que no importa el proyecto en el que participe, la presencia y magnetismo de Matt Smith siempre se apropia completamente de cada escena.

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Ro Tapias

Artista visual. Madre de dragones, gatos y un corgi. Hablo de cine, a veces demasiado.

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