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Doctor Who: La Bestia Estelar –sesenta años de la icónica serie británica

La serie de ciencia ficción más longeva se regenera y reúne a dos de sus más queridos protagonistas en una historia en donde no todo es lo que parece.

por | Dic 2, 2023

Al ritmo de dobles pulsaciones cual los corazones de su protagonista, la luz sobre el techo de la TARDIS brilló por primera vez el 23 de Noviembre de 1963. Marcaba el preludio antes de que la nave disfrazada de una cabina azul de policía llevara a cabo su primer viaje a través del espacio y tiempo. Es así como la televisión británica conocía a aquellos que se convertirían en iconos de su cultura, dando comienzo a la serie de ciencia ficción más longeva de la historia.

Originalmente creada como una serie familiar en la cual los niños podrían aprender sobre distintas eras históricas, la serie supo combinar las aventuras más divertidas con alegorías a problemáticas sociales contemporáneas. Su protagonista, un Señor del Tiempo del planeta Gallifrey, no muere sino que regenera cada célula de su cuerpo por otras nuevas, dando pie a que diversos actores tomaran el papel con el pasar de las temporadas. Conocido simplemente como el Doctor, el personaje construyó a lo largo de los años una mitología propia, cada nuevo intérprete permitiendo que redescubramos completamente personaje.

Estrenada el pasado 25 de Noviembre, esta trilogía de especiales son tanto una celebración a las seis décadas de la serie así como el pie a un evento nunca antes visto. Como si se tratase de un fantasma con asuntos sin resolver, David Tennant (Good Omens) regresa ahora ya no como el Décimo Doctor, sino como el Catorceavo.  Acompañándolo está la inigualable Donna Noble (Catherine Tate), así como el showrunner que devolvió la serie a la vida en 2005, Russell T Davis (Queer as Folk), quien vuelve a tomar las riendas de la TARDIS para la próxima temporada.

Encuentros cercanos del catorceavo tipo

Tras un rápido resumen de los sucesos cuando los personajes de Tennant y Tate se cruzaron por última vez, se nos recuerda que el Doctor y Donna brevemente compartieron su mente, dando así lugar al evento conocido como La Metacrisis. Como resultado, la memoria humana de Noble debió ser borrada para evitar ser sobrecargada, hecho que la destruiría. El precio de un reencuentro sería muy alto, por lo cual un dolido Doctor se prometió a si mismo por siempre evadir a quien fue una de sus mas cercanas amigas.  Pero tanto el destino como los fans somos más demandantes, por lo cual el episodio comienza con el dúo encontrándose en una feria navideña. El pánico dura poco ya que Donna no lo reconoce, así como tampoco nota que una nave espacial aterriza en la tierra. Esto parece haberse convertido en un hábito ya que una y otra vez la pelirroja se encuentra distraída como lo hizo en las varias ocasiones en que el planeta sufrió una invasión alienígena.

Con la excusa perfecta para enfocar su mente en la posible amenaza, el Doctor va en búsqueda de este visitante espacial sin sospechar que la criatura se dirige a los suburbios londinenses. Más específicamente, logra escabullirse en el patio de los Noble, refugiándose dentro del cobertizo en donde su hija Rose (Yasmin Finney) hace sus artesanías. Beep el Meep (Miriam Margoyles) es una bestia peluda de ojos enormes y adorables que parece homenajear a E.T. el extraterrestre (1982), si bien el personaje fue introducido dos años antes en los comics de la revista Doctor Who Weekly. Beep está aterrorizado. Último de su especie, se esconde en la Tierra mientras soldados galácticos le dan caza. La chica empatiza con el incomprendido Meep, su experiencia como persona trans y no binaria resultándole igual de alienante.

Nunca juzgues a un libro por su portada

Es a partir de este punto en que los temas del episodio realmente comienzan a tomar forma. Como corresponde para todo aniversario, se nos presentan montones de referencias a eventos pasados, diálogos e inclusive se recupera el logo utilizado en la década del setenta. Pero el reencuentro de uno de los dúos más queridos del llamado New Who, la era moderna de la serie, demuestra que un rostro conocido no significa que los hábitos sean los mismos. De la misma forma en que El Meep instrumentaliza su aparente inocencia, la relación entre las apariencias y la realidad interior se vuelve parte central de la historia. De alguna manera, todos y cada uno de los personajes cuestionan su identidad o lo que sabemos de ella.

Una de las razones por las cuales el Décimo Doctor es tan querido es por los extremos tan marcados en su caracterización, la profundidad del personaje. Carismático y exuberante, podía realizar el sacrificio más desinteresado así como mostrarse como el  aterrador ser que se ganó el sobrenombre La Tormenta que se Avecina. El Décimo es un héroe trágico. Así como Donna, gran parte de los seres por los que llego a sentir cariño fue condenado al dolor o la fatalidad. Eso lo llevó a despedirse de un amor, Rose Tyler (Billie Piper), con una confesión que jamás pudo ser oída, robada por el sonido de las olas en las playas galesas.

El Catorceavo Doctor es ahora mayor, tiene otras vivencias sobre la espalda. Ya no carga con la pena de haber sido parte instrumental del genocidio en su planeta de origen. Sorprendiéndose a sí mismo, es capaz de expresar sus emociones libremente. Por otra parte, conocemos también una nueva faceta de Donna. Tan feroz como siempre, ama a su hija incondicionalmente y está dispuesta a protegerla de todo daño. Sylvia (Jacqueline King), madre de Donna y su mayor detractora, dejo de lado esas actitudes tan hirientes y está recomponiendo su relación. Entre las caras nuevas del elenco tenemos a Rose Noble, que atravesando su adolescencia debe además enfrentar como el mundo percibe a una persona que no puede definirse como completamente masculina o femenina.

Davis logra presentar la problemática con gran sinceridad, haciendo foco no solo en como Rose transita sus experiencias, sino en cómo la gente a su alrededor la acompaña. Donna se muestra paciente pero firme al  habla con orgullo sobre ella, mientras su abuela se angustia ante la posibilidad de cometer el más mínimo error que pueda lastimarla. Pero no se la demoniza por eso, sino que se reconoce que la transición es colectiva y la familia tiene que acostumbrarse al cambio. No es una carga, es un símbolo del cariño que se tienen.

Binario, no binario

El episodio recibió críticas por hacer uso del deadname de Rose, aquel nombre que le fue asignado al nacer. Puede que para algunos esto parezca irrelevante, pero esta es una acción que resulta dolorosa en la forma en que invalida la identidad de una persona trans o le recuerda aquello que dejó atrás. Pero las razones de Davis son sensatas, ya que plantea que mostrar estas situaciones que la comunidad LGBTQI+ enfrenta en lo cotidiano es una manera de crear consciencia. Los chicos que hieren a Rose representan a algunos que hoy están sentados frente a la pantalla. Es una herramienta necesaria, teniendo en cuenta como aumentaron a un 11%  los ataques de odio que sufrió la comunidad trans este último año en Gran Bretaña, un fenómeno que sigue creciendo con los discursos de odio de ciertos partidos políticos o figuras públicas.

Es cuestionable cuan orgánicos pueden resultar los diálogos que tocan estas discusiones, pero no hay que olvidar que esta es una serie familiar que intenta que estos conceptos lleguen lo más claramente posible tanto a padres y a abuelos como a sus nietos. El utilizar la historia como un vehículo para que mensajes sobre aceptación e inclusividad alcancen a distintos grupos etarios es algo que Doctor Who hizo desde el comienzo mismo de la serie.

“Novecientos años através del tiempo y el espacio y nunca conocí a alguien que no fuera importante.”

– El Onceavo Doctor

En contraste a eso, Davis logra atar magistralmente un arco argumental iniciado hace quince años, entrelazándolo con estos temas.  Aquello que amenazaba la existencia de Donna, ese ADN compartido, la convertía en un ser dual, una genética que se divide naturalmente cuando da a luz a su hija. Originalmente llamándola Jason (cuyo origen Hebreo y griego puede traducirse como curador o, en otras palabras, Doctor), comprendemos que ambas parecen tener una noción inconsciente de este origen. Tal como los Gallifreyanos no poseen un género determinado ya que pueden cambiarlo con cada regeneración, Rose jamás encajó con una definición binaria. Elije presentarse femenina, así como también tomó un nombre que resuena afectivamente dentro de las memorias reprimidas que heredó del Doctor.  Es una unión redonda entre dos temporadas divididas por década y media,  pero cuya única decepción se da más tarde en la simpleza de su resolución.

El amanecer de un nuevo Doctor

Estamos presenciando el inicio de una nueva era para la serie, comenzando con el acuerdo por el cual la BBC le entrega a Disney+ los derechos para la emisión de la serie en carácter internacional. Porque si bien no es la primera vez que Doctor Who llega a territorios fuera del europeo,  nunca antes se estrenaron múltiples episodios simultáneamente entre su tierra de origen y el resto del mundo. Esta negociación significo además un aumento  en su presupuesto, cosa que se nota tanto en el CGI como en los efectos prácticos que se utilizaron, o incluso en el tamaño del set interior de la nueva TARDIS. Ahora más que nunca es más grande por dentro.

La Bestia Estelar logra cumplir con las más altas de las expectativas. El episodio apela a la nostalgia del reencuentro entre dos de los personajes más queridos de estas últimas generaciones, con un David Tennant y una Catherine Tate cuya química es explosiva. La alegría de la reunión entre ambos personajes es contagiosa, entregando un primer capítulo dentro esta trilogía de especiales es un tanto más intimista comparado a la épica del 50 aniversario. Si bien tiene un par de defectos, sus puntos positivos lo superan ampliamente. Dando en las notas justas para emocionarnos, nos reencontramos no solo con el querido dúo, sino con el espíritu mismo que la serie llegó a tener en sus momentos de mayor gloria.

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Ro Tapias

Artista visual. Madre de dragones, gatos y un corgi. Hablo de cine, a veces demasiado.

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