Aterrados otra vez

Cuando acecha la maldad: este año la mejor película de terror es argentina

Brutal y desconcertante, la trasgresora odisea sobre posesiones de Demián Rugna cosecha el éxito internacional y por fin llega hoy a nuestras salas.

por | Nov 9, 2023

Es realmente desalentador el escepticismo con el que suele cargar el cine fantástico o de terror argentino. Cuando se trata de estos géneros, el público tiende a ver hacia arriba y buscar en Norteamérica las mejores producciones del año. Es ahora que Cuando acecha la Maldad (2023) irrumpe, dándole un golpe a la brújula y demostrando que en muchos casos no tenemos nada que envidiar a un Hollywood repetitivo y sin chispa. Esta es una de esas ocasiones en las que aquellos estudios angloparlantes miran hacia el hemisferio sur, topándose con producciones nuevas y refrescantes. O inclusive a la favorita del año.

Nos encontramos entonces con los hermanos Pedro (Ezequiel Rodriguez) y Jimmy (Demián Salomón) al momento en que se topan con un cadáver rodeado de pedazos de un extraño artefacto. No tardan en dirigirse a la cabaña de Uriel (Sebastián Muñiz), descubriendo que su familia lo protege. Inflado de forma sobrehumana y lleno de pus, es evidente que este hombre esta embichado, es un Encarnado.

Aquellos restos hallados entre matorrales eran del exorcista capacitado para darle muerte sin permitir que la maldad nazca, impidiendo que escape de su cuerpo infecto. Las autoridades de la zona no los ayudan, el sistema dejó a esta gente abandonada. Cuando el dueño del campo se entera de la situación entra en pánico. Todos saben lo que esto significa, el peligro que implica. Solo queda hacerse cargo del asunto por mano propia y sin temer a las consecuencias.

Reescribiendo las reglas

Poco parece que pueda hacerse para innovar cuando se trata de las historias sobre posesiones. En cartelera ahora mismo encontramos a El Exorcista: Creyentes (2023), una secuela que resulta tan plana como blasfema al querer tomar las riendas del clásico de William Friedkin. Enorme resulta el contraste con la película de Demián Rugna, una historia más cercana quizás a la saga de Evil Dead o a Cementerio de Animales (1989), pero con una personalidad muy marcada y envuelta en un relato de horror rural bien local. Es fácil sentirnos reconocidos en vivencias propias o las del conocido de un conocido.

¿Cómo no recordar a aquel primo que alguna vez vio a  la luz mala? ¿A aquel vecino que conoce a un lobizón? Otras experiencias resultan más universales, como es ese carácter viral de aquello con lo que carga el embichado. Es un miedo familiar, parecido a la sensación de desprotección que padeció el mundo entero durante la pandemia. Es un cimiento reconocible. Un pilar atravesado por la fantasía, creando así su propia mitología.

Es en ese punto en donde se nos plantean las normas para enfrentar a un Encarnado. Al comprender como lidiar con el poseso, la historia parece hacer al mismo tiempo un ejercicio de definir aquello con lo que se enfrenta: la proliferación de la maldad en su estado más puro. ¿Qué es entonces el mal y con qué o quienes se asocia? ¿Qué situaciones podemos imaginaros como las más despiadadas? El resultado es una película en donde las apuestas son altas y en donde nada ni nadie se siente seguro.

Acá no importan ni especie, ni género o edad, ya que es una cinta determinada a hacer que su salvajismo no sea soportable para el ojo del público. Donde otros directores prefieren alejar la cámara para disimular los resultados del golpe ejecutor, acá se nos obliga a observar esas violencias tan abruptas como descarnadas. Es fácil sentirse tan indefenso como sus protagonistas.

Reglas para enfrentar a un Encarnado:

1. No hay que usar luz eléctrica.

2. No hay que estar cerca de animales.

3. No hay que llevar nada que haya estado cerca de un Encarnado.

4. No hay que lastimar a un Encarnado.

5. Nunca hay que nombrar a la maldad por su nombre.

6. Nunca hay que disparar a un Encarnado con armas de fuego.

7. No hay que tenerle miedo a la muerte.

Un maestro del terror

No era de extrañar la anticipación que se había creado. Fue el boca en boca lo que logró que Aterrados (2017) consiguiera ser catalogada mundialmente como una película de culto.  Rugna entonces captó propuestas para remakes así como consiguió destacarse con su segmento en Satanic Hispanics (2022), una antología regular pero que reunió a algunos de los grandes exponentes del horror latinoamericano. Fue entonces que Shudder, aplicación dedicada exclusivamente a este tipo de contenido, apostó por ser uno de los productores de la en inglés llamó When Evil Lurks, título que hoy llega a nuestras salas.

La película no tardó en convertirse en un éxito, cosechando atención primero en el Festival de cine de Ottawa antes de ganar el premio a mejor largometraje en el Festival de Cine de Sitges y ser exhibida en más de 600 cines estadounidense, haciendo que pronto se la denominara como la mejor película de terror del año.

Es un elogio enorme pero que, como si de una espada de doble filo se tratara, carga con el peligro de generar expectativas de igual proporción. Ahí llega lo realmente sorprendente, ya que no solo consigue estar a la altura de los rumores, sino que al sentarnos en la butaca y disfrutar la primera media hora es fácil notar como su director logra subir la apuesta.

En los aspectos técnicos Rugna nunca decepciona, silenciando aquellos prejuicios que persiguen a las producciones de género locales. En esta ocasión vuelve con gran parte del equipo detrás de Aterrados, así también con Demián Salomón, actor que forma parte de gran parte de sus proyectos. Los efectos especiales son sólidos, haciendo frente  hasta a los más detallistas primeros planos.

El ritmo es intenso desde el comienzo mismo, pero logra eventualmente encontrar momentos para permitirnos recuperar el aliento y también dejar respirar a la trama misma. Es entonces donde logra expandir con más profundidad el mundo y el folclore que propone. Despegándose de la violencia gratuita, de a poco desarrolla un drama familiar que. por sobre todas las cosas, planta las semillas para descubrir la profundidad y la verdadera tragedia que Pedro experimenta.

“Esto va a ser un infierno”

De la misma forma que Stephen King creó cierta mística alrededor del Maine en donde creció, Rugna es un narrador que tiende a establecer a una Argentina con pinceladas similares. Vemos retratada a nuestra tierra, nuestros barrios y a nuestra gente, dando lugar a que las historias mínimas y cotidianas sean interrumpidas por lo sobrenatural. Esta es una propuesta ambiciosa, una que transgrede muchos de los límites que la gran mayoría no se atreve a cruzar.

Es de esas experiencias que causan que en la sala se escuchen quejidos colectivos de un público que, al unísono, disfruta de lo mal que la está pasando. Con imágenes  impactantes, de esas que a veces desearíamos poder olvidar, Cuando acecha la maldad nos presenta una travesía tan difícil como satisfactoria. Es un viaje en donde la inocencia se vuelve amenaza, dejando en su ausencia nada más que un vacío devastador. Un nuevo orgullo para nuestro cine nacional.

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Ro Tapias

Artista visual. Madre de dragones, gatos y un corgi. Hablo de cine, a veces demasiado.