El fin de una era

Euphoria – Final temporada 3: Una despedida ambiciosa y agridulce para el éxito de HBO

La serie protagonizada por Zendaya dice adiós para siempre con un final que honra su legado mientras expone sus debilidades.

por | Jun 2, 2026

Tras siete años, tres temporadas y 26 episodios, Euphoria (2019-2026) se despidió de la pantalla plateada con un episodio tan épico como emotivo. “In God We Trust” dio cierre a una temporada con herencia neo-western y, por sobre todo, una vuelta al drama adolescente que fue en un comienzo.

Desde el episodio estreno, se perfiló que esta temporada de Euphoria iba a ser diferente. Sam Levinson intercambió los pasillos escolares y los suburbios californianos por el desierto y los callejones de Hollywood, para ambientar una historia de redención, fama y todo aquello que está fuera de nuestro control.

Todo lo que sube…

La violenta muerte de Nate (Jacob Elordi) en el penúltimo episodio demostró que ninguno de los protagonistas estaba a salvo. La misma Rue (Zendaya) estuvo cerca de la muerte varias veces, pero se había creado un trato implícito entre la serie y la audiencia: ella no dejaría este plano hasta que encontrara paz con sí misma. Es por eso que la repentina muerte del personaje de Jacob Elordi profundizó las inconsistencias del guion.

En realidad, a partir del segundo episodio era previsible que esta despedida no iba a contentar a todos. Hunter Schafer y Maude Apatow —que alguna vez fueron protagonistas indiscutidas de las primeras dos temporadas—, apenas tuvieron escenas que muestran un desarrollo de sus personajes.

A lo mejor, Lexi (Maude Apatow) sí tuvo una escena en el final donde se lamenta no haber hecho las paces con Rue tras su pelea en el episodio anterior y conectó con la Biblia que su amiga olvidó en su departamento. En cambio, Jules (Hunter Schafer) terminó en el mismo lugar donde empezó. Es más, hubiese sido interesante que profundizara sobre por qué fue incapaz de seguir las instrucciones le pidieron recrear un cuadro para L.A. Nights, entre otras cosas.

El autosabotaje de Jules se torna obvio para el espectador, pero a la serie no le interesa indagar por qué. Así como tampoco, qué hay detrás de las deudas de Nate o qué es sin ellas. El Nate Jacobs de temporadas pasadas no dejaría que su pareja se convierta en una celebridad de OnlyFans y menos que lleve el pan a la mesa mientras él se queda sentado esperando la muerte. No se termina de entender de dónde nacen las motivaciones de los personajes y a dónde quieren ir.

Sea por falta de tiempo o pereza por parte de Sam Levinson, la conclusión de Euphoria dio y dará qué hablar.

Sin lugar para los débiles

Esta temporada se enfocó en desenmascarar el sueño americano y exponer los hilos de un sistema corrupto y meritócrata a través de los personajes que ya todos conocemos.

Cassie (Sydney Sweeney) y Nate (Jacob Elordi) aprendieron rápido que “jugar a la casa” no implica solo cuidar a la pareja, sino también mantener su estatus socio-económico. Lo que comienza para Cassie siendo una manera ganar su propio dinero y hacerse un nombre en OnlyFans, pronto deriva en una cuestión de vida o muerte si no paga las deudas que contrajo su marido.

Vemos cómo Cassie escala los peldaños de la fama comercializando su sexualidad ayudada por Maddy (Alexa Demie), su nueva mánager. Lo interesante aquí es que esta última entiende que las reglas de juego cambiaron y aunque considere denigrante a la industria del entretenimiento para adultos, no quita que sea un negocio floreciente.

En este sentido, Rue se parece a Maddy porque no imparte ningún juicio moral sobre el negocio de Alamo Brown (Adewale Akinnuoye-Agbaje), pero tampoco lo ve con ingenuidad (a diferencia de Cassie). La idea de la prosperidad y la libertad sigue tan arraigada que da lo mismo si ella quisiera abrir un local de ropa o un club de desnudistas. El dinero compra poder y la posibilidad de un futuro… sólo para aquellos que tengan la posibilidad de generarlo.

En el último episodio Levinson expone cómo el sueño americano siempre fue un panfleto vacío de una manera no muy sutil. Por un lado, Alamo que goza de todas las comodidades materiales posibles no tiene con quién compartir su vida. Por otro lado, Ali está enojado con los “Alamos” del país que —respaldados en la libertad individual— se aprovechan de los más vulnerables y el sistema que vende falsas promesas.

La tierra prometida

La temporada comienza con Rue buscando una razón para estar sobria, para mejorar como persona y de alguna manera enmendar todo el mal y dolor que causó en sus años de adicción. Aunque se marca un tono más espiritual en el estreno, Euphoria no es constante con ello a lo largo de la temporada.

Las conversaciones de Rue (Zendaya) y Ali (Colman Domingo) van más allá de “la respuesta está en la liturgia”, porque el camino hacia la fe no es lineal e igual para todos, pero tampoco se puede forzar. Aquí está la cuestión: cuando Rue está sola, las escenas de ella leyendo la Biblia, contándole a sus amigos sobre sus planes a futuro cómo formar una familia o mudarse a la “tierra prometida” —aquella granja del primer episodio— se sienten superficiales y fuera de personaje.

Pero, ¿por qué se sienten fuera de personaje? Porque la espiritualidad de Rue se prende y apaga como un interruptor a lo largo de los episodios a conveniencia del guión. No hay una construcción progresiva de esta búsqueda espiritual de Rue, por lo que en el final, aunque bien concluido su arco de personaje, se siente apresurado.

La sorpresa viene de la mano de Ali, quien tras la muerte de Rue tiene una crisis de fe y decide hacer justicia por mano propia. Este giro que sella la influencia western no sale de la nada: Rain or Shine—el penúltimo episodio— viaja al pasado y explora como Ali toca fondo y decide desintoxicarse, así como también su nuevo rol como padrino de otros jóvenes que están transitando su sobriedad. Su venganza es motivada por Rue, pero también por todos los jóvenes que él no pudo salvar y que la “tierra de las oportunidades” devora sin piedad.

Entre el cielo y la tierra

El último episodio de Euphoria, titulado “In God We Trust” (o “en Dios confiamos”) hace referencia al lema de los Estados Unidos, aquel que está grabado en las divisas nacionales y funciona como recordatorio de la unión religiosa e histórica que fundó al país.

Esta decisión creativa es capaz de sintetizar los temas tocados a lo largo de la temporada y también justificar el giro tonal: que Euphoria haya vuelto al Lejano Oeste no es un capricho, sino más bien una manera obvia de mostrar que estamos solos en un mundo sin ley ni Dios. Pero lo especial de este episodio es que además vuelve a la sensibilidad original de la serie.

Entre escenas oníricas de Zendaya y Angus Cloud abrazados y Rue volviendo a su hogar para ver a su madre, es que nuestra atormentada protagonista finalmente encuentra la fortaleza para perdonarse y perderse momentáneamente. Como espectador, uno no puede evitar sentir que a lo mejor es un final injusto, pero al mismo tiempo pensar que es una realidad inesquivable.

“Hoy en día no se puede contar una historia sobre adicción sin incluir las verdaderas consecuencias”

Esto comentó Sam Levinson al medio Podcast. Según su creador, la muerte de Angus Cloud —quien interpretó a Fez en 2023 por sobredosis accidental de fentanilo le hizo repensar el final de la serie ya que “muchos no tienen una segunda oportunidad”.

El cariño de Levinson por Cloud se traduce en un episodio cuyo segundo acto adopta un clima más familiar e íntimo para despedir a su protagonista, incluso sin hacerlo de forma directa. Y ya en el tercer acto recupera el espíritu despiadado y pulp de esta temporada para cerrar con un irónico “que Dios nos bendiga a todos” con la voz en off de Zendaya. El telón se cerró, pero la obra continúa.

A pesar de los aciertos y desaciertos de la temporada, Euphoria (2019-2026) recordó sus orígenes y se despidió para siempre con un final emotivo y tal vez agridulce como la vida misma, dejando su huella en el corazón de su audiencia y en la historia de la televisión.

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