Lin-Manuel Miranda es uno de los artistas más talentosos y multifacéticos del momento, y su último par de años así lo demuestran. Además de ganar muchísimos nuevos fans (entre los que me incluyo) tras el desembarco de Hamilton en Disney Plus en 2020, que puso la obra al alcance de todo el mundo, también compuso las canciones de dos películas animadas, Encanto (2021) de Disney y Vivo (2021), una producción de Columbia Pictures y Sony Pictures para Netflix, además de darle voz al personaje principal. Corona el año nada menos que haciendo un más que sólido debut como director en Tick, Tick… Boom! (2021), disponible ahora en Netflix, donde homenajea a Jonathan Larson, uno de los artistas más importantes en su vida.

Miranda contó en entrevistas que varias veces pensó que, si alguna vez dirigía una película, esta sería la indicada. Es que Rent -la obra más exitosa de Larson– fue el primer musical de Broadway que Lin-Manuel vio en su vida, y a sus cortos 17 años decidió dedicarse al teatro musical. Esta obra lo interpeló profundamente, era la primera vez que veía representado en el escenario a artistas de minorías luchando por sobrevivir en la Nueva York de los ́noventa, exactamente lo que él estaba viviendo. La música de Rent también lo impresionó, no eran las melodías ni letras que se acostumbraban a escuchar en Broadway. Todo esto lo inspiró a escribir In The Heights y más tarde, Hamilton, el éxito más grande del teatro musical de los últimos años. Por todas estas razones, Miranda era el indicado para homenajear a otra leyenda de Broadway: ambos revolucionaron el teatro musical.

Pero Tick, Tick… Boom (2021) no es Rent. Esta película es un musical sobre un musical. Está basada en el unipersonal homónimo que Larson escribió antes de su éxito, donde plasmó el proceso creativo detrás de escribir un musical, y las frustraciones de un artista que está a punto de cumplir 30 años, pero que aún no ha despegado en su carrera. Larson es interpretado por Andrew Garfield, quien demuestra una vez más ser uno de los actores más talentosos de su generación. Lin-Manuel confesó haberse decidido por Andrew para su protagonista después de haberlo visto en la obra Angels in America, interpretación que le valió un Tony al joven actor. Pero Garfield nunca había cantado en su vida, así que entrenó un año con un coach vocal, y los resultados son maravillosos, revelando una voz muy dulce y encantadora.

La película tiene una estructura bastante particular, pero que funciona muy bien: por momentos vemos al protagonista sobre el escenario contando -y cantando- episodios de su vida, mientras intenta terminar de escribir un musical en el que trabajó los últimos años, intercalados con escenas donde veremos esos hechos suceder ante nuestros ojos. El elenco principal se completa con Robin de Jesús interpretando al mejor amigo de Larson, quien será nuestra entrada para el abordaje de algunas temáticas que marcaron al artista y se verían plasmadas en Rent, como la homosexualidad y la epidemia del VIH. Alexandra Shipp interpreta a su novia y Vanessa Hudgens tiene un pequeño papel, como una de las integrantes del coro del unipersonal.

Es muy fácil empatizar con el protagonista de esta historia, más allá de cuán familiarizados estamos con la obra de Larson. Quién no ha sentido alguna vez que el tiempo se le acaba, que ese “tick, tick” insoportable se hace cada vez más intenso y te recuerda que no lográs lo que tus amigos están logrando o lo que se supone que un artista -o cualquier persona, en realidad- debería alcanzar a cierta edad. Es interesante ver que esta preocupación también está plasmada en Hamilton: Alexander siente la urgencia de hacer algo grandioso porque piensa que el tiempo se le acaba. Esta película habla sobre los sueños que no tenemos que abandonar, pero también sobre abrir los ojos y valorar lo que sí tenemos y empatizar con el de al lado, que no siempre tiene la vida de ensueños que creemos que tiene.

Lamentablemente, Jonathan Larson falleció de una aneurisma cerebral horas antes del estreno de Rent a sus 35 años, así que nunca se enteró que logró el éxito que añoraba. Esto hace a la historia aún más poderosa. A pesar de que algunas cosas no funcionan del todo -una voz en off innecesaria al inicio y al final, o algunas escenas que se ven algo artificiales-, conecté mucho con esta historia y no me extrañaría que reciba más de una nominación en la próxima temporada de premios, especialmente para la interpretación de Andrew Garfield. Estoy ansiosa por ver más de lo que haga Lin-Manuel Miranda en el futuro, que no decepciona con su primera incursión como director.

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