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Spider-Man: Across the Spider-Verse: reinventando el género, un universo a la vez

Luego de casi cinco años, llegó la secuela de Into the Spider-verse y nos recuerda que todavía hay esperanza para los superhéroes, al menos los animados.

por | Jun 1, 2023

Spider-Man: Across the Spider-Verse: reinventando el género, un universo a la vez

En 2018 la fatiga por el género de superhéroes no era tan grande, Marvel seguía transformando el panorama de lo que se podía hacer y el Universo Cinematográfico seguía aumentando las apuestas en cuanto a tamaño de la producción. Pero empezábamos a sentir que quizás, después de su evento cúlmine, ya no iba a quedar mucho para contar. Estábamos equivocados, quizás la monotonía se encontraba en el formato, pero la animación siempre está ahí para demostrarnos que los límites no existen.

Spider-Man: Into the Spider-Verse (2018) sería la presentación cinematográfica de Miles Morales (Shameik Moore), pero lo que no imaginamos era que sería la mejor película de superhéroes que jamás se haya estrenado. Ahora, casi cinco años después, Phill Lord y Christopher Miller vuelven a revolucionar el género superheróico, y la animación en general. Spider-Man: Across the Spider-Verse (2023) entra cómodamente entre lo mejor del año y prueba, una vez más, que nada le puede ganar a los “dibujitos”.

Después del éxito de la primera película, que se coronó con un más que merecido Oscar, todos esperábamos ansiosos la segunda parte, pero el tiempo de producción de una película como esta es largo y recién ahora llegó a los cines la continuación de esta historia. Pero teniendo en cuenta el resultado y las mágicas 2 horas 20 que crearon, la espera valió la pena, y superaron las expectativas. 

Cómo hacer un multiverso

En una actualidad plagada de lugares comunes en el entretenimiento, especialmente cuando hablamos de películas de superhéroes, es difícil encontrar ejemplos que se destaquen, cosas que rompan con la norma y que realmente sorprendan. Cuando el protagonista es una de las propiedades intelectuales más reconocibles del mundo y uno de los personajes más importantes de la cultura pop, la apuesta es aún mayor. 

Pero cuando hablamos de las mentes creativas más interesantes de los últimos años, que lograron que una película sobre juguetes de bloques sea una de las experiencias de cine más entretenidas y originales que se hayan visto en mucho tiempo, esto no es un problema.

Into the Spider-Verse había dejado la vara muy alta: logró introducir al primer Spider-Man aforamericano y latino, le dio entidad a Gwen Stacy (Hailee Steinfeld) con uno de los personajes más interesantes que salieron de los cómics en años, nos regaló un cerdo araña que hizo que todos olvidemos el chiste de la película de Los Simpsons porque ahora Spider-Ham es el definitivo. Nicolas Cage fascinado con un cubo de colores como Spider-Man Noir es simplemente perfecto.

La película como un todo era perfecta, de principio a fin. Desde la historia hasta lo visual: revolucionaron la manera de hacer animación y es un homenaje a los cómics porque respeta la estética de las viñetas, pero las convierte en otro formato y logra una armonía realmente sin precedentes.

Con la secuela, sabíamos que se iban a recorrer nuevos universos, en contraste con la primera que eran personajes de otros universos que confluían en uno. Esto no solo plateaba un desafío en cuanto a lo visual, a lo que ya vamos a llegar porque merece una sección aparte, sino que hacía necesaria la presentación de nuevos Spider-Man, algo que se había adelantado en la escena post-créditos de la primera. 

Y acá se ve la magia de un buen guion, de una historia que tiene algo para decir y dejar, y que no piensa dejarse llevar por lugares comunes. En los últimos años el concepto de “multiverso” ha sido uno de los más explotados por la industria del entretenimiento, y son pocos los ejemplos que pueden darse de una aproximación realmente original y que sirva para contar algo. El año pasado otra película de la casa de las ideas jugó con esto, pero no logró llegar a mucho, ni desde lo narrativo, ni mucho menos desde lo estético.

Mucho más que el meme

Spider-Man es un personaje fundamental de la cultura pop y estamos colmados de referencias suyas, pero puede que una de las más presentes sea la del famoso meme de los diferentes hombres araña señalándose. Esto resume al Spider-Verse, y Miller y Lord lograron tomar este chiste, y darle una entidad completamente distinta y refrescante. 

Pero va más allá del chiste, del meme: cada uno de ellos, cada versión de cada universo, si bien comparten momentos fundacionales y canónicos que los hacen quienes son; son únicos e irrepetibles. 

Conseguir que la presentación de cada nuevo superhéroe que comparte el nombre del protagonista no solo sea interesante, sino que sea emotiva y sorprendente, es un logro maravilloso. Un chiste que podría haber cansado en la segunda vez, acá sobrevive toda una secuela y se siente refrescante cada vez que se lo hace.

En esta nueva entrega se presenta a Spider-Punk (Daniel Kaluya), una versión del personaje que es oriundo de Inglaterra, toca en una banda punk y es profundamente antisistema y se lleva muchos de los momentos más entretenidos de la película.

De su universo solo vemos un destello, pero con eso alcanza para que nos demos cuenta de que es completamente distinto a los demás. Lo mismo ocurre con el Spider-Man de la India, Pavitr Prabhakar (Karan Soni). Tiene el estilo de casi todas las versiones del personaje en los distintos universos, pero vive en una metrópolis que combina a Mumbai con Manhattan (Mumbhattan) y que es algo jamás visto, lo que hace que esté atravesado por la cultura india y lo transforme dentro de sus similitudes.

Cada uno de ellos aporta algo nuevo a la historia, son más que ejercicios de demostración para cuántas copias del mismo protagonistas se pueden hacer. Sus universos importan, se los muestra, influyen en la historia. Acá, el viaje por el multiverso es más que un título, es parte fundamental de la trama.

No son espejos de colores

Más allá de lo que dejan para la historia, cada uno de los personajes pertenecen a un nuevo mundo, eso ya está claro, pero la genialidad técnica de esta película, y el motivo por el que se entiende porqué pasó casi media década entre una entrega y otra, es el arte de cada uno de estos lugares. El universo de Gwen utiliza los colores de una manera completamente diferente, el estilo de dibujo es más cercano a lo que se puede asociar con las acuarelas, ningún color es fijo, sino que va cambiando dependiendo lo que ocurre, los estados de ánimo de ella. 

En cambio, cuando pasamos a Mumbhattan los colores son más suaves, así como los trazos, pero la magia está en que Gwen no deja su estilo a la hora de pasar a un nuevo universo, sino que está dibujada de la misma manera, pero en un ambiente completamente contrastante. 

Esto era algo que ya habían hecho de cierta forma en la primera película, pero acá aumentan la apuesta y mucho. Spider-Punk parece hecho de recortes de papel, cambia de color constantemente y se mueve de una manera diferente al resto de los personajes, sin importar en qué universo esté.

Y esto ocurre con cada uno de los cientos de héroes arácnidos que aparecen en la cinta. Esto no solo es una obra prodigiosa de la animación y algo que nunca vimos, no de esta manera; sino que también es una hermosa forma de rendirle homenaje al material original, traspasar las viñetas a otro medio sin perder en el camino lo que las hace únicas. Además, da pie para chistes simplemente perfectos.

La sociedad de los seres queridos muertos

Miles sigue siendo el único Spider-Man de su universo, pero luego de haber conocido más personas como él, amigos, mentores, se siente solo y no puede hablar de esto con sus familia, ni con nadie. Pasa sus días luchando con villanos y dibujando a Gwen en su cuaderno.

En este ambiente de monotonía y soledad, se cruza con un villano que parece poca cosa, y sin saberlo desencadena una serie de eventos que lo llevarán a viajar por el multiverso. El problema es que el grupo de Spider-Manes que tienen este privilegio no lo incluyen, él no es parte de este club, y Miguel O’Hara (Oscar Isaac), el creador de esta especie de sociedad, lo dejó afuera por un motivo. 

No diré más porque esta película se basa en varios giros argumentales para darle sentido no solo a lo que pasa acá, sino para aportarle un nuevo marco a los sucesos de la entrega anterior. No se reescribe la historia ni mucho menos, sino que se la resignifica, así como el lugar de Miles en el multiverso, y por sobre todas las cosas, de su familia, tanto la de sangre, como la elegida.

Spider-Man: Across the Spider-Verse no solo mantiene viva la ilusión de películas de superhéroes que aún pueden sorprendernos y emocionarnos, sino que resignifica a la animación, la pone en el lugar que merece. Emociona hasta las lágrimas, pone la piel de gallina, y nos hace reír a carcajadas y lo hace de la mejor manera: con originalidad y personalidad a montones.

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