Teenager muy normal

Merlina: La primera serie de Tim Burton captura su inconfundible estilo

Estrenó en Netflix la serie protagonizada por la hija de la familia Addams, con Jenna Ortega y uno de los cineastas más populares de los años noventa.

por | Nov 24, 2022

Merlina: La primera serie de Tim Burton captura su inconfundible estilo

No es todos los días que un cineasta del calibre de Tim Burton se pone al frente de una serie de streaming, no solo como showrunner, sino también como director de la mitad de sus episodios. Reconocido en todo el mundo por su estilo único, que fusiona el gótico y naif para lograr una estética -y narrativa- con muchísima identidad propia, conquistó el mainstream en la década de los noventa, con exponentes como Edward Scissorhands (1990) y Beetlejuice (1988). Además se hizo cargo de las dos primeras películas de Batman, llevando al superhéroe a su pico de popularidad, y se reinventó en el nuevo milenio con películas como El Cadáver de la Novia (2005), Charlie and the Chocolate Factory (2005) y Big Fish (2003).

Ahora se apropia de una de las franquicias que más coinciden con su identidad, tanto que es sorprendente que a nadie se le haya cruzado por la cabeza juntarlos antes. Tim Burton y la familia Addams maridan como la carne roja y el vino, son el uno para el otro y era inevitable que de esa colaboración naciera un producto que entiende profundamente a su protagonista, el contexto particular de su historia y el público al que se dirige. Porque la serie de Merlina (2022-) está apuntada a un target adolescente, pero también a esa generación que creció con las películas de Burton y de Los Locos Addams.

En la serie de Merlina, el director recupera todos los elementos clave de la Familia Addams y su iconografía, desde el famoso doble chasquido de la serie de los sesenta en blanco y negro, hasta el look original de los personajes en las viñetas donde nació esta historia, en la revista The New Yorker allá por 1938. A su vez, la nueva versión a cargo de Tim Burton incorpora elementos a la historia que nunca estuvieron, como la escuela Nevermore (en clara referencia a Edgar Allan Poe) para chicos “marginados” por la sociedad -entre ellos sirenas, vampiros y hombres lobo- y los conflictos en la relación entre una Merlina adolescente y su madre, la icónica Morticia.

Jenna Ortega (Scream, You, X)  encarna esta versión teenager de Merlina con todas las complejidades que un personaje de su edad puede tener, incluída su rebeldía ante los mandatos familiares y desprecio por la autoridad, una curiosidad insaciable y hasta un triángulo amoroso. Y lo hace con una soltura que le permite apropiarse por completo del personaje, mientras homenajea la recordada interpretación de Christina Ricci en las películas de los noventa. El principal rasgo distintivo de esta versión -a nivel físico- es el flequillo que acompaña las clásicas trenzas del personaje. Mientras que a nivel interpretativo, Jenna Ortega le aporta una fisicalidad impresionante, desde su postura mortuoria para caminar hasta la danza macabra del baile de promoción.

Esta Merlina es otro personaje y, a la vez, se siente la misma. Tiene el mismo tono superior y despectivo que la versión de Christina Ricci, pero -al ser unos años más grande- ya no cae tan simpático. Esto le trae grandes problemas con sus pares y superiores, sin embargo ella se mantiene fiel a su esencia. Por otro lado, comparte las preocupaciones políticas de su antecesora, con una interesante subtrama sobre la opresión sufrida por sus antepasados y varios comentarios mordaces que ponen en evidencia su desprecio por las tradiciones más patriarcales de la sociedad. En ese sentido, la Merlina que quemaba peregrinos en Los Locos Addams 2 (1993) es la misma que desafía los mandatos en esta nueva versión.

La historia de la primera temporada se estructura en forma de un atrapante murder mystery con varias vueltas de tuerca -quizás una ó dos demás- al mejor estilo Riverdale (2017-), pero con un guion coherente y un gran desarrollo de personaje para nuestra protagonista. Hay algunas subtramas que acompañan su crecimiento y otras que quedan abiertas para un potencial regreso, y un elenco de personajes adolescentes que acompañan muy bien. Sin dudas la MVP de esta temporada es Enid (Emma Myers), la compañera de cuarto de Merlina que no solo aporta muchísimo al desarrollo de la protagonista, sino que tiene su propio arco y una identidad que contrasta absolutamente con la suya, sin embargo la complementa.

Por supuesto, su familia no podía quedarse atrás. La siempre elegante y seductora Morticia Addams es encarnada por Catherine Zeta-Jones y Homero es Luis Guzmán, más fiel al physique du rol del personaje original de las viñetas de Charles Addams. A pesar de que aparecen solo en un par de episodios, su presencia es enorme y prometen un regreso con mucho más protagonismo, de confirmarse una segunda temporada. A su vez, el tío Lucas es el comediante de Saturday Night Live (1975-) Fred Armisen, y quien tiene el rol más protagónico de la familia es curiosamente Dedos, que está genialmente logrado. 

El resto del elenco adulto cumple con los roles de autoridad en la educación de Wednesday (el nombre original de Merlina en inglés, sí: Miércoles), destacando especialmente la directora de la escuela -encarnada por la magnífica Gwendoline Christie– y la única profesora “normi” del instituto, interpretada nada más y nada menos que por la mismísima Christina Ricci. Por cosas como estas, Tim Burton es un referente de la cultura pop. Es el tipo de director que sabe exactamente cuándo convocar actores emblemáticos en roles nuevos, que encuentra el momento perfecto para meter un guiño a sus fans y que es tan icónico que homenajea sus propias películas, como con el traje de Gatúbela en el episodio del torneo.

En esta serie, ese impecable timing para las referencias se combina con su exquisito humor negro, una banda sonora que conjuga temas de Beach House, Fleetwood Mac y Metallica con covers en cello y el inconfundible sello del eterno colaborador musical de Tim Burton, el talentosísimo Danny Elfman (The Nightmare Before Christmas, Corpse Bride, Charlie and the Cocolate Factory). Además de un diseño de producción a la altura del desafío, con sets reales en Rumania, un vestuario que traduce su inconfundible estilo a sus nuevos personajes a cargo de Colleen Atwood (Sleepy Hallow, Sweeney Todd) y una dirección de arte basada en sus propios diseños, el apartado visual acompaña el nombre y estilo inconfundibles del cineasta.

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