Bajo las vendas

La posesión de la momia: Hablamos de sus secretos con el director y el elenco

En exclusiva, Lee Cronin y los protagonistas nos cuentan qué hace diferente a esta película y por qué es imperdible para los fans del terror.

por | Abr 16, 2026

Gracias a Boris Karloff en los primeros años del cine sonoro, y a aquella clásica aventura protagonizada por Brendan Fraser en los noventa, cuando pensamos en las momias del cine las imágenes que aparecen en nuestras mentes son muy similares entre sí. Es así como evocamos un Egipto exótico que es puro desierto, pirámides llenas de trampas mortales y un aterrador no-muerto envuelto en antiguas vendas.

Sorprende entonces que, siendo un subgénero que hoy apela más a la acción con tintes fantásticos, un cineasta haya conseguido volver a inyectar vida en uno de los monstruos clásicos de la historia del cine. Y aún más, que haya logrado darle un giro revitalizador, devolviéndole el terror que alguna vez logró causar.

“Todas esas películas rápidamente identifican a la momia como el monstruo y el protagonista debe escapar o destruirla. En nuestra película, a diferencia de eso, es parte de nuestra familia. Estamos básicamente tratando de rehabilitarla para recuperarla. Vamos hacia la momia en lugar de correr lejos de ella. Es algo nuevo y refrescante.»

Jack Reynor interpreta a Charlie en La posesión de la momia (2026, Warner Bros. Pictures)

El peor miedo de un padre o madre

Lee Cronin’s The Mummy (2026) -como es su título original- nos presenta a los Cannon, una familia fragmentada que carga con una herida imborrable. Hace ocho años, cuando vivían en el Cairo, su pequeña hija Katie (Emily Mitchell) fue secuestrada y desapareció sin dejar rastro.

Charlie (Jack Reynor) y Larissa (Laia Costa) trataron de salir adelante, mudándose a los Estados Unidos con la madre de ella, Carmen (Verónica Falcón) y criando a sus dos otros hijos. Lo más impensable de la situación llega el día en que reciben una llamada: cerca del lugar en donde fue robada, Katie apareció con vida dentro de un sarcófago.

Aquel vacío con el que habían aprendido a convivir de pronto se llena con la esperanza. Pero esta Katie (Natalie Grace) adolescente es muy distinta a la angelical nena de sus recuerdos. Su cuerpo está severamente demacrado, no puede caminar y no se comunica verbalmente. Tiene comportamientos caóticos. Charlie carga con la culpa de no haber podido protegerla, mientras el misterio de qué sucedió con su hija lo carcome. Larissa y Carmen tratan de ser el pegamento que une a la familia, sin percatarse de que algo oscuro ahora habita en el cuerpo de Katie.

Natalie Grace como Katie en La posesión de la momia (2026, Warner Bros. Pictures)

“Yo creo que la familia es importante que nos la creamos para quererla y sufrirlo con ellos. Creo que cada uno reacciona ante la desgracia de una manera distinta, que eso es muy real en las familias. El papá se fija más en lo que pasó en el pasado, la mamá se centra en el momento presente y en el futuro y en creer que los cuidados van a traer de vuelta a su hija. Verónica (Falcón) afronta al personaje desde otro lugar también. Creo que la abuela lo que se permite es un poco más de humor. Y ese sufrimiento también, porque al final son personajes dramáticos. Eso hace que tú veas a esa familia unida dentro de ese fragmento. Esa realidad fragmentada. Quieres que estén bien, lo que es muy importante. Es cierto que cada uno lo vive de un modo muy distinto.”

Reimaginando una leyenda

Repensar a la momia desde un lugar en donde la maldición toma prioridad parece obvio, teniendo en cuenta los mitos que acompañaron cada excavación en Egipto. Las supuestas maldiciones que llegaron hasta las noticias funcionaban como un patógeno sobrenatural, y sin embargo esto rara vez se explora en cine. Cronin, en cierta forma, trabaja con tecnicismos. Porque si bien tenemos una momia que se levanta de la tumba, su Katie nunca estuvo muerta. ¿O lo estuvo? Esta versión crea, por sobre todas las cosas, un misterio a develar. Un rico nuevo lore.

“El desafío era crear la película sobre momias más aterradora que se haya hecho. El hacer una gran película de terror alrededor de este monstruo clásico y este ser histórico con el que todos tenemos algún tipo de conexión. Entonces le encontré la vuelta al pensar en qué pasa si la momificación tiene otro propósito. No es sobre un faraón, es sobre alguien a quién amamos. No es sobre el pasaje al otro mundo, es sobre contener el mal. Entonces encontré mi camino.”

Si bien el nombre del director como preámbulo al título es seguramente una estrategia pare diferenciarlo de la futura cuarta entrega de la saga protagonizada por Fraser, igualmente es una decisión meritoria. Porque si bien este es el tercer largometraje de Cronin, el estilo del director está más que definido, tiene un ADN muy marcado. Sus historias giran en torno al drama familiar, en donde los niños están al centro y expuestos a peligros muy reales. Y cuando el cineasta desata el terror, nadie está a salvo.

Lee Cronin y Natalie Grace, la Katie adolescente en La posesión de la momia (2026, Warner Bros. Pictures)

“Los niños son una gran parte de la familia, el constructo de lo que es la familia. Yo cuento historias sobre la corrupción de las familias, la corrupción de la inocencia. Pongo niños en este tipo de escenas y ustedes, gente, se ponen nerviosos.”

Su versión de la momia parece justamente estar en el punto medio entre su atmosférica ópera prima, The Hole in the Ground (2019) y su sádica Evil Dead Rise (2023). Es una división casi tajante por momentos. Por un lado, la investigación tanto de Charlie como la detective Zaki (May Calamawy) la convierten en un policial sobrenatural con tintes a Longlegs (2024). Por el otro, la casa de los Cannon se convierte en un lugar completamente hostil. Cada recoveco y sombra de la casa parece esconder un peligro. Y la apuesta sube y sube, mientras lo que hay dentro de Katie va depredando hay quienes la rodean.

Cronin se toma su tiempo al comienzo, pero ahí eso funciona como una inversión. Entiende que El Exorcista (1973) nunca hubiese funcionado sin establecer esa tragedia familiar. Y mientras tanto, va soltando cuidadosamente bruscos elementos terroríficos, notas de gore que anticipan lo que está por venir.

Lee Cronin junto a Hayat Kamille en el set de La posesión de la momia. (2026, Warner Bros. Pictures)

 “Lo que siento sobre este personaje es que es un tipo que tiene esta lucha interna con la responsabilidad de la paternidad. Tiene un ojo puesto en su carrera profesional y en tener una familia al mismo tiempo. Esta batallando con esta idea de que quizá nunca debió ser padre. Después, cuando secuestran a su hija, la culpa lo carcome. Por eso, cuando revisitamos a esta familia ocho años después, están tratando de traer a su hija a casa y ahí está la lucha. Es la ira de una hija que pasó por todo ese trauma del cual sus padres no la pudieron proteger.»

Si la película tiene un problema, este probablemente se encuentra en el ritmo del segundo acto. El fusionado entre el misterio y el horror parecen ser dos historias paralelas que no siempre se entretejen de la mejor manera. La investigación es atrapante, pero corta de forma muy abrupta ese excelente suspenso, la sensación de agobio y peligro constante dentro de la residencia de los Cannon.

Todo lo que nos (dis)gusta

El elenco está impecable, con Reynor y Costa mostrando a un matrimonio enfrentando lo imposible desde distintos matices, una Verónica Falcón de enorme carisma que roba sus escenas y sorprende con los lugares a los que llega. Y una Natalie Grace que se carga al hombro personificar al mal mismo. Aplausos aparte merece la más pequeña del elenco, que con una enorme sonrisa deja algunos momentos inolvidables.

“Para mi es una de las experiencias más divertidas, más interesantes de mi carrera. Había hecho terror, sí, antiguamente, pero nunca  a este nivel. Y nunca con un director como Lee. Lee tiene una mente muy privilegiada. Es muy interesante ver su proceso. Por un lado es increíblemente preciso, tiene clarísima cada toma, todo lo que quiere, como quiere su película. Pero al mismo tiempo te da una gran libertad como actor. Es muy creativo y fluido en el proceso. Normalmente, por lo menos en mi experiencia, los directores son o una o la otra.”

Veronica Falcón como la abuela Carmen en La posesión de la momia (2026, Warner Bros. Pictures)

Llegado el tercer acto, Cronin demuestra que mucho aprendió con Evil Dead Rise y que hay varias razones por las cuales James Wan, productor de La posesión de la momia, confió en este proyecto desde que el director le presentó la idea. Si la escena del rallador de queso con los deadites nos dio asco, bueno, hay otro objeto de uso diario que nos van a dar arcadas la próxima vez que tengamos que usarlo. Cuando el director se desata, la película se convierte en un todo un viaje. Asquerosa, inquietante, divertida por las razones que muchos llamarían equivocadas. Y con mucha sangre. La cosa sana para los amantes del terror.

Ahora, de la boca del mismo director, ¿Que es lo que los fans pueden esperar de La posesión de la momia?

“Es un loco y entretenido viaje. Creo que las personas que amaron mi trabajo anterior van a disfrutar del terror visceral y esos momentos escalofriantes que traté de crear. Pero también de su lado psicológico, porque siempre trato de que haya un aspecto psicológico. En definitiva, trato de mezclarlo todo. Trato de hacerlos gritar. Trato de asustarlos. Trato de hacerlos reír un poco. A fin de cuentas, lo que realmente quiero es entretenerlos. Es mi trabajo y lo que intento con esta película.

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Ro Tapias

Artista visual. Madre de dragones, gatos y un corgi. Hablo de cine, a veces demasiado.