La empleada (2026) es la nueva película de Paul Feig que ya está disponible en Amazon Prime Video y que intenta recuperar los mecanismos del thriller erótico para renovarlo. Basada en la novela homónima de Freida McFadden, sigue a Millie (Sydney Sweeney), una joven tan desesperada por cambiar su vida que consigue mentir lo suficiente para obtener trabajo como empleada doméstica en la mansión de Nina (Amanda Seyfried).
Sin embargo, lo que parece una oportunidad para empezar de nuevo pronto se transforma en una convivencia cada vez más inestable. Nina alterna momentos de cercanía con episodios de violencia y cambios bruscos de comportamiento. Al mismo tiempo, entre Millie y Andrew (Brandon Sklenar), el marido de Nina, surge una tensión sexual que complejiza el vínculo entre los tres personajes protagónicos.

Además de construir un relato de suspenso, Feig utiliza los códigos del género para reflexionar sobre quién tiene el poder de definir la verdad. En ese sentido, la película se pregunta menos por el deseo que por la manera en que se construyen las versiones de una misma historia.
EL THRILLER ERÓTICO DE LOS 80
Hay dos palabras clave en este tipo de historias: erótico y domesticidad. El thriller erótico vivió su auge en los años 80s y 90s con películas como Basic Instinct (1992), Showgirls (1995) y Fatal Attraction (1987). En ese período se consolidó una estructura clásica y un arquetipo de personaje femenino: la femme fatale.
Esta figura femenina despertaba una paranoia sexual en hombres poderosos. El sexo en el thriller mezcla poder y deseo en una sospecha mucho más grande, que involucra siempre un crimen o un secreto por resolver. El thriller erótico clásico se construye sobre la paranoia masculina frente a la mujer sexualizada y el control del deseo como forma de poder.

El thriller erótico o doméstico construye un arquetipo de mujer independiente y sexualmente activa, que es percibido como peligrosa para los personajes masculinos.
En Fatal Attraction (1987), por ejemplo, una relación extramatrimonial deriva en una obsesión que amenaza la estabilidad familiar. La tensión surge tanto del deseo como del miedo a una mujer que escapa de los roles tradicionales asignados por el relato.
Pero el final del thriller erótico de los ochenta busca restaurar el orden masculino mediante la expulsión de la figura femenina disruptiva.

un thriller erótico renovado
La empleada renueva el género en el cine contemporáneo. En lugar de un hombre en crisis manipulado por una mujer con vestido apretado y un secreto, nos da dos protagonistas femeninas complejas.
Ese desplazamiento mueve el centro del relato. La disputa ya no es solo por el deseo, sino por el sentido. La mujer conserva una doble carga simbólica. Puede representar el erotismo y poder al mismo tiempo. Sin embargo, también queda atrapada en una estructura narrativa heredada. Esa estructura sigue marcada por el control masculino del relato. Y acá aparece el personaje de Andrew.

El thriller contemporáneo ya no se centra en la figura de la mujer peligrosa y sexual, sino en el control narrativo de la historia. La empleada dialoga con Gone Girl (2014) en la forma en que fragmenta su trama a partir de distintas perspectivas narrativas. En el nuevo thriller erótico o doméstico, el conocimiento es poder, y las mujeres pueden intervenir en el relato masculino sin quedar necesariamente reducidas al castigo del guion.
En esa línea, Paul Feig traslada la disputa por la verdad al espacio doméstico, donde cada personaje sostiene su propia versión de los hechos y la casa funciona como un dispositivo de control. Es interesante y hasta inteligente la elección de Sydney Sweeney, asociada a una fuerte sexualización dentro y fuera del set de Euphoria (2019-2026), como parte del centro del relato. Porque si pensamos en los thrillers de los ’90 probablemente ella habría sido la femme fatale encargada de desestabilizar al protagonista masculino.

Sin embargo, La empleada renueva el thriller erótico al jugar con el machismo internalizado del espectador. Ante personajes potencialmente descriptos como «locas» construye un efecto de revelación. Un buen thriller tiene que tener un giro en la trama.
El director no solo usa el cambio de tono a partir de un secreto revelado, sino que también usa conscientemente el tono camp para desafiar nuestras expectativas sobre las mujeres en pantalla.
¿QUIÉN CONTROLA EL RELATO?
Alerta de spoilers a partir de este punto.
El thriller erótico clásico nos acostumbró durante décadas a leer a estos personajes femeninos a través de arquetipos atravesados por la ansiedad masculina frente al avance de las mujeres y su autonomía sexual.

Nina aparece primero bajo esa mirada: “histérica”, inestable, desquiciada. Pero La empleada utiliza deliberadamente esos códigos para luego invertirlos y revelar que esa supuesta “locura” no es más que el resultado de un entramado de manipulación emocional y violencia física ejercido por una figura masculina que controla la narrativa.
Donde el relato parece mostrar a una mujer enloquecida, en realidad hay una sobreviviente. Y donde la mirada del espectador cree ver únicamente a una mujer sexualizada, la película revela una vigilante feminista.
Entonces el thriller erótico puede ser feminista. Cuando el género deja de usar el cuerpo femenino como objeto de deseo o castigo, cambia por completo. Ya no reproduce misoginia. Empieza a cuestionar la mirada que interpreta y controla la narrativa./

Paul Feig y LOS PERSONAJES femeninos
La elección de Paul Feig como director tampoco parece casual. Aunque su nombre suele asociarse a la comedia, gran parte de su filmografía gira alrededor de personajes femeninos. En Bridesmaids (2011), A Simple Favor (2018) o Ghostbusters (2016), las mujeres imperfectas manipulan o fracasan sin que el relato necesite convertirlas en ejemplos morales. Siendo la comedia el hilo conductor para contar sus historias.

En esta película lo que parece una historia sobre una mujer deseable o una mujer inestable termina convirtiéndose en una historia sobre cómo esas categorías son producidas por quienes controlan el relato.
En ese sentido, la película no rompe por completo con la tradición del género. Más bien la utiliza como una herramienta. Se aprovecha de que el espectador conoce los clásicos arquetipos machistas y aprovecha ese conocimiento para dirigir la mirada hacia una dirección equivocada.
El suspenso está en intentar reconocer cuánto de nuestra interpretación inicial dependía de prejuicios heredados de décadas de representaciones similares.

¿EL INICIO DE UNA SAGA?
Como dijimos al comienzo de esta nota, la película ya se encuentra disponible en Amazon Prime Video y abrió con el puesto número 1 de la plataforma en Argentina.
En paralelo, el universo de La empleada ya tiene una secuela confirmada, The Housemaid’s Secret, actualmente en desarrollo y con el regreso de Sydney Sweeney y dirección nuevamente de Paul Feig confirmados.
En los últimos días se confirmó además la incorporación del actor Paul Anthony Kelly, admirado por su papel de John F. Kennedy Jr. en Love Story (2026-), quien interpretará a Douglas Garrick. Mientras que Kirsten Dunst será la contraparte femenina esta vez, elevando las expectativas por el nivel actoral de la secuela.
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