Ser o parecer

Tirria: el grotesco argentino que expone el peso de sostener las apariencias

Capusotto, Politti y Spregelburd reviven el grotesco argentino y satirizan la obsesión por las apariencias, tan vigente hoy como hace décadas.

por | Abr 12, 2026

Los Sobrado Alvear, como cada verano, “viajan a Europa”… O eso hacen creer. La verdad es otra: arruinados, se encierran durante tres meses en los baúles de su propia mansión, sobreviviendo a base de arroz con leche y sosteniendo, a pura imaginación, un viaje que ya no pueden pagar.

Y en el centro de ese dispositivo aparece Hilario (Diego Capusotto) el criado. “Casi de la familia”. El único que sabe de su farsa, el que la sostiene… pero algo oculta.

La puesta en escena y las actuaciones se basan en lo grotesco. Hay algo de las comedias de teléfono blanco del viejo cine argentino —ese universo donde la clase alta se muestra pulcra, ingeniosa, levemente frívola— pero atravesado por una capa oscura: la figura del criado.

Sobre los hombros del elenco

En ese equilibrio delicado, las actuaciones son clave. Diego Capusotto -a quien su humor absurdo que lo volvió ícono televisivo e ídolo popular- se corre del registro que lo hizo masivo y construye una presencia contenida (hasta que explota y nosotros explotamos con él).

Andrea Politti compone con precisión a una matriarca atravesada por el mandato y la forma, con una corporalidad rígida y un tono de voz distinto que nos hace recordar lo buena actriz que es. Cada gesto está medido, cada palabra colocada en su lugar exacto.

Por su parte, Rafael Spregelburd —dramaturgo y actor de una inteligencia escénica notable— sostiene un personaje que hace referencia al hombre de la casa. Pero no como se lo veía en sociedad, si no como realmente era dentro de su hogar.

Parecer antes que ser

Las familias patricias, históricamente, construyeron su identidad sobre la apariencia. El prestigio no era solo una cuestión económica, sino simbólica. Caer no era solo perder dinero: era perder lugar en el mundo.

Entonces, la ficción se volvía necesaria: viajar a Europa. Mostrar bienestar. Sostener la imagen. Aunque fuera mentira. Aunque implicara encerrarse en un baúl. Lo importante no es lo que sucede, sino cómo se ve desde afuera.

Y aunque esta forma de ser remite a un momento de la sociedad donde la apariencia lo era todo, sigue vigente. Hoy, las formas cambiaron, pero el mandato persiste. La necesidad de mostrarse “bien”, de sostener una narrativa aceptable, de mostrar por las redes sociales que todo está perfecto.

En ese sentido, Tirria propone un espejo incómodo. ¿Cuánto de lo que mostramos es verdad… y cuánto sigue siendo pura construcción? En esta historia, nadie puede dejar de actuar sin poner en riesgo todo el sistema. Un teatro dentro del teatro, un cine dentro del teatro, una vida dentro de un baúl.

Dificultades técnicas

Sin embargo, estos personajes entrañables y su caos por momentos juegan en contra de la experiencia escénica. Hay pasajes donde la claridad sonora no acompaña del todo, lo que dificulta el seguimiento del texto un elemento clave en una obra donde cada palabra construye sentido.

A esto se suma una trama que, en ciertos tramos, se vuelve algo engorrosa, con una progresión que puede resultar confusa para el espectador y que diluye parcialmente el impacto emocional.

Quizás Tirria por momentos se vuelve caótica, pero hay algo que sostiene la experiencia más allá de esas zonas difusas: el placer de ver en escena a intérpretes de este calibre. Siempre (siempre) vale la pena volver a ver a grandes cómicos argentinos habitando el escenario.


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Greta Emma

Greta Emma tiene 27 años, se licenció en Artes Dramáticas en la Universidad Nacional de las Artes en el año 2024. Es actriz, improvisadora, productora, directora teatral y escritora. Publicó su primera novela "Lluvia de primavera" en 2023, acaparando la atención del público juvenil. Y en 2024 sacó su poemario interactivo llamado "Perpetua". Amante del teatro es productora de dos teatros independientes, además de participar en varias obras.