Un salón, luces tenues, copas de vino vacías tras una enérgica degustación. En la mesa, una pareja a punto de casarse y otro matrimonio amigo. En medio de una secuencia de relajo post alcohol y expectativa previo al gran día, alguien propone un tópico provocador: confesar lo peor que hiciste en tu vida.
El estreno de The Drama (2026), dirigida por Kristoffer Borgli (Dream Scenario), con A24 como productora y distribuida por Diamond Films, estuvo cargado de expectativa. Y por fin llega a cines argentinos. Los protagónicos de Zendaya y Robert Pattinson sembraron todo tipo de ilusiones y es momento de descubrir por qué.

MI MEJOR VERSIÓN
The Drama aborda un tema universal: el amor. Lo curioso es desde dónde lo hace. La fuerza de la premisa del largometraje está en el peso de lo hipotético. Es tan importante lo que sucede como lo que pudo haber sido. Una teoría que podemos aplicar cuando hablamos tanto de anhelos como de arrepentimientos.
Emma (Zendaya) y Charlie (Robet Pattinson) se conocen una tarde cualquiera en una cafetería. Una secuencia inicial que sigue el ABC de cualquier rom-com, pero no hay que dejarse engañar. Desde el momento cero, la performance se evidencia. “¿Por qué no empezás de nuevo?”, sugiere Emma ante el primer intento torpe de su tímido conquistador.
Esto será clave en la trama: quién jugamos a ser cuando nos emparejamos, qué cualidades mostramos y cuáles escondemos para dar la mejor impresión de nosotros mismos. Y, en última instancia: cuánto estamos dispuestos a tolerar.

De ahí en adelante, se nos presenta un complejo entramado de las seguridades y fragilidades de la pareja. Con el desarrollo del plot twist (muy bien oculto en el intensivo tour de prensa que dieron los protagonistas), Pattinson demuestra el complejo rango actoral que supo construir los últimos años. El elenco se completa con otro tándem interesante: Mamoudou Athie (Elemental, Kinds of Kindness, Jurassic World: Dominion) y Alana Haim (Licorice Pizza, One Battle After Another, The Mastermind), quien compone un contrapunto contundente cuando el caos se desata.
PUNTOS DE VISTA
La revelación que rodea a los personajes resulta una realidad de extrema vigencia en una sociedad que nos es un tanto ajena. De este lado del mundo, la potencialidad de distanciarnos emocionalmente es, quizás, más plausible. Somos espectadores del alboroto con ojos extraños. Sumado a este factor, es un largometraje que toca temáticas de agenda norteamericana puesto en escena por un autor extranjero.
El noruego Kristoffer Borgli aporta desde su arte un desapego (o una reevaluación) de la tragedia y lo incorrecto. Lo hace con estrategias que ya vimos en películas como Sick of Myself (2022), en donde un personaje también navega filoso sobre límites éticos y el guion lo presenta con un absurdo naturalmente provocador. Con certeza, un abordaje narrativo que no resulta ameno para todo el mundo.

Borgli juega también con planos intrusivos, metáforas e impactos visuales. Son esas mismas sorpresas que se llevan puesto a Charlie (Robert Pattinson) las que nos desacomodan como espectadores. Una destreza que desarrolla en otro de sus trabajos más recientes y con mayor alcance: Dream Scenario (2023), protagonizado por Nicolas Cage.
No es menos mencionar que, tanto en Dream Scenario como en este último largometraje, detrás de la producción se encuentra también Ari Aster, mente detrás de incómodos relatos como Hereditary (2018) y Midsommar (2019). Ambos artistas unidos bajo el siempre peculiar manto de A24, sello que gusta distinguirse por fuera de los abordajes tradicionales.
El factor nórdico en el desarrollo del guion se evidencia pronto, aunque es un escándalo medido. Una versión mucho más light que la que seguramente podrían desarrollar otros coterráneos de Borgli. The Drama aborda un tema tabú, lo envuelve en un paquete de regalo bien delicado y nos embauca para adentrarnos en el debate. Una comedia negra con todos los condimentos.

UN SECRETO BIEN GUARDADO
El lanzamiento de The Drama estuvo sostenido por un colchón publicitario muy eficaz. Como en la recepción de una boda, el tour de prensa nos invitó durante meses a disfrutar la espera mientras descubríamos las perlitas de la celebración a la que fuimos invitados.
Zendaya encarnó la icónica tarea de la tradición nupcial «algo viejo, algo nuevo, algo prestado y algo azul” con una meticulosa incursión en el method dresssing. Es decir, su diseño de vestuario ofrecía detalles de una novia que prepara su gran día. Una experiencia que, de hecho, la misma que la actriz atravesaba previo a dar el sí con Tom Holland.

En cada entrevista, la pareja demostró una química consolidada y sembró gran expectativa. Los avances y trailers fueron precisos para esconder la gran sorpresa. Es por eso que The Drama destapa una olla a presión.
La dupla protagónica tiene por delante un 2026 potente ya que Zendaya y Pattinson comparten reparto en otros títulos muy esperados en este año. En julio los veremos en La Odisea, de Christopher Nolan, y en diciembre los reencontraremos en Dune: Parte 3, de Denis Villeneuve.
Por el momento es el turno de The Drama. Que comience la fiesta…




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