A puertas abiertas

“Suzume” de Makoto Shinkai: El largo e inevitable camino de regreso a casa

Estrena en nuestros cines la nueva película del director de Your Name, un tributo a la inocencia pero también el inevitable paso hacia el mundo adulto.

por | Abr 13, 2023

En varias de las escenas de Suzume (2022) de Makoto Shinkai, la sensación es que el tiempo se detiene en un instante delicado. Se trata, por supuesto, de un recurso recurrente en la obra del director. Pero en esta ocasión, los pequeños instantes atemporales no son parte de un sueño compartido o el amor que florece en la vida adolescente.

La cinta extiende su exploración sobre la pérdida, el desarraigo, el dolor y la angustia, a través de todo Japón. También, su perspectiva acerca de la redención, al mostrar el crecimiento como una etapa que se enlaza con algo más intuitivo y profundo. Al final, la belleza de lo sensible, como parte de un elemento fundamental en la personalidad de sus personajes. 

Por supuesto, esta también es una historia de amor, al mejor estilo de las ya clásicas del director, como Your Name (2016) y El tiempo contigo (2019). Pero esta vez, su intención es profundizar en temas más adultos, bajo el matiz de un suceso sobrenatural en puertas. A la vez, de un posible desastre, que brinda un sentido de urgencia a la cinta que sorprende por su delicado equilibrio.

A medida que Suzume (Nanoka Hara) recorre el país en busca de los escombros que podrían indicarle cómo evitar un evento desgraciado a futuro, debe enfrentar su pasado. En especial, los traumas que le agobian y dejaron cicatrices invisibles, y la sensación constante, inquietante y afligida que lleva a cuestas. El film es una cuidadosa mirada acerca del duelo, pero sin mostrar jamás sus raíces de manera directa. 

Quizás, uno de los puntos más altos del largometraje, además de su exquisita animación, es su doble interpretación. Por un lado, es una historia con tintes sobrenaturales, acerca de una heroína improbable que intenta detener el dolor de los que le rodean a través del autosacrificio. Pero asimismo, es una búsqueda acerca del valor de las pequeñas cosas, de la curación espiritual y la redención, todo entre imágenes radiantes y un Japón convertido en un paraíso malogrado por la desesperanza. 

La pequeña odisea de las palabras rotas

Durante su primer tramo, Suzume insiste en la posibilidad de mostrar el dolor, el aislamiento e incluso, el rencor de la pérdida a través de símbolos. En lo que parece un relato onírico, una sucesión de misteriosas puertas, comienzan a surgir en un país desolado por el desencanto. Cada puerta es una tragedia y estalla con la violencia de un desastre destinado a la destrucción total. La proliferación de esa mirada al otro lado, sea cual sea el origen y lo que las hace surgir aparentemente de ningún sitio, se convierte en el eje motor de una trama por momentos surreal.

La historia se basa en una antigua leyenda japonesa que relata cómo un monstruo acuático es capaz de sacudir la tierra con cada uno de sus movimientos. La criatura fabulosa es la responsable mitológica de terremotos y todo tipo de desastres a través de Japón.

Shinkai toma el mito y lo transforma en la condición de lo inexplicable como requisito para comprender los espacios más sensibles de los personajes. Suzume junto con el misterio Souta (Hokuto Matsumura) recorrerán las 700 islas que forman el enclave nipón en busca de respuestas. Pero a la vez, en una laberíntica travesía a través del dolor y la búsqueda de su identidad.

La cinta tiene la cualidad de parecer simple, cuando en realidad, enlaza con cuestiones mucho más elaboradas de lo que podría suponerse. Por un lado, se encuentra el hecho del dilema del crecimiento, el recorrido a través del amor y la esperanza que nace. Por el otro, los cataclismos propios y los de otro. El mundo entero convertido en un mapa de exploración personalísima.

Dos adolescentes intentan encontrar un sentido a su vida, mientras un monstruo de apariencia fálica — una asociación en apariencia burlona, que termina por no serlo — vincula el diálogo silencioso de ambos con algo más profundo. Al final, la búsqueda no es solo de la manera como detener al monstruo. También, de los pequeños secretos que se esconden solo para al final resurgir como una pletórica mirada a la ternura. 

Todo vuelve al origen 

Al final, Suzume es un recorrido hacia al hogar, el perdón y a la reconciliación. Un camino del héroe que no pretende serlo, pero que lo es, en la medida de construir un tránsito hacia el reconocimiento de los propios dolores. 

Con la animación más cuidada, plástica y bien construida de la factoría CoMix Wave Films, la película es una celebración a los enigmas del mundo que se transforma, se hace agreste y al final, un lugar privado y profundamente sensible. Toda una alegoría a la vida que nace y que muere, que sorprende por su sofisticada elegancia. Su mejor atributo.

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