Nadie escuchará tus gritos

Send Help: Cómo limitar el estilo de Sam Raimi (y triunfar en el intento)

Más amable con el espectador casual, te contamos dónde se ubica esta nueva entrega en la extensa filmografía del director de Evil Dead.

por | Abr 1, 2026

Si uno menciona al director Sam Raimi, el público general enseguida va a pensar en el universo macabro de Evil Dead o en la trilogía de Spider-Man. Un autor que nació del cine independiente y autogestivo en los ochenta y que en el nuevo milenio terminó conquistando audiencias masivas a fuerza de superproducciones de superhéroes en las que pudo despegar con mayor o menor intensidad su estilo personal gore y macabro.

Pero la filmografía de Raimi muestra también a un director que se dio el lujo de jugar, en el sentido más amplio del término, con distintos géneros. Desde el western (The Quick and the Dead, 1995) a la comedia deportiva (For Love of the Game, 1999), pasando por la fantasía (Oz the Great and Powerful, 2013) y thrillers más genéricos como A Simple Plan (1998) y The Gift (2000).

Y es en este último grupo donde hay que incluir Send Help (2026), su celebrada vuelta tras las cámaras después de la incursión en el mundo Marvel que significó Doctor Strange in the Multiverse of Madness (2022).

Rachel McAdams y Dylan O’Bryen protagonizan Send Help, de Sam Raimi

Sin dejar de tener su cuota sangrienta y salvaje, Send Help se ve hoy más cerca de aquellos films por encargo de finales de los noventa que de las obras propias del autor, cuando cimentó su sello a cuestas del trabajo de otros directores de género como Tobe Hooper y Steven Spielberg.

Escrita por Mark Swift y Damian Shannon, la dupla detrás de los guiones de Freddy vs. Jason (2003) y del reboot de Friday the 13th (2009), el proyecto sonaba ideal para un retorno de Raimi a las fuentes: una aventura de supervivencia que de a poco iba convirtiéndose en una película de terror con sangre y vísceras. Tenía a su scream queen con Rachel McAdams, a Dylan O’Brien como el antagonista insufrible y a las islas de Tailandia como el escenario ideal para el drama. Una epopeya para la que también contó con viejos socios como Danny Elfman para la banda de sonido.

Sam Raimi con Bruce Campbell en los tiempos de Evil Dead.

Pero el corset que este proyecto le puso a Raimi a la hora de desplegar su estilo ubica a la película, cuando miramos su filmografía, en la constelación de aquellos filmes oscuros, sí, pero con factura de thrillers sobreexplicados que dejan al espectador con la satisfacción propia de quien abandona la sala con todas las respuestas. Todos los cabos fueron atados y no quedó siquiera margen para la incertidumbre.

A Simple Plan y The Gift, dos películas que Raimi no escribió y que estrenó a fines de los noventa –antes de la trilogía de Spider-Man–, ya habían dado cuenta de eso. Eran la prueba de que, más allá de provenir del mundo del terror, este autor podía dirigir films truculentos pero complacientes para todos los públicos.

San Raimi en la avant premiere de su última película, Send Help.

Es que Raimi es, además de realizador, un factótum audiovisual, un mecenas del trabajo de otros directores y un desarrollador nato: productor, guionista, actor, showrunner, empuje permanente de la maquinaria del cine. Hoy, a sus 66 años, nada de eso ha cambiado: recientemente declaró que tiene a dos directores elegidos para una eventual secuela de Darkman (1990) y que “amaría” volver a dirigir a Tobey Maguire en una cuarta entrega de Spider-Man. Incluso coquetea con una posible secuela de su película Drag Me To Hell (2009). Y hacia allá vamos.

El infierno está encantador

En el otro pelotón de la filmografía de Raimi, ese que construyó a partir del pandemónium de The Evil Dead (1981), están ejercicios lúdicos y brutales como The Quick and the Dead y Drag Me To Hell. Y esa fue la última película en la que el director se mostró realmente desatado: despiadada, electrizante, una fiesta gore de vómitos, sangre y tierra mortuoria removida, talismanes malditos, el submundo de las tinieblas respirando desde abajo, ninguna concesión ni gentileza para con el espectador.

Alison Lohman en Drag Me to Hell (2009)

Escrita junto a su hermano Ivan, Drag Me to Hell quedó entonces como el último mojón para los seguidores acérrimos del estilo Raimi. Todos los involucrados en aquel proyecto, desde el propio director a la pareja protagonista que compusieron Alison Lohman y Justin Long, quieren retomar sus roles y papeles. Quizás sea momento de dejar de tratar de complacer a las masas y volver al infierno.

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Nicolás Poggi

Licenciado en Comunicación Social de la Universidad de La Plata (UNLP). Trabajó en la agencia Diarios y Noticias (DyN), A24.com y en la Agencia Télam. Actualmente es jefe de Política en la agencia Noticias Argentinas.