Inés (Erica Rivas), una cantante lírica y actriz de doblaje, se va de vacaciones a México con su novio Leopoldo (Daniel Hendler). Entre paseos turísticos y días soleados en la playa comenzamos a ver las fracturas en la reciente pareja. No aguantando la actitud condescendiente y controladora de él, ella se esconde en el baño para dar lugar a una pelea a gritos. Silencio. Inés da un paso fuera del baño y se adentra en la oscuridad.

Así da comienzo el segundo largometraje de Natalia Meta (Muerte en Buenos Aires, 2014) película que se construye no tanto como una adaptación sino más bien una historia inspirada libremente en los temas que toca la novela El Mal Menor (1996) de C.E. Feiling.

Estrenada como parte de la competencia oficial del Festival de Cine de Berlín en su edición 2020 y habiendo paseado exitosamente por varios festivales internacionales, El Prófugo juega constantemente con la percepción del público, por momentos ahondando en las sutilezas más que lo expositivo, para dar prioridad a la atmósfera y la desorientación asociada a transitar por un sueño o, quizás en este caso, una pesadilla. ¿Es acaso lo que apesadumbra a Inés una entidad sobrenatural como su colega Adela (Mirta Busnelli) vaticina? Entrando en aquel subgénero de horror en donde los personajes, su entorno e incluso la audiencia dudan de la sanidad mental del protagonista, tanto a Inés como al público les resultará imposible prever los giros que toma la historia.

Habitando un espacio entre misterio, horror y por momentos comedia, El Prófugo se destaca por sus impecables interpretaciones, entre las cuales encontramos a los ya mencionados Hendler y Busnelli, a Nahuel Pérez Biscayart y una Cecilia Roth que claramente disfruta en su papel de la excéntrica madre de Inés.  Pero no es para sorpresa de nadie cómo Rivas roba cada segundo en la pantalla al mostrar los diferentes matices de su gran talento.

Es notable también el labor de la edición de sonido de Guido Berenblum, ya que gran parte del peso de la historia recae en aquellos espacios a donde el espectador es transportado a través del relato plenamente auditivo. Su calidad está a la par del gran trabajo fotográfico de Bárbara Álvarez.

Contrastando muchísimo con los espacios abiertos e iluminados del comienzo, la historia transcurre casi exclusivamente en espacios cerrados que anclan esa sensación claustrofóbica de un sueño del cual parece imposible despertar. Gran parte de los encuadres son cubiertos por sombras, desdibujando los ambientes que rodean a los personajes y marcando aún más la sensación de que la frontera entre sueño y vigilia se diluye.

El Prófugo no solo se convierte en una de las últimas producciones más fuertes de la industria audiovisual nacional, sino también en una de las mayores propuestas fílmicas del año. Y es por eso que, para aquellos que ya la hemos podido disfrutar en cine, no es ninguna sorpresa que la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de la Argentina la haya elegido para representar a nuestro país en la categoría de mejor película internacional en la entrega de los Oscar de 2022. Será el próximo 21 de diciembre la fecha donde conoceremos, de entre las decenas de títulos internacionales, cuáles serán las 15 películas que inicialmente quedarán seleccionadas en la terna. Y el 8 de febrero del año que viene será cuando por fin tendremos a los 5 nominados definitivos dentro de esta categoría.

Por ahora solo queda esperar a ver si el film es seleccionado entre los nominados y, con suerte, que esto signifique una mayor promoción y que aún podamos disfrutarla durante un tiempo más en nuestras salas.

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