La leyenda continúa

«Dragon Ball Super: Super Hero»: Una mirada brillante a la nostalgia

La nueva película de Dragon Ball que llega al cine es un homenaje a la clásica serie animada. Pero también una divertida y conmovedora historia que renueva la franquicia.

por | Ago 20, 2022

«Dragon Ball Super: Super Hero»: Una mirada brillante a la nostalgia

La película del director Tetsuro Kodama es varias cosas a la vez y todas ellas, formidables. En primer lugar, Dragon Ball Super: Super Hero (2022) es un homenaje a los fanáticos. Toda una generación de seguidores que profundizaron en el universo de la serie original desde el asombro. Una evolución que llevó una década y algo más, completarse. Por otro lado, es un gigantesco, bien intencionado y mejor ejecutado fan service que analiza la premisa original desde una nueva envergadura. La fusión entre ambas cosas, logra, quizás, uno de los productos más elaborados relacionados con la franquicia de la que procede. También, una celebración a gran escala de lo que es uno de los íconos de la animación japonesa. 

Con guion del creador de la historia, Akira Toriyama, es un recorrido por toda la mitología asociada a la serie Dragon Ball (1995-2003), lo que supone un escollo complicado que superar. ¿Podría el público que no está familiarizado con los personajes y sus múltiples transformaciones, escenarios y batallas, comprender la premisa? El argumento se toma la eventualidad como un reto que supera a fuerza de imaginación, inteligencia y una construcción brillante del universo en su totalidad. A través de pequeños golpes de efecto, diálogos explicativos y curiosas secuencias de enlace, el film logra durante sus diez primeros minutos narrar todo lo necesario para el espectador eventual. Nada queda al azar y uno de los mayores logros de Dragon Ball Super: Super Hero es recrear la percepción de una historia que avanza en el tiempo. 

Generaciones de fanáticos crecieron entre las batallas, enfrentamientos, evoluciones y recreaciones del bien y el mal de la serie. De modo que el argumento de la película toma cada uno de esos aspectos y los mezcla en un todo compacto. Pero en lugar de construir una idea compleja que debería pasar por el centro mismo de Dragon Ball como fenómeno, toma una decisión brillante de atenerse a sus lugares más simples. Después de todo, la historia abarca una considerable amplitud que se extiende por más de treinta años. Con los 519 capítulos incluidos en 42 volúmenes tankōbon del manga, los 600 episodios entre la producción televisiva original, su secuela Dragon Ball Z (1989-1996) hasta la mismísima Dragon Ball Super (2015-2018), se trata de un recorrido difícil de resumir. ¿Cómo lograrlo sin excluir información de interés o personajes de relevancia? 

Un trayecto divertido y visualmente asombroso 

 El film escoge elaborar su historia desde la sencillez. Y quizás, es la mejor respuesta. El arco argumental principal de Dragon Ball Super: Super Hero es casi idéntico a cualquier otra historia de la saga. Un villano malvado y retorcido se convertirá en una amenaza implacable y el grupo de héroes, encabezados por Piccolo, deberán enfrentarse a la eventualidad. Pudiera parecer una premisa de extrema llaneza, a no ser que el guion toma ingeniosas decisiones para crear una continuación a una historia mayor. El villano es la punta del iceberg de un propósito maligno y, a su vez, tendrá un cómplice que refleja las blanduras de su plan de conquista. Pero además, el argumento analiza la posibilidad que el poder no sea lo único en juego. 

En esta ocasión, el guion explora la integridad, la bondad y la maldad desde espacios tan sutiles que le brindan un aire más adulto que cualquiera de sus antecesoras. Dragon Ball Super: Super Hero sabe que sus queridos personajes son, en esencia, los mismos. Pero a la vez, logra brindar la sensación que maduraron lo suficiente para tener otros objetivos y, en especial, nuevas capas de profundidad.

Resulta conmovedor todo lo que supone el trayecto a través del mundo imaginado por Akira Toriyama y en especial, su dimensión más emocional. Que Dragon Ball sea un mundo interconectado de ideas que sostienen un propósito. Este es un grupo de héroes y criaturas poderosas, con vidas propias y arcos argumentales independientes. Y de hecho, el film les muestra en sus espacios naturales, en un golpe de efecto enternecedor que brinda una sensación de continuidad que sorprende por su brillante construcción. 

A partir de un punto de interpretación obvio — la lucha del bien contra el mal —Dragon Ball Super: Super Hero se permite hacerse preguntas. ¿Qué tan responsables es un héroe por el poder que detenta? Y la circunstancia se analiza a través de dos robots de avanzadísima tecnología que, a pesar de actuar como villanos, de hecho, no saben que lo son. Gamma 1 y su gemelo Gamma 2 pueden parecer otro de los tantos personajes malignos en Dragon Ball, que terminan por apoyar al bien casi en un impulso inevitable. Pero esta vez, la palabra “héroe” aparece con frecuencia. Y es la connotación que la película les brinda, el sentido medular de cómo la premisa desarrolla toda su potencia con sofisticada y rápida eficacia. 

Al final, los grandes héroes tienen un gran corazón 

En esta ocasión, Gohan y Piccolo son los encargados de enfrentarse a la amenaza. Y es probable, que puntualizar la acción en dos personajes tan queridos, permita a la estructura general del guion reflexionar con libertad sobre puntos amplios. ¿Qué es el bien y qué es el mal? ¿Por qué luchamos y por qué la batalla siempre debe exigir todo el esfuerzo posible? 

La amenaza les supera a ambos y en esta ocasión, tanto uno como el otro, deben tratar de comprender cómo vencer a través de un poder que va más allá de sus destrezas físicas. Sorprende que una premisa sutil sobre la responsabilidad y la necesidad de construir una nueva versión de lo bondadoso, esté inmersa en medio de peleas, batallas y chistes. Quizás, ese sea el punto más alto de una película que se sostiene sobre su capacidad para contar varias historias en paralelo de forma más o menos sutil. 

Pero por supuesto, esta es una película de Dragon Ball y es una que parecerá disparatada, inocente y sencilla para los que no están familiarizados con su mitología. Sin embargo, incluso para el público que desconoce la mayor parte de las referencias en pantalla, una cosa queda claro. Esta gran batalla — con una animación deslumbrante, colorida y que conserva intacta la magia de la original — es una lucha de titanes. Y también, el choque entre los puntos más altos y elaborados de un mundo rebosante de buenas intenciones. 

Para su gran escena final, la cuestión es obvia. Dragon Ball aumentó la apuesta en espectacularidad y la noción sobre lo emocionante en su historia. Y esa apuesta, es un recorrido profundo y bien planteado hacia lugares novedosos que deja la puerta abierta a, quizás, nuevas exploraciones parecidas. Una buena noticia para los fanáticos y, sin duda, para una franquicia que jamás ha perdido de todo el encanto que la convirtió en favorita de millones en todo el mundo.

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