Fue una madrugada de abril cuando los desvelados del mundo descubrimos la que se convertiría en la mejor serie basada en cómics -o al menos, la mejor de superhéroes- que hasta el momento nos había dado la televisión. En este caso, el streaming.
Netflix venía de una racha muy decente de producciones originales, pero estaba empezando a dar las primeras muestras de agotamiento de un modelo que parecía desgastarse tan rápido como había llegado: la producción a mansalva y el bingewatching. Esto fue, claro está, antes de Stranger Things y otros grandes éxitos de la plataforma.
Por eso casi nadie prestó atención cuando se estrenó -y mucho menos cuando se anunció- una serie de Daredevil, el diablo de Hell’s Kitchen, el abogado católico y ciego con sus otros sentido super desarrollados, que se molía a palos con los maleantes por las noches en las calles de Nueva York, mientras de día peleaba por la justicia en la corte, con todas las de la ley.

Tampoco ayudaba que el antecedente audiovisual más fuerte que teníamos hasta el momento era el de Ben Affleck en la película de Daredevil (2003) con Colin Farrell como Bullseye, Michael Clarke Duncan como Kingpin y Jennifer Garner como Elektra, que un par de años más tarde tuvo su propio malogrado spin-off.
El mundo claramente no estaba listo para lo que sucedió después. En una noche, la serie de Daredevil (2015-2018) se convirtió en una de las producciones más comentadas y recomendadas de la plataforma de la N roja, obligándonos a terminar la primera temporada en dos sentadas a fuerza de calidad audiovisual.
Una historia realista y bajada a tierra sobre un justiciero que carga con una culpa inmensa y se pone el destino de los más desafortunados de la ciudad sobre sus hombros. Una cinematografía digna del mejor cine de acción, con alucinantes planos secuencia como la famosa pelea en el pasillo que homenajea al clásico surcoreano Oldboy (2003), de Park Chan Wook.
Sumado a un elenco secundario brillante, con personajes complejos y bien desarrollados con sus propias subtramas atrapantes y conflictos internos. Un tono trágico, oscuro y épico, contenido a las calles del barrio pero reminiscente de los grandes temas universales, con riesgos reales y consecuencias terribles para sus protagonistas.
Y por supuesto, un duelo actoral de dos grandes intérpretes al centro: dos personajes de intereses espejados, que desde el principio fueron presentados como dos caras de la misma moneda, aunque no podrían ser más distintos entre sí. A un lado, Charlie Cox como Matt Murdock, abogado de día y justiciero de noche. Y al otro, Vincent D’Onofrio como Wilson Fisk, capo mafia de la ciudad que no duerme.
Lejos de los superpoderes de los héroes de la primera liga de Marvel y aún más lejos de los alienígenas que atacaron New York en la primera Avengers (2012) -de los que solo hay una mención para ubicar la historia en el mismo universo, con sus respectivas consecuencias-, la historia se desarrolla en del submundo criminal de las calles. Un escenario donde cada decisión tiene consecuencias irreversibles y las posibilidades de redención son tan escasas como la esperanza de hacer del mundo un lugar mejor.

Tres temporadas más tarde, con ¡cinco! series spin-off (algunas mucho mejores que otras) y su propio universo televisivo, la serie fue sorpresivamente cancelada por motivos meramente empresariales. La maquinaria de la industria audiovisual, vacía de pretensiones artísticas y sumergida en litigios contractuales, en medio de las guerras del streaming, se llevó puesta una de las mejores producciones de la pantalla chica.
Irónicamente, todo lo que venía denunciando Martin Scorsese en sus diatribas contra el cine de superhéroes y la industria como un parque de diversiones, sin alma ni visión. Daredevil fue víctima del mismo imperio que la había levantado y –tras la fusión de Disney con Fox y la amplicación del Universo Cinematográfico de Marvel hacia su plataforma de streaming- se canceló su cuarta temporada -que ya estaba en desarrollo en Netflix– sin ceremonias ni explicaciones.
La fe en los milagros
Tuvieron que pasar dos años de silencio e incertidumbre para que los derechos volvieran a Disney, y se pudiera vislumbrar una luz de esperanza para el hombre sin miedo. Pero si ya de por sí era prácticamente imposible pensar en volver a reunir el mismo equipo y elenco, reformular contratos e incorporarlos de alguna manera al MCU, toda esperanza parecía perdida cuando llegó la pandemia y el mundo se paró por completo.

Mientras tanto, los fans organizaron una de esas campañas épicas que resuenan en todos los medios y en los oídos de los mismísimos protagonistas. Charlie Cox, Vincent D’Onofrio y Deborah Ann Woll (Karen Page), entre otros, se hicieron eco del clamor por el regreso de la serie con la campaña #SaveDaredevil. Marvel observó atentamente y escuchó. Después de todo, no muchos actores se encariñan así con sus personajes, como para seguir dispuestos a volver después de semejante destrato.
Un par de años después, llegaron los primeros rumores de que la serie podría volver con una nueva temporada -o un reboot completo- a la pantalla de Disney+. Pero por supuesto, era inconcebible una nueva historia de Daredevil sin sus actores originales. La aparición de Vincent D’Onofrio como una versión muy similar de Wilson Fisk en la serie de Hawkeye (2021) nos dio la pauta de que el sueño podría llegar a convertirse en realidad.
Un mes después, estrenó en cines Spider-Man: No Way Home y la aparición de Matt Murdock como el abogado de Peter Parker confirmó todas las sospechas de los fans. Para 2022, ya se hablaba del regreso de Wilson Fisk en la serie de Echo (2024) -que dejó un interesante final abierto- y Matt Murdock hizo una aparición especial -y su debut en la plataforma de streaming de Disney- en un episodio de la serie de She-Hulk (2022).

La posibilidad de un retelling de Daredevil con sus dos protagonistas confirmados ya era casi una realidad, aunque todavía sin su elenco secundario. Finalmente, Deborah Ann Woll (Karen Page), Elden Henson (Foggy Nelson), Jon Bernthal (Frank Castle/Punisher) y otros actores secundarios fueron convocados para la nueva serie, que sufrió varios traspiés en el camino e incluso reescrituras y regrabaciones para asegurar un producto final más sólido, de cara a la decadencia de las producciones del MCU en la pantalla chica.
Daredevil: Born Again (2025-) estrenó como una nueva serie en Disney+ el 4 de marzo, pero en verdad es una continuación directa de la serie original de Netflix. Aunque el showrunner Drew Goddard y la gran mayoría del equipo creativo no se encuentran involucrados en esta nueva temporada, el legado de Daredevil (2015-2018) está presente en cada decisión, y especialmente en el regreso triunfal de Charlie Cox y Vincent D’Onofrio a los mejores personajes de su carrera.
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