Escándalo internacional

BAFTAS 2026: denuncias de racismo, censura y la irresponsabilidad de la BBC

El escándalo en la entrega de los premios británicos abrió el debate sobre la discriminación así como la explotación a quienes homenajeaban.

por | Mar 2, 2026

Se puede decir que la 79° entrega de los premios BAFTA como tal fue bastante predecible, con las grandes favoritas llevándose se llevaron la mayoría de las estatuillas a casa. Pero lo que nadie pudo imaginar fue el escándalo que probablemente manche de manera imborrable tanto a la Academia Británica de las Artes Cinematográficas como para a la misma cadena BBC.

Michael B. Jordan y Delroy Lindo habían subido al escenario para presentar una de las categorías. Ahí, en medio de su diálogo, el silencio de una breve pausa fue interrumpido por una palabra que resonó en toda la sala. Entre el público, alguien había gritado la infame “N-Word”. Este no es cualquier insulto, ya que el término se originó en la época en que barcos españoles o portugueses llevaban cargas de esclavos hacia las américas. Es el vivo eco de cómo alguna vez la comunidad afro fue considerada como infrahumana.

Michael B. jordan y Delroy Lindo enfrentaron el momento con dignidad y profesionalismo.

Jordan y Delroy mantuvieron la calma y profesionalismo ya que el show debía continuar. Pero era evidente en el rostro de ambos actores que la incomodidad era imposible de esconder. Esa noche dedicada en parte a celebrar la labor de ambos, así como del resto del equipo y elenco de Sinners (2025) y cada persona afro en la industria, se convirtió en un espectáculo de humillación a nivel internacional. No importa cuál sea el éxito o el peso del triunfo, este colectivo aún se ve obligado a enfrentar ese tipo de agravios y violencia.

Alan Cumming, presentador de la ceremonia, intentó apaciguar la situación explicando el por qué se dio tal suceso: en la sala se encontraba John Davidson, un hombre que padece el síndrome de Tourette y cuya vida de activismo inspiró la biopic I Swear (2025), una de las nominadas esa noche.

¿Qué es el síndrome de Tourette?

Básicamente, este trastorno neuropsiquiátrico se caracteriza por tics involuntarios, tanto motores como fónicos. Es decir, la persona afectada puede de un momento a otro decir una palabra al azar o hacer un movimiento o gesto que se repite de manera indeseada.

John Davidson en la alfombra roja de la 79° entrega de los premios BAFTA.

Davidson padece un tipo de Tourette conocido como coprolalia, una variante que se manifiesta en un 10 ó 15% de la gente con esta condición. Para ponerlo de forma sencilla, dado un contexto en particular, el cerebro de Davidson reconoce la palabra o frase más inapropiada u ofensiva dentro de una situación y lo obliga a verbalizarla.

Para quienes ignorábamos las especificidades de este padecimiento, I Swear puede sentirse como una completa exageración, pero la vida de Davidson se adaptó a la pantalla con gran fidelidad a los hechos. Es así como lo vemos crecer insultando a mujeres en la calle, llamando cerdos a policías o admitiendo crímenes que no cometió.

Desde su adolescencia, estos incidentes los volvieron víctima de golpizas o lo llevaron a ser arrestado. El martirio fue tal que Davidson confesó haber intentado suicidarse, algo que los estudios de la Universidad de Australia Occidental aseguran que es un fenómeno que se da entre 1 de cada 4 personas con Tourette.

Robert Aramayo como John Davidson enI Swear.

Uno de los momentos más impactantes sucede al comienzo de la película, cuando se le presenta la mujer que se convertiría casi una segunda madre para John (Robert Aramayo). Tras enterarse de que Dottie Achenbach (Maxine Peake) tenía cáncer, lo primero que John hace es gritarle alegremente: “Te vas a morir.” La escena puede leerse como un sketch exagerado y de mal gusto, algo de una comedia de enredos de hace décadas atrás. Pero el incidente fue tan real como involuntario.

I Swear no escapa las típicas fórmulas de un drama de superación, pero lo didáctico de la historia se da sin negociar lo orgánico del relato. Transmite perfectamente la tortura que fue para Davidson crecer con coprolalia dentro de una sociedad que no entendía ni creía en cómo su cuerpo podía ser capaz de dictar sus conductas.

la BBC frente al escándalo

Al día siguiente de la transmisión, la Academia Británica publicó un comunicado en donde se disculpaban públicamente a la vez que explicaban cómo habían tomado recaudos para cuidar a la audiencia. Según BAFTA, tanto antes de comenzar como durante la ceremonia se había avisado a los nominados y la audiencia que existía la posibilidad de que un lenguaje obsceno interrumpiera la velada.

El momento en que Akinola Davies Jr. se solidarizó con el pueblo de Palestina en su discurso fue censurado por la BBC.

Pero las dudas sobre cómo la BBC manejó la situación no tardaron en aparecer. Principalmente se cuestionó el parámetro de la censura durante la transmisión. Quienes asistieron a la ceremonia denunciaron que varios mensajes políticos fueron silenciados, como el del ganador de la categoría Debut Destacado de un Director, Escritor o Productor Británico.

Tras recibir su estatuilla, el discurso de Akinola Davies Jr. fue cortado para el público televisivo en el momento en que el director de My Father’s Shadow se solidarizó con el pueblo de Palestina. De la misma manera, otros miembros de la audiencia aseguran que otros exabruptos de Davidson, incluido un insulto hacia Alan Cumming, fueron también censurados. ¿Por qué entonces la BBC decidió no cortar el insulto hacia Jordan y Delroy?  

Días más tarde, Davidson dio una entrevista con Variety en donde comentaba que la BBC le había prometido que cualquier incidente sería editado. A raìz de esto, declaró que se había quedado tranquilo, ya que tras haber hecho junto a ellos cuatro documentales sobre el tema, suponía que tratarían la situación con sumo cuidado.

Robert Aramayo junto al verdadero John Davidson.

Debido a los nervios que le provocó asistir al evento, los síntomas no tardaron en aparecer. Para empeorar la situación, notó que un micrófono había sido puesto cerca de donde él estaba ubicado en la sala, subiendo el riesgo de que sus tics fueran oídos. Poco a poco, la situación se convirtió en una bola de nieve. Tras el insulto a Jordan y Delroy, el mismo Davidson tomó la iniciativa de dejar la sala. De la misma forma, comentó que se había disculpado en privado con el elenco de Sinners, así como con aquellos otros que habían sido motivo de sus tics.

Lo que quedó claro es que la BBC había dejado la mesa servida, desprotegiendo por partida doble a la gente que supuestamente estaba homenajeando esa noche. El impacto internacional del incidente podría haberse evitado, pero la decisión de permitir que se viralizara fue deliberada.

Las repercusiones

El efecto dominó fue imparable. En protesta a la poca dignidad con la que se había tratado a la comunidad afro, Jonte Richardson abandonó su posición como jurado en los BAFTA. De la misma manera, varios artistas como Wunmi Mosaku y Jayme Lawson se solidarizaron con ambas partes, destacando que la organización había fallado a todos.

Hannah Beachler, diseñadora de producción de Sinners, y Jonte Richardson, el director que renunció como jurado de los BAFTA.

Fue una postura necesaria para contrarrestar la manera en que las redes sociales estallaron, dando lugar a una falsa dicotomía que buscaba comparar cuál colectivo era el más vulnerable. Mientras que se intentaba sacar peso a la discriminación sistémica que sufre la comunidad afroamericana, discursos capacitistas demandaron condenas de segregación, aludiendo a que Davidson o quien padezca su síndrome no pueden compartir los mismos espacios que el resto de la sociedad.

El discurso tocó fondo este fin de semana, cuando tanto el programa SNL como la 32° entrega de los Actor Awards dieron lugar a varias burlas a costa de Davidson. Si bien el humor inteligente abre la posibilidad del diálogo, ambas situaciones redujeron la problemática y una vez más subrayaron los estigmas con los que carga el síndrome de Tourette.

Wunmi Mosaku y Jayme Lawson, estrellas de Sinners, se solidarizaron con todos los afectados y marcaron su decepción con la BBC.

Lo que más en evidencia queda tras este escándalo es la ignorancia con la que convivimos respecto a temas sociopolíticos o relacionados a la salud mental o neurobiológica. Predicamos la necesidad por abrir espacios de inclusión, pero estos dichos lamentablemente se revierten al momento en que la diversidad nos incomoda.

Las palabras de la actriz Jayme Lawson sobre la situación fueron de lo más esclarecedoras:

«Institucionalmente, todavía no entendemos lo que significa la inclusión. Solo porque invitas a alguien a un espacio, si no provees los recursos necesarios para mantenerlo a él y a todos los demás seguros en la habitación, eso no es inclusividad. Es explotación.»

Queda destacar al menos la visibilidad que esta triste situación le dio al tema, así como la esperanza de que el diálogo evolucione hacia un lugar más didáctico. Así como tampoco podemos olvidar como los medios dan lugar a la explotación de la vergüenza, todo en nombre de un click.

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Notas Relacionadas

Loki – Temporada 2: un héroe improbable que nació del desencanto

La serie de Disney+ completa el arco de redención del personaje. Y deja claro que este “villano” sigue siendo una figura fundamental en el Universo Cinematográfico de Marvel. 

The Lord of the Rings: The Rings of Power - Tres escenarios para unirlos a todos
The Lord of the Rings: The Rings of Power – Tres escenarios para unirlos a todos

La adaptación de Amazon Prime Video sobre el mundo creado por Tolkien propone narrar la historia de una forma mucho menos canónica que su antecesora.

American Prometheus: El libro que hizo estallar el cine de Nolan con "Oppenheimer"
American Prometheus: El libro que hizo estallar el cine de Nolan con «Oppenheimer»

La investigación detrás de la nueva película de Christopher Nolan es un libro extenso repleto de datos interesantes que no quedaron en el corte final.

50 años de Tiburón: el clásico de Steven Spielberg que cambió el cine para siempre

La clásica película de 1975 rompió la taquilla e inauguró lo que se conoce como el blocksbuster de verano, transformando Hollywood para siempre.

Ro Tapias

Artista visual. Madre de dragones, gatos y un corgi. Hablo de cine, a veces demasiado.