Érase una vez en Argentina

«Algo viejo, algo nuevo, algo prestado» de Hernán Rosselli: historia del dinero

Con la tarea titánica de hacer “una de gángsters” a partir de videos caseros de una familia, Rosselli ficcionaliza un archivo personal.

por | Abr 14, 2026

¿Cómo convertir en cine un conjunto de cintas familiares registradas en los ’80 y ’90? El director y guionista Hernán Rosselli se propuso esta prueba y salió airoso. Algo viejo, algo nuevo, algo prestado (2024), su tercer largometraje disponible ahora en HBO Max, es el resultado de ese experimento.

La película cuenta la historia de los Felpeto, una familia del conurbano que hereda del patriarca del clan el negocio de la quiniela clandestina. Vemos así a Maribel (Maribel Felpeto), la hija, y a Alejandra (Alejandra Cánepa), la viuda, que llevan adelante la “empresa” con la destreza de quienes siempre se dedicaron a esa faena. Esa soltura que solo tienen los que aprendieron por herencia.

Un rubro, claro está, que funciona al margen de la ley y en el que no cuesta ganarse enemigos. De ahí que la película juegue con los géneros policial y de gángsters. Unos Soprano de zona sur. Rufianes cercanos al estilo de las producciones de Bruno Stagnaro.

La familia, con Maribel Felpeto en el centro.

Pero la narración de Rosselli no es ortodoxa ni se entrega a las convenciones del género. Para construir la historia de los Felpeto, el director recurre a un archivo familiar real de los ‘80 y ‘90 que funciona como flashback y dialoga con la línea temporal del presente.

Y acá viene el experimento: las imágenes verídicas de hace 25 años registradas cámara en mano no tienen nada que ver con una trama policial. Son apenas un registro más de la historia de una familia. Aparecen en pantalla los Felpeto, sí, pero no hay ninguna historia criminal en torno a ellos.

Calles y motos. Una historia al margen de la ley en el sur del conurbano.

Rosselli convocó a las personas del video (que no eran intérpretes profesionales) y las invitó a “completar” un thriller policial en el presente. Así se componen las dos líneas temporales del film.

“Vi esos videos y me pareció increíble, no eran películas familiares, sino que tenían una pequeña puesta en escena”

Así contó Rosselli su encuentro con Maribel, su amiga y protagonista del film, quien le mostró los archivos caseros que su padre había filmado entre 1986 y 2000. 

Maribel Felpeto, protagonista de la película.

La génesis

Es común que cualquiera que pertenezca al mundo audiovisual se dedique a editar videos de celebraciones familiares o eventos como fuente de ingresos. Todos los cineastas son también montajistas. Con experiencia en esa materia, Rosselli vio un “tesoro” en los videos caseros de la familia Felpeto, tal como le contó a la agencia AFP.

“En esos primeros encuentros, hablábamos de cine y hablábamos de las películas que tuvieron un gran impacto en la clase trabajadora italoargentina del suburbio, como El Padrino y Érase una vez en América. Filmemos una película de gángsters”

La película se nutre entonces no solo de aquellos clásicos globales del cine de género sino también de las vernáculas Nueve reinas (2000, Fabián Bielinski) y la serie Un gallo para esculapio (2017-2018, Stagnaro). También tiene reverberancias de La uruguaya (2022, Ana García Blaya), el film basado en la novela del mismo nombre de Pedro Mairal

Hernán Rosselli.

Nacido en Temperley en 1979, Rosselli conoce bien la vida en el vasto universo del conurbano bonaerense. Se respira así la tensión de los personajes por su vida al margen de la ley, la violencia de los suburbios, el estado de fuga permanente y la fiebre del oro (en este caso, del dólar). Pero también los valores de la familia (la propia y la adquirida) y la posibilidad de entablar lazos humanos aún en los entornos más hostiles. 

Declaración de principios

El propio título del film, que en la ficción remite a una tradición marital, parece hacerse cargo de la fórmula que lo hizo posible: algo “viejo” (el material familiar original), algo “nuevo” (la historia ficcional del presente) y algo “prestado” (las reconocibles influencias del género de gángsters). 

A fin de cuentas, es una creación exótica hecha a partir de retazos familiares concebidos hace 30 años por un director inesperado. Hay un doble mérito para la película si no se conoce esta historia.

¡Compartí la nota en redes sociales y etiquetanos como @popconcine! Si te gusta nuestro contenido, seguinos y apoyanos para seguir creciendo. Podés sumarte a nuestra comunidad y acceder a grandes beneficios cinéfilos todos los meses: avant premieres, sorteos de merch oficial, descuentos en tiendas temáticas y mucho más.

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Notas Relacionadas

Cacería de brujas: un ambiguo thriller social sobre el pánico al punitivismo

Guadagnino regresa con un thriller psicológico que pone al pensamiento crítico como su prioridad, explorando las ramificaciones de un abuso.

IT: Welcome to Derry – Una precuela escalofriante y sangrienta, pero poco novedosa

A pesar de ser un buen intento, el sello Muschietti no logra brindar esta serie precuela de una verdadera identidad, más allá del homenaje.

El conjuro 4: últimos ritos – un adiós a los Warren tan emotivo como terrorífico

La saga creada por James Wan se despide con un final lleno de sustos que pone el foco en por qué nos enamoramos de Ed y Lorraine Warren.

The Sympathizer: Puntos de vista que desafían el cuento creado por Hollywood

Park Chan-Wook vuelve a traer a la guerra de Vietnam a la pantalla, deconstruyéndola desde la mirada de un espía de identidad y lealtades divididas.

Nicolás Poggi

Licenciado en Comunicación Social de la Universidad de La Plata (UNLP). Trabajó en la agencia Diarios y Noticias (DyN), A24.com y en la Agencia Télam. Actualmente es jefe de Política en la agencia Noticias Argentinas.