Tocada por la kriptonita

Supergirl: una gran heroína en una aventura que no termina de hacerle justicia

Aunque Milly Alcock brilla como Kara Zor-El, la película carece de identidad y no logra aprovechar todo lo que el cómic tiene para ofrecer.

por | Jun 25, 2026

Con el Superman de David Corenswet volando alto, el inicio del nuevo universo cinematográfico de DC bajo el liderazgo de James Gunn empezó con un paso firme. Redonda y tan entretenida como emotiva, la película cerró con la introducción de Kara Zor-El (Milly Alcock), la mordaz prima del héroe de Metrópolis. En cuestión de segundos, el descaro de Kara compró a buena parte de la audiencia, dejándonos con ganas de ver más sobre la heroína que solo quería irse de parranda.

En Supergirl (2026) nos reencontramos con a una Kara que, junto a su perro Krypto, se encuentra en otra punta del universo festejando sus inminentes 23 años. En el mismo planeta, la pequeña Ruthye Marye Knoll (Eve Ridley) tiene una misión.

Luego de que el despiadado Krem de las Colinas Amarillas (Matthias Schoenaerts) asesinara a sangre fría a su familia (tras hacer lo que parece un homenaje a Hans Landa en Inglourious Basterds) la chica va en búsqueda de quien pueda ayudarla a matar al fugitivo.

Milly Alcock (Kara Zor-El) viaja a través de la galaxia junto a su fiel perro Krypto.

Cuando Krem quiebra la imperdonable regla implícita en el cine que prohíbe lastimar al perro, Kara y Ruthye se unen en un viaje intergaláctico de venganza y salvación.

De las viñetas al cine

Craig Gillespie (Cruella, Lars and the Real Girl) se pone en la silla del director en su primera incursión dentro del «cine de superhéroes». Si bien la película se basa en el cómic Supergirl: Woman of Tomorrow (de Tom King, Bilquis Evely y Matheus Lopes), quienes hayan leído la historia reconocerán poco más que los nombres de personajes, la introducción y parte de su estructura. Gillepsie no tarda en dejar en claro que ambas son obras van en rumbos diferentes.

Eve Ridley como Ruthye Marye Knoll.

Por un lado, lo más obvio es para quién es funcional la historia. El cómic estaba contando desde el punto de vista de Ruthye, una nena de lenguaje pomposo que da valor a la seriedad. Narrando las crónicas de su aventura con Supergirl, vemos cómo el relato suaviza la frialdad de esa niña forzada a ser adulta, mientras su vínculo con Kara le hace entender el verdadero peso de la vida, la muerte y lo que supone para ambas el convertirse en verdugo.

Hay lógica detrás de esta decisión, ya que podría considerarse que enfocarse demasiado en Ruthye robaría protagonismo a la película cuya misión es presentar a Kara. Es así como el rumbo que toma le hace honor a esta Supergirl más rebelde que las anteriores interpretaciones que vimos en live action.

Milly Alcock captura esa ácida personalidad con carisma y frescura, haciendo que se la sienta natural en las botas de la kryptoniana. Ya esa breve aparición en Superman (2025) había demostrado que su versión de Kara era prometedora y, en su introducción formal al nuevo universo de DC, su interpretación cumple en creces. ¿El problema? Casi todo lo demás.

Kara (Milly Alcock) y Ruthye (Eve Ridley) comienzan un viaje juntas en la búsqueda de Krem de las Colinas Amarillas.

Una de Kal y una de arena

La principal falla en Supergirl es que no parece tener identidad propia, sino que sigue una amalgama de ideas que vimos anteriormente. Como si hubiera agarrado una licuadora, pone una base de True Grit (1969), una dosis de Mad Max: Fury Road (2015) y, más evidentemente, un buen toque de Guardianes de la galaxia (2014).

Desde el tono y el humor, la curaduría de hits para su soundtrack hasta lo estético, muchos de los hábitos de James Gunn están ahí. Pero ninguno de estos elementos le funcionan a Gillespie con la misma fuerza. Hasta la edición tiene sus problemas.

El primer tramo es el más prometedor. Explora un universo lleno de extraterrestres de todas formas y tamaños en una aventura espacial cohesiva. Mientras más se va adentrando en una trama que gana oscuridad, los flashbacks se convierten en la parte más rica de la historia y el presente palidece en comparación.  

Jason Momoa deja a Aquaman para ahora convertirse en Lobo.

Muchos sin duda disfrutarán de la aparición de Jason Momoa como Lobo. Y es que el personaje le calza tan a la perfección como a Alcock. Pero fuera de una adhesión que suma humor y acción, Lobo podría ser borrado tranquilamente de la historia y -salvo por la falta de algún ex deus machina– esta no sufriría consecuencias.

Eve Ridley hace lo que puede con lo que se le da, y llegado el final apenas se siente algo de una genuina conexión entre su personaje y Kara. Matthias Schoenaerts, por otra parte, nos da su interpretación más excéntrica a la fecha. Pero su Krem (quien originalmente era una especie de pirata bárbaro del espacio) es parte de un grupo de mercenarios vestidos en cuero y cubierto en piercings que parece salido directamente de los Ravagers de Guardianes de la galaxia. Es un villano funcional que no escapa de la bidimensión.

Matthias Schoenaerts como Krem de las Colinas Amarillas.

Perdido en el camino

Quizá la mayor pérdida es todo aquello que esta adaptación no aprovecha del comic original. Porque cuando Gillespie cuenta los tiempos finales de Krypton, lo hace al pie de la letra y nos muestra capas de una historia aún más trágica de la que habíamos visto antes en cine. Teniendo en cuenta de lo poco que ofrece el guion, es una pena que no aproveche las capas de profundidad que le deja servida la obra de Tom King.

Pero quizás más lamentable es lo malgastada que está la estética. Salvo por la diferenciación entre los soles de distintos colores y cómo estos afectan a Kara, la búsqueda cromática se va perdiendo desde un lugar que no precisamente refleja el estado mental de la protagonista. Hasta el neón del principio, cuando nuestra heroína ya estaba perdida en la bebida, parece un tanto influenciado por la maravillosa paleta de colores que Bilquis Evely plasma en las páginas del cómic.

Con el correr del tiempo la estética se acerca más al mundo que George Miller creó para Furiosa (2024), con tierras desérticas y ciudades más cercanas a ruinas industriales. O puede que DC aún no logre desligarse del todo de la noción -impuesta por Snyder- de que la falta de color implica adultez en una película de superhéroes.

Dos de las ilustraciones promocionales que Bilquis Evely hizo para Supergirl (2026).

Más que una contraparte femenina

Al final, la verdadera fuerza de Kara Zor-El aparece en la manera en que Milly Alcock se carga la película entera sobre sus hombros. Consigue mostrar su descarado carisma, enternecer en su relación con Krypto y en el papel de hermana mayor simbólica que adopta para con Ruthye. Todo esto dejando constantemente entrever el trauma que carga tras la pérdida de su hogar.

Mientras que Superman (2025) conseguía ser una aventura optimista que encontraba su corazón en un héroe cuya rebeldía consiste en ser empático, Supergirl encuentra su eje desde un lugar opuesto. Subrayando que inclusive en el dolor y la depresión, la verdadera fuerza está en no permitir que eso corrompa nuestro ideal de ser buenas personas, aparece otro mensaje de resistencia frente a los tiempos que estamos viviendo.

A pesar de los tropiezos de la película, Milly Alcock como Supergirl está impecable.

Rompiendo con el mito de que Supergirl es tan solo la versión femenina de Kal-El, nos encontramos frente a una heroína cuyas motivaciones y sensibilidades cargan con demonios diferentes. Apenas vemos atisbos de su relación con Clark, pero son suficientes para marcar la química entre Alcock y Conrenswet, señalando tanto el afecto como los posibles choques ideológicos a futuro entre ambos.

A pesar de todos sus fallas, Supergirl consigue ganar una importante batalla, y eso es que queramos ver muchísimo más de Kara Zor-El. Eso sí, la próxima vez con un equipo detrás de cámaras que preferiblemente esté a la altura de las circunstancias.

¡Compartí la nota en redes sociales y etiquetanos como @popconcine! Si te gusta nuestro contenido, seguinos y apoyanos para seguir creciendo. Podés sumarte a nuestra comunidad y acceder a grandes beneficios cinéfilos todos los meses: avant premieres, sorteos de merch oficial, descuentos en tiendas temáticas y mucho más.

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Notas Relacionadas

Avant Premiere – Te invitamos a ver Super/Man: La historia de Christopher Reeve

Junto a Warner Bros. Pictures te invitamos a la avant premiere de la historia del actor detrás Superman: Christopher Reeve

Harley Quinn: una serie tan desquiciada y querible como su protagonista

Repasamos las primeras dos temporadas de la serie que mejor comprende tanto a Harley como al potencial cómico de la galería de villanos de Batman.

Superman and Lois Un regreso luminoso para el hombre de acero
Superman and Lois: Un regreso luminoso para el hombre de acero

La nueva serie de Superman trae mucha luz y algo de esperanza a un mundo cada vez más oscuro, por eso acá la elegimos de entre tantas para recomendar.

Superman and Lois: Lo primero es la familia, tanto kryptoniana como extendida
Superman and Lois: Lo primero es la familia, tanto kryptoniana como extendida

La serie familiar del Hombre de Acero confirma con cada nueva temporada que es la mejor versión live action hasta ahora de estos icónicos personajes.

Ro Tapias

Artista visual. Madre de dragones, gatos y un corgi. Hablo de cine, a veces demasiado.