Michelle Carter estaba obsesionada con Glee, la serie de Ryan Murphy y Brad Falchuk que marcó a una generación y que a ella la interpelaba en su vida cotidiana. La joven de 17 años oriunda de Plainville, un pequeño pueblo de Connecticut, consumía de manera compulsiva la ficción, y quienes se robaban toda su atención eran Rachel Berry (Lea Michele) y Finn Hudson (Cory Monteith). Cuando la pareja se confesaba su amor, Carter memorizaba sus intercambios con una precisión extrema. Lo mismo sucedía cuando esos personajes se separaban y llegaba el momento de hacer catarsis con ellos. Michelle también se devoraba una y otra vez el best seller de John Green, The Fault in Our Stars (2012), y una frase de su protagonista, Hazel Grace Lancaster, resonaba fuerte en ella. «Me diste un ‘para siempre’ en los días contados y no sabes lo agradecida que estoy por nuestro pequeño infinito».

Sin embargo, Michelle no se limitaba a citar o a completar sus diarios íntimos con entradas vinculadas a esos universos ficticios, como lo hacían millones de adolescentes en el mundo. Precisamente porque su mundo era muy diferente al de otras chicas de su edad, y porque su vínculo con Conrad Roy, su novio a la distancia, no prosperaba de un modo sano. Michelle se atribuía las líneas de diálogo de Glee y los pasajes de The Fault in Our Stars como propios. Ella había creado esos universos y nadie podía persuadirla de lo contrario.

The Girl from Plainville
Elle Fanning como Michelle Carter


Elle Fanning (Maléfica, The Great) lidera The Girl from Plainville, la nueva producción True Crime (basada en crímenes reales) que se suma a la larga lista de exponentes de un género que parece inagotable. La miniserie de Hulu -que se estrenará en Argentina el 10 de julio por la plataforma de streaming STARZPLAY– tiene como showrunners a Patrick Macmanus y a Liz Hannah (guionista de la película The Post y de las series Mindhunter y The Dropout), y logra una identidad gracias a cómo decide abordar, estética y narrativamente, el caso real que llevó a Michelle Carter (Fanning) a la cárcel en 2015 por homicidio involuntario.

Macmanus y Hannah tenían una difícil tarea al esbozar el derrotero de Carter, sobre todo por la popularidad que había adquirido I Love You, Now Die (2019), el documental de Erin Lee Carr disponible en HBO Max que mostraba todos los pormenores del caso. ¿Cómo sumergirse en una historia tan cruda cuando ya existía un material tan detallista acerca del mismo tema? La respuesta siempre estuvo en Glee (2009-2015). The Girl from Plainville entrelaza la serie juvenil con su narrativa, y focaliza en cómo Michelle utiliza frases de Rachel y Finn cuando se entera de una tragedia: el suicidio de Conrad el 13 julio de 2014 en Mattapoisett, Massachussetts.


Te amo (pero tienes que morir)


Carter y Roy se conocieron en 2012 en Florida y se vieron cinco veces. Su noviazgo consistía en mensajes de texto (la serie incorpora este elemento clave con mucha habilidad), en relacionarse sin verse. No existía un conocimiento cabal de la otra persona y ese factor los terminó empujando a la concepción de mundos imaginarios, a la idealización. Los mejores episodios de The Girl from Plainville están dirigidos por Lisa Cholodenko (High Art, The Kids Are All Right), quien ya había intervenido en otra serie True Crime igual de impactante: Unbelievable (2019), la producción original de Netflix. La realizadora, que se formó con las normas del cine independiente, les imprime a los capítulos no solo ese sello austero, sino también una cierta irrealidad.

The Girl from Plainville
Elle Fanning brinda una excelente actuación en The Girl from Plainville

A fin de cuentas, el vínculo que retrata estaba signado por la gestación de otras vidas, lo que hace a The Girl from Plainville una miniserie más triste que atrapante en términos de las aristas del caso. De este modo, la ficción se va tornando más espesa a medida que su estudio de personajes se vuelve más clínico. Esa desconexión con el entorno de Michelle y Conrad está mostrada con secuencias en las que los novios se encuentran en calles vacías vestidos como Rachel y Finn y se profesan su amor como lo hacían esos personajes. Esos momentos resultan escalofriantes (con grandes actuaciones de Fanning y Colton Ryan, el actor de Broadway que es la revelación de la serie), porque es el golpe con la realidad lo que detona la tragedia. En definitiva, no se puede escapar de uno mismo.


Cuando Conrad fue muerto en una camioneta tras una intensa búsqueda, la policía leyó la escena como un suicidio. El joven de 18 años se había quitado la vida por asfixia con monóxido de carbono. Sin embargo, un oficial nota que en su pantalón estaba a la vista el celular. Lo remueve y decide rastrear sus últimos mensajes y llamadas, que tenían una única destinataria: Carter. Una frase en particular disparó las alarmas: «Sigues insistiendo y dices que lo vas a hacer, pero nunca lo haces. Siempre será así si no haces algo», le había escrito su novia.

A los pocos días, la joven debió entregar su celular y los mensajes cruzados determinaron que Michelle sabía dónde estaba Conrad al momento de su muerte (mientras la familia estaba desesperada buscándolo) y que le había dicho cómo debía suicidarse («esa la mejor opción»). Los mensajes eran, también, la viva prueba del hastío de Michelle ante las dudas de Conrad, quien minutos antes de quitarse de la vida se arrepiente y baja de la camioneta. «Podría haberlo detenido. Estábamos hablando por teléfono y salió porque estaba funcionando y se asustó. Le dije que volviera a subirse. Pude haberlo detenido, pero no lo hice», le escribió Carter a una amiga.

The Girl from Plainville
Elle Fanning y Colton Ryan como Michelle Carter y Conrad Roy

El caso conmocionó a los Estados Unidos y la ficción también muestra ese mediático juicio contra Carter, quien en 2017 es condenada por homicidio involuntario por haber instigado a Conrad a suicidarse. The Girl from Plainville sigue las reglas del True Crime (hay una muerte, una investigación y una condena), pero en simultáneo se aparta de las normas de otras recientes series del género como Candy (Hulu) y The Thing About Pam (Star+). Si bien el debate acerca de si el veredicto contra Michelle fue justo no deja de ser interesante (¿la coerción virtual es equiparable a la física?), el fuerte de la miniserie, además de la comprometida interpretación de Fanning, lo hallamos en otro lado.

Se encuentra en ese análisis de la psicología de Carter y Roy, dos personas solitarias, descartadas por sus amigos, que se conectan por sus respectivas enfermedades de salud mental. Tanto ella como él tenían dificultades a la hora de lidiar con sus cuadros depresivos y Conrad había intentado suicidarse previamente. The Girl from Plainville ilustra el nacimiento de esa chispa entre ambos cuando, en una noche de insomnio, se encuentran en un muelle en Florida y hablan acerca de qué mecanismos utilizan para conciliar el sueño. Ese es el germen de todo. La primera experiencia compartida, algo que los uniría a posteriori, incluso a la distancia.


Conrad no miraba Glee, pero sí había leído Romeo y Julieta (1597) de William Shakespeare, y comparaba su relación con Michelle con la que se desprendía de esas páginas. El primer episodio de The Girl from Plainville se titula, de hecho, «Star-Crossed Lovers and Things Like That», en sintonía con esos «amantes desventurados» del bardo. Carter le responde que no diga eso, que le da miedo la analogía, que ellos no estaban destinados a morir. Según sus allegados y letrados, la chica de Plainville le escribió esos perturbadores mensajes al chico de Mattapoisett porque no soportaba verlo sufrir y, en su cabeza, creía estar haciendo lo correcto. Para ella, era lo que Rachel haría por Finn. Lo que Julieta haría por Romeo. Solo que en su universo hubo una sola víctima fatal, y contra esa realidad no hay imaginario que resista.

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