La Wanda Maximoff de Elizabeth Olsen se convirtió en objeto de discusión luego del estreno de la película Doctor Strange in the Multiverse of Madness (2022), dirigida por Sam Raimi. ¿El motivo? Lo que parece un apresurado, atropellado y inexplicable arco argumental. De una maduración progresiva y emocional, Wanda se transformó en un monstruo imparable capaz de asesinar a sangre fría. ¿Abusa Marvel del tropo de la mujer herida que no sabe gestionar sus emociones? ¿o se trata de la evolución de un personaje convertido en centro de un poder incontrolable? Quizás, la respuesta sea más complicada que un mero problema de desarrollo argumental por parte de Michael Waldron, guionista del film. O, en el mejor de los casos, una adaptación incompleta de la versión del cómic del personaje. 

Pero, en realidad, Wanda es también parte de una referencia mitológica e histórica, que la emparenta con violentas figuras femeninas de poder. Las brujas históricas son una combinación de lo irrealizable del ideal femenino y, además, del temor a la castración que metaforiza la mujer con dones y capacidades extraordinarias. Según cientos de antecedentes simbólicos — de la bruja Circe, a Medea y Calíope — las brujas deben ser castigadas por encarnar un tipo de prejuicio sobre la mujer muy antiguo: el monopolio de la sabiduría. A través de las épocas, las mujeres con poder han sido reinas con enorme influencia sobre sus maridos e hijos y cabezas coronadas por derecho propio. Pero también, curanderas, parteras, herederas de conocimiento oral, por lo que su sabiduría debe atacarse mediante interrogatorios, torturas y ejecuciones.

El personaje de la editorial Marvel desciende directamente de ese arquetipo de la bruja imparable. También, de la versión de la que solo responde a sus poderes y conciencia, como lo es Morgana del ciclo artúrico. Entre ambas cosas, la nueva versión de la bruja en la cultura pop es un vínculo con la capacidad creadora de lo femenino, pero también, personajes con varias dimensiones de profundidad. En el caso de Wanda, el personaje recorrió un largo trayecto tanto en papel como en su versión en el Universo Cinematográfico de Marvel, para profundizar acerca del poder que le define.

de heroína a villana ¿una transformación lógica? 

Buena parte de las quejas alrededor del arco argumental de Wanda se basan en el hecho que en la miniserie de Disney + WandaVision (2021), el personaje mostró un considerable avance intelectual y emocional. El argumento analizó su durísimo duelo luego de la muerte del sintezoide Vision (Paul Bettany) y, al final, le brindó una redención amarga que terminó en una reclusión voluntaria. Pero para la escena post-créditos de la serie, puede verse a Wanda mientras aprende del Darkhold, el llamado peligrosísimo Libro de los Condenados. También, en la escena, se escucha la voz de sus hijos. 

Por supuesto, se trata de un contrasentido a gran escala, una vez que la serie estableció que los gemelos eran fruto de la magia del personaje. Ahora bien, el hilo conductor de semejante contradicción lleva a un punto complicado: el Darkhold es capaz de tentar, manipular y al final engañar a sus posibles lectores. Un detalle de interés para lo que Doctor Strange y el Multiverso de la Locura desarrolla a detalle. 

Como la película establece casi desde el principio, los acontecimientos que narra ocurren poco después de los eventos de Westview. Más allá de eso, puntualiza que Wanda profundizó de forma consistente en los hechizos, conjuros y el saber oscuro del libro. Lo que quiere decir que la conexión entre ambos aumentó, se hizo voraz y terminó por dominar la voluntad de Wanda. De hecho, en todas las ocasiones en que otros de los personajes la confrontan, la respuesta que brinda es la de una confusa mezcla de amor y obsesión. Habla de sus hijos como parte de sí misma, creaciones mágicas “al igual que otras madres” y también, que el multiverso será la manera “de solucionar cualquier dolor que los niños puedan tener”. 

Wanda Maximoff, destinada por estirpe y por predicción a dominar el multiverso -y que podría esclavizarlo de lograr absorber el poder de América Chávez (Xochitl Gomez)- solo tiene un objetivo. Y esa es la obsesión con sus hijos. O en cualquier caso, una maternidad frustrada que una y otra vez se menciona como su propósito central. ¿Es suficiente una excusa semejante para que Wanda desate una estela de asesinatos y destrucción a gran escala? La real pregunta podría ser si el personaje, desde el principio, evolucionó para una caída en los abismos de la locura como el que se mostró en la película. 

Al borde del abismo

En el mundo del cómic, Wanda Maximoff tiene el poder para reescribir la realidad. Un don que se emparenta con sus emociones. De hecho, el personaje tuvo un recorrido y crecimiento a través de la franquicia cinematográfica, que reflejó de un modo u otro su larga y tradicional historial en papel. Buena parte de ese trayecto, demostró su poder y la posibilidad de sus alcances. En una especie de progresivo arco argumental relacionado con el aumento de sus capacidades, Wanda Maximoff enfrentó a Ultron en Avengers: Age of Ultron (2015) de Joss Whedon. Después, detuvo a la Orden Negra de Thanos en Avengers: Infinity War (2018) de los hermanos Russo y también, destruyó la gema de la mente. Por último, se enfrentó al mismísimo Titán Loco cara a cara en Avengers: Endgame (2019).

Para la fase cuatro del Universo Cinematográfico de Marvel, el estudio dio a la llamada Bruja Escarlata una especial participación. El personaje interpretado por Elizabeth Olsen obtuvo una serie de origen, la primera de los programas del estudio en la plataforma Disney + y ahora, un lugar destacado en la primera película que explora el multiverso, este último un concepto tradicional en la editorial. 

En Doctor Strange in the Multiverse of Madness (2022) de Sam Raimi, Wanda se muestra en todo su potencial. Y como Circe, Morgana y otras tantas figuras relacionadas con la magia caótica e indetenible en la mitología y literatura, demostró que es un personaje rico en matices, con un mundo interior cada vez más complejo y tenebroso. A la vez, que hay una clara intención de emparentar al personaje a la larga serie de referencias que lleva aparejado su formidable figura. Wanda es mucho más que un superhéroe. Es la encarnación de la bruja contemporánea, con una clara reminiscencia mitológica.

La corrupción del Darkhold

En medio de un agrio debate, se insiste en que la historia de Doctor Strange in the Multiverse of Madness degradó a un personaje complejo a la excusa de un villano imparable con motivos débiles para atacar. Una idea que supone una involución intelectual y emocional de envergadura para Wanda. En realidad, la Wanda en manos de Raimi no es un monstruo, sino una criatura trágica. Y lo ha sido desde que su versión en el cómic recorrió un duro camino hacia la redención. No obstante, la película insiste en el hecho que el Darkhold no es solo es un libro mágico de considerable poder. También, es un vehículo que desata los peores instintos y corrompe hasta sus últimas consecuencias a todo el que se atreve a utilizarlo. El argumento va un paso más allá: muestra cómo dos versiones de Strange perdieron la batalla contra el Darkhold y su siniestra influencia. 

La primera termina por ser juzgada y luego asesinada en un juicio sumario por los Illuminati. La segunda, se encuentra atrapada en medio de un universo que se desploma a pedazos a su alrededor. Tanto el uno como el otro, tenían los mismos ideales y la convicción del Strange del Universo 616 (el “nuestro”). Y fallaron en resistirse a las fuerzas oscuras. ¿Por qué Wanda debería ser distinta? La otra gran pregunta que plantea el razonamiento es un punto clave. Wanda, huérfana, testigo de la muerte de su gemelo Pietro y al final, capaz de asesinar al hombre que amó por un propósito mayor, se encuentra en un punto psicológico delicado. Y si bien, lo ocurrido en Westview la mostró como redimible, es evidente que también, es la víctima ideal para el Darkhold

Y es justo lo que ocurrió en la película de Raimi. El Darkhold brindó poder a Wanda. También una obsesión específica, ajena a razonamientos. El guion repite una y otra vez lo evidente: los hijos de Wanda son fruto de la magia y no existen en la realidad física del universo que habita. Pero el libro también mostró a Wanda que en una de las infinitas variaciones del multiverso, los niños son reales. Y de hecho, el argumento también maneja la idea con propiedad. La variante de Wanda que es madre no tiene relación alguna con un propósito heroico. Tampoco muestra al padre de los niños, lo que permite suponer que quizás no se trata de Vision. Lo que sí está claro, es que entre tantas versiones de la realidad, en una, el personaje vive la realidad irrealizada que la Wanda convertida en Bruja Escarlata soñó para sí misma.

El Stephen Strange de la dimensión habitada por los Illuminati creyó que solo a través de la magia oscura podría derrotar a Thanos. Y de hecho, el Hechicero se enfrentó por segunda vez al Darkhold en otra dimensión y perdió. De modo que la posibilidad que pudiera confundir, utilizar y al final, convertir en una criatura temible a Wanda no es descabellada. Mucho más, utilizando la posibilidad de ser madre. De hecho, el hilo narrativo une al personaje en pantalla con su versión en los cómics en más de una forma.

La Bruja Escarlata en todo su poder

En los cómics, la Bruja Escarlata tiene poderes muy distintos –y mucho mayores– de los que se habían mostraron en la pantalla grande. En los films era hasta ahora, capaz de provocar alucinaciones y concentrar su poder de manera efectiva para destruir. Pero en los cómics, sus capacidades están más relacionados con su habilidad para manipular el tiempo y la realidad.

El Universo Cinematográfico de Marvel no ha sido muy explícito al contar su origen. Hasta ahora, solo hubo un puñado de frases en la que narró su tragedia en Sokovia. Eso, después de mostrarla junto a Quicksilver (Aaron Taylor-Johnson) en la escena post-créditos de la película Captain America: The Winter Soldier (2014). En WandaVision, la narración se amplía y de hecho, podemos ver la trágica pérdida de sus padres. Pero en realidad, la Wanda originaría es mucho más que una víctima.

Hija del villano mutante Magneto, Wanda nació en el mundo del cómic en 1964, cuando apareció por primera vez en X-Men #4, bajo la autoría de Stan Lee y Jack Kirby. Por entonces, era una supervillana y miembro fundador de La Hermandad de Mutantes, una organización semiclandestina de supremacistas del célebre gen X. En su debut, sus poderes aún no estaban del todo definidos, a no ser dejar muy claro que no se trataba de algo de índole sobrenatural, a pesar de su apelativo como bruja. Solo estaba claro que Wanda podía alterar las reglas de la física y que esas capacidades tenían una inmediata relación con su genética.

Pero en la década de 1970, el guionista Steve Englehart cambió la historia de Wanda. El escritor decidió que los poderes del personaje se relacionarían con la magia. Un elemento que comenzaba a tener una especial relevancia en el Universo Marvel. Bajo la tutela de la poderosa y antigua bruja Agatha Harkness, Wanda aprendió que la magia le podía brindar la oportunidad de ser mucho más poderosa. Pero con el poder, llegó también, la ruptura mental del personaje.

El verdadero y controvertido poder de La Bruja Escarlata

En el mundo del cómic, Wanda atraviesa una serie de crisis mentales. La salvedad deja claro que, además de ser uno de Los Vengadores más poderosos, también es uno de los más inestables. La primera gran tragedia de Wanda en el cómic, llevada al streaming en la forma parcial en la serie WandaVision, fue la pérdida de sus hijos. Ocurrió cuando luego de disfrutar de una corta etapa como esposa y madre feliz, Vision fue secuestrado, desmembrado y por último, perdió todos sus recuerdos, lo que destruyó por completo su relación con Wanda.

Por si semejante tragedia no fuera suficiente, La Bruja Escarlata también descubrió que sus hijos gemelos no eran reales. En la historia en papel, habían sido creados gracias a fragmentos del alma del demonio Mephisto. Para la mente de Wanda, la combinación de ambas cosas fue excesiva. Se unió a su padre Magneto en su lucha supremacista y, por algún tiempo, fue una temible villana que asoló el mundo de Marvel. Poco después, obtuvo la redención — una de las varias que ha tenido en su recorrido como heroína — luego que Agatha Harkness borrara su recuerdo como madre.

En la década de los ’90, los cómics relataron cómo Wanda aprendió acerca de la magia del Caos y -más importante aún- la forma de controlar el tiempo. Más adelante, en Avengers: Disassembled (2000) de Brian Michael Bendis y David Finch, Wanda descubrió que había perdido los recuerdos de su vida como madre. En medio de una crisis de cólera, alteró la realidad con solo desearlo. El personaje llegó entonces al cenit de su poder y aunque, por último, fue vencida — y de nuevo obtuvo la redención — , la idea estaba clara. La inestabilidad mental de Wanda signaba el uso de sus poderes. Lo mismo que ha terminado por ocurrir en el film de Sam Raimi.

¿Qué ocurrirá con Wanda en el futuro? En el cómic, luego de todos los eventos y tragedias que protagonizó, su personaje aparece sin memoria y sin el uso de sus capacidades. Lo más probable es que también pueda regresar en el MCU, de nuevo en una redención que abra las puertas a una nueva historia. Y también, a una comprensión más amplia del personaje.

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