Mommy Issues

Goodnight Mommy: Edulcorando la historia a un público que no quiere subtítulos

La remake estadounidense intenta seguir los pasos de la original pero termina siendo apenas la sombra de una película mucho más tétrica y compleja.

por | Nov 3, 2022

Elias y Lucas (Cameron y Nicholas Crovetti) sospechan de su madre. Ella, con la cabeza completamente vendada luego de una cirugía, se muestra cada vez más distante de los gemelos, más irritada. Es distinta en sus hábitos, en cómo trata a los chicos. Definitivamente no es su amorosa madre. ¿Pero entonces quién es esa persona? ¿Qué están dispuestos a hacer los chicos con tal de protegerse a sí mismos y salvar a su mamá?

Basada en la película austríaca Ich seh, Ich seh (2014) pero conocido en occidente bajo el mismo nombre de su remake. La versión de Amazon Prime parte de una premisa similar, pero desde el comienzo notamos leves diferencias. Su corazón, la relación que plantea entre tres personajes centrales, se percibe distinta. Ahí donde los protagonistas originales se sentían como chicos más rebeldes, compitiendo entre eructos y juego brutos, sus versiones estadounidenses son niños mucho más pasivos e introvertidos. Las comprensibles limitaciones actorales se enfatizan al presentarlos junto a una Naomi Watts que roba los momentos en donde los chicos deberían brillar, o por lo menos tener un balance más equitativo con la actriz.  Esto inevitablemente mueve el foco de la película misma, ya que si bien se supone que ellos lleven la historia, nuestra atención se desvía.

¿Pero esa desviación es realmente un problema? ¿Debemos esperar que una remake reconstruya cuadro por cuadro aquello que hizo memorable a la original? La misma Watts, quien ya había participado en dos excelentes reversiones de películas de horror de habla no inglesa, con Funny Games (2007) o la ya clásica The Ring (2002), uno de esos casos en donde una remake encuentra una voz propia que no solo la hace una excelente película, sino que depende completamente del gusto del espectador el poder incluso llamarla superadora.

En el caso de Goodnight Mommy (2022), esta nueva versión parece renegar de las decisiones más escabrosas de la original, de todo aquello que hace que Ich Se, Iche Se sea una película desafiante.  Como si de muletas se tratasen, la película se sostiene en estereotipos tales como fuertes tormentas o sustos repentinos en una búsqueda de una atmosfera opresiva que nunca llega.  Es casi el contraejemplo de lo que hace la original,  que a plena luz del día o en espacios abiertos encontraba la incomodidad que se vuelve pilar en la historia.  El terror no depende de la oscuridad, sino de una obsesión que se vuelve tan palpable como peligrosa, aun así haciéndonos dudar si la percepción de los niños es tan fantasiosa como parece.

Es así como el planteamiento estético termina pareciendo completamente opuesto. La elaborada composición de una escena clave, un cuadro a contraluz debajo una sábana en donde un crucifijo vela sobre los chicos es reemplazado en la remake por una sucesión de un plano y contraplano de los niños charlando en la cama, un acercamiento perezoso a un momento tan importante. Las máscaras que chicos usaban en la original aparecen como elementos lúdicos pero también como objetos rituales, reflejando los vendajes de la madre en rostros ficticios que esconden su humanidad.

Estos vendajes mismos de la versión austríaca le dan un aire tétrico a diferencia de la máscara terapéutica que usa Watts. Ahí aparece un cambio narrativo clave e inentendible, ya que lo que en la versión original presenta una carga psicológica para un personaje, esta nueva versión transforma ese símbolo en algo completamente frívolo. Decisiones como esta última realmente desfavorecen a la historia,  quitándole complejidad de forma casi caprichosa

Y ahí radica el principal problema con la Goodnight Mommy estadounidense. Una de las cosas que me preguntaba al momento de escribir la reseña es cuán imparcial podría ser, teniendo en cuenta lo grandiosa que me parece la película original. Considero que ver la remake aún sin conocer el material en el que está basado nos entrega una película insípida, un Frankenstein construido a base de otras historias que ya fueron contadas varias veces y mucho mejor. Ahí donde la original es osada en su sadismo, su contraparte americana parece querer arreglar a los personajes, quitarles la crueldad, la crudeza que hizo que desde el 2014 la original se quedara con nosotros.

Al final del día, el paralelismo de una escena en sus dos versiones define muy bien la diferencia entre ambas películas. En la austriaca, vemos a los hermanos prepararse para montar guardia a la noche, preocupados por lo que esta persona haciéndose pasar por su madre podría hacerles mientras duermen. Los chicos comienzan a sacarle filo a flechas de madera, utilizando una ballesta de juguete artesanal que ante tan pequeño cambio se vuelve letal. En su contraparte americana, vemos que uno de los chicos toma un rifle plástico, un juguete inofensivo, un producto de producción en masa. Así es como se puede definir a la remake de Goodnight Mommy: un producto industrial y completamente inofensivo.

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Ro Tapias

Artista visual. Madre de dragones, gatos y un corgi. Hablo de cine, a veces demasiado.

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