Allá por el año 2019, cuando vivíamos en una realidad muy diferente, las películas que se estrenaban en cines no se podían ver por ningún otro medio -ni en plataformas de streaming, alquileres digitales, blu-ray y ni siquiera en… sitios piratas- por al menos noventa días. Este período de exclusividad de las salas de cine sobre el estreno de una película en formato digital es el que conocemos como “ventana de exhibición». Hasta hace unos años, estas ventanas solían ser larguísimas y se fueron acortando con el paso del tiempo. Pero el 2020 y la pandemia patearon completamente el tablero y, entre tantas cosas, cambiaron la manera en la que consumimos películas.

Un mundo en cuarentena hizo que los cines tuvieran que cerrar durante todo el año y que las plataformas de streaming se volvieran indispensables, y con ellas la inmediatez del consumo. En América Latina la oferta de plataformas aumentó muchísimo: llegó Disney+ en noviembre del 2020, Paramount+ en marzo del 2021, HBO Max en junio de 2021 y Star+, la segunda plataforma de Disney, acaba de desembarcar nuestro continente. La guerra del streaming ya es abrumadora y los métodos para atraer suscriptores, ofreciendo las películas cada vez más cerca de su estreno en cines -en algunos casos el mismo día- siguen complicando la situación de las salas de cine en el mundo.

las plataformas de streaming llegaron para quedarse

Los cambios no se dieron sin provocar quejas, especialmente de los cines y de directores que valoran y prefieren las salas para exhibir sus películas. La primera movida novedosa fue con el estreno de Mulan, la remake live-action del clásico de Disney, que -aunque no parezca- se estrenó hace ya un año: en agosto de 2020 mediante la modalidad Premier Access, inaugurando este polémico modelo que volverían a usar meses después. Mulan estuvo disponible en Disney+ para suscriptores por un precio extra de $30 dólares, y se estrenó en cines sólo en países donde la plataforma no estaba disponible -y donde estuvieran los cines abiertos-, que para ese entonces era solo China. La decisión ocasionó descontento entre exhibidores que contaban con el estreno de este tanque para volver a traccionar gente a las salas, pero como la cuarentena era aún bastante estricta en muchos lugares y las vacunas todavía estaban lejos, “se la dejaron pasar”.

Pero la cosa se puso picante en diciembre de 2020, cuando WarnerMedia tomó la decisión más drástica de todas en un intento desesperado por atraer suscriptores a HBO Max: TODOS los estrenos de Warner en 2021 aparecerían en la plataforma -en Estados Unidos- sin costo adicional el mismo día de su estreno en cines. Esto provocó ruido en la industria, porque para las salas que empezaban a abrir después de un año sin actividad, se trataba de un golpe durísimo. Christopher Nolan, quien trabaja casi exclusivamente para el legendario estudio, salió a repudiar la decisión con un comunicado durísimo pero esperable, ya que si hay alguien a quien le gusta que sus películas se vean en pantalla gigante, ese es precisamente Nolan. Mientras tanto Denis Villeneuve, otro director de Warner, cuya película Dune se verá afectada por esta decisión, escribió una columna acusando directamente a AT&T -la empresa gigante de telecomunicaciones dueña de WarnerMedia– de “no tener amor hacia el cine y de haber secuestrado uno de los estudios más importantes de la historia para la supervivencia de un mamut de la telecomunicación”. Tampoco muchos pelos en la lengua.

Denis Villeneuve en el set de Dune (WarnerMedia)

El más reciente capítulo en esta suerte de novela de ventanas de exclusividad y los servicios de streaming fue el Scarlett Johansson Gate. La industria y las redes explotaron cuando trascendió la demanda que la actriz le hizo a Disney por “incumplimiento de contrato”, al considerarse financieramente afectada ante la decisión del estudio de estrenar Black Widow en cines y en Disney+ con el modelo Premier Access en simultáneo. Scarlett Johansson tenía pactado en su contrato, como es común en muchas estrellas en este tipo de superproducciones, un porcentaje de la taquilla de su película en solitario de Marvel. La misma recaudó, según los números liberados por Disney, 60 millones de dólares con Premier Access en su primer fin de semana, de los cuales la actriz no obtuvo ningún centavo. Aunque tomemos bandos y hagamos #TeamScarlett trending en Twitter, aún es incierto lo que pasará entre Johansson y la empresa del ratón, pero lo que sí es seguro es que esta movida sentará un precedente a la hora de negociar contratos a futuro, ya que la amenaza de un estreno en streaming que afecte la taquilla (una realidad que hasta hace un par de años impensada) es ahora es un escenario más probable.

En cuanto al futuro de las ventanas de exhibición en el mundo, también es incierto. Hace unos meses nos enteramos que Warner acordó con Regal y con AMC, dos de las cadenas de cines más importantes del mundo, una ventana de 45 días para 2022, dando fin al sistema de estrenos en simultáneo en HBO Max. Mientras tanto, en América Latina la plataforma desembarcó con una política mucho más favorable a los cines, respetando una ventana de exhibición de 35 días entre su estreno en salas y su disponibilidad en el catálogo. En cuanto a Disney, Jungle Cruise fue la última película que se estrenó con la modalidad Premier Access el mismo día que en salas. Shang Chi y la Leyenda de los Diez Anillos, el próximo estreno de Marvel, tendrá también exclusividad en cines por 45 días. Pero nada está escrito en piedra para el futuro.

La “nueva normalidad” aún no termina de estabilizarse, pero esperemos que cuando lo haga, las salas de cines estén todavía fuertes para afrontar las decisiones de los gigantes estudios.

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