Esta fábula moderna sobre la maternidad, la solidaridad y tolerancia revitaliza la animación digital encontrando inspiración en las pinturas clásicas.
Esta fábula moderna sobre la maternidad, la solidaridad y tolerancia revitaliza la animación digital encontrando inspiración en las pinturas clásicas.
Si bien repite la estructura y no sorprende como su predecesora, esta secuela expande en todas las cosas que hicieron lucirse a la película original.
Demi Moore brilla en esta grotesca sátira en donde el cuerpo de las mujeres es presa y mercancía de una sociedad que idolatra a la juventud y belleza.
Reencontrándose con su guionista histórico, el director griego vuelve a una narrativa más abstracta para contar tres historias sobre la soledad.
Recuperando el ingenio y las risas que logró la original, la secuela amplia este maravilloso mundo sin depender de la nostalgia como único sostén.
De ritmo lento y si encontrar una identidad propia, esta remake no parece entender la esencia misma que hizo de la original una película de culto.
El debut como directora de Kravitz nos da un thriller sobre influencers y la cultura de cancelación lleno de humor negro y con gran impronta personal.
Reforzando los temas y metáforas esenciales y haciendo hincapié en los efectos prácticos, la saga hace un regreso triunfal de la mano de Fede Álvarez.