Amanda Seyfried no cree en las coincidencias. Por esa razón, cuando hace más de un año la nominaron a los Oscar por su interpretación en Mank (2020) de David Fincher, no se sorprendió por lo que sucedió ese mismo día.

A la actriz la llamaron por dos noticias. En la primera llamada, le comunicaron que era candidata al galardón de la Academia. En la segunda, que había obtenido el papel de Elizabeth Holmes para la miniserie de Hulu (que en nuestro país podemos ver completa en Star+), The Dropout (2022).

Amanda Seyfried: la "mean girl" que salió de su zona de confort y que no tiene techo
Amanda como Elizabeth Holmes

De repente, toda su carrera se le presentó ante sus ojos y experimentó una sensación inigualable. «No me pareció casual lo que pasó, me sentí absolutamente agradecida», declaró en diálogo con la revista Marie Claire. El «día de las dos llamadas» fue el 21 de abril de 2021, momento para el que se estuvo preparando toda su vida, pero que -de todos modos- la tomó desprevenida. El timing no podía ser más perfecto.

Amanda comenzó a trabajar como mesera en su adolescencia en Allentown, Pennsylvania y, en su tiempo libre, se presentaba a castings para campañas publicitarias. Sin embargo, allí no era el lugar donde ponía su esfuerzo. Siempre supo que ser modelo era algo transitorio y por eso le comunicó a sus padres que quería tomar clases de canto con un profesor de Broadway, y se formó con la ópera como base.

Su principal fuente de inspiración fue su hermana mayor, Jennifer, líder de la banda de rock Love City, quien le inculcó su pasión por la música, sin saber que una parte de su carrera como actriz estaría atravesada por la misma. Por entonces, Amanda absorbía todo aquello que se había propuesto estudiar y estaba lista para asistir a la universidad Fordham en Nueva York, cuando otra llamada cambió el curso de las cosas. Luego de aparecer en las series As the World Turns (1999-2001) y la brillante Veronica Mars (2004-2006), le informaron que había obtenido el rol de Karen Smith en Mean Girls (2004) y nada volvió a ser como antes.

Amanda Seyfried: la "mean girl" que salió de su zona de confort y que no tiene techo
Aamanda Seyfried en Mean Girls


Los miércoles, siempre de rosa

Cuando Amanda ingresó al set de la comedia de Mark Waters escrita por Tina Fey, la experiencia que le había dado el background televisivo no fue suficiente para procesar el fuerte sentimiento que la había asaltado. «Era mi primer trabajo en cine, tenía tan solo 17 años y no sabía ni dónde pararme o a qué cámara mirar, fue todo surreal», contó en más de una ocasión.

Seyfried no solo no reniega de su primer trabajo sino que reconoce que se trata de una comedia de culto, un clásico que no pasará de moda. «Estoy muy orgullosa de lo que hicimos todas allí, y no veo la hora de que cuando mi hija sea más grande podamos ver juntas esa película», expresó. Mean Girls es, en efecto, icónica. Desde la celebración del 3 de octubre a la catarata de citas que suscitó, se mantiene tan inoxidable como la frase que Seyfried tuvo el privilegio de inmortalizar: «On wednesdays we wear pink».

La fama llegó rápido, y la amistad con Lacey Chabert, también. Hasta hoy, Amanda y la ex Party of Five mantienen un estrecho vínculo desde el rodaje de esa película memorable que se instaló en la cultura popular de manera definitiva. «El salto a la fama es una cosa extraña», manifestó Seyfried. «En realidad, nunca fui súper famosa, más bien reconocida, y eso fue muy saludable, no me generó temor, pude mantener mis prioridades y siempre supe cuál era el lugar al que quería llegar». Su carrera se desarrolló en función de esa actitud temeraria. Seyfried no le tuvo miedo a los desafíos. En el fondo, siempre fue esa adolescente que estudiaba ópera independientemente del resultado.

Con sus decisiones artísticas sucedió lo mismo. Amanda lideró dramas románticos como Dear John (2010) y Letters to Juliet (2010), se abocó de lleno a los musicales con Mamma Mia! (2008) y Les Misérables (2012), y aprovechó las grandes oportunidades de trabajar con autores. Seyfried demostró su ductilidad en el thriller erótico Chloe (2009) de Atom Egoyan, en Jennifer’s Body (2009) de Diablo Cody, y en Mank de David Fincher, donde interpretó nada menos que a la actriz Marion Davies.

Amanda Seyfried: la "mean girl" que salió de su zona de confort y que no tiene techo
Amanda Seyfried como Marion Davies en Mank, rol que le valió una nominación al Oscar

En la biopic sobre la creación del guion de Citizen Kane (1941), centrada en la figura de Herman J. Mankiewicz, Amanda se convirtió en la luz de la película más opaca del realizador, la más impenetrable. La actriz le aportó humanidad a Davies, una mujer que buscaba encontrar su lugar en una industria donde los hombres ponían las reglas. «Mank me hizo brillar», contó Seyfried. «Gracias a la oportunidad que me dio David pude acceder a papeles que quería, y fue gracias a Mank que llegó The Dropout».

De la chica de rosa a la mujer de negro

La primera vez que la actriz se reunió con la showrunner Elizabeth Meriwether para hablar sobre el abordaje que iban a hacer de Elizabeth Holmes, esa CEO caída en desgracia, realizaron un mismo planteo: «¿Qué vamos a hacer con la voz?». Holmes tiene una voz grave -que muchos consideraban impostada- y Amanda sabía que iba a darle trabajo. Finalmente, tanto ella como Meriwether se relajaron. «Tenía otras bases que cubrir», explicó la actriz. En ocho episodios, Seyfried le aporta humor negro a esa mujer que engañó a Silicon Valley y a figuras del poder con una capacidad de persuasión escalofriante.

Amanda Seyfried: la "mean girl" que salió de su zona de confort y que no tiene techo
Amanda Seyfried en The Dropout

Holmes había creado un pequeño aparato de extracción de sangre con el que solo pinchaba una vez el dedo para obtener una gota que sería analizada en la máquina Edison. En cuestión de minutos, los análisis estaban listos y el sistema de salud encontraba una nueva forma para agilizarse. Holmes abandonó Stanford para fundar en 2003 su empresa, Theranos, y al ingresar al edificio se podía leer una frase de Yoda en la que Elizabeth creía profundamente: “Hazlo o no lo hagas, pero no lo intentes”.

Con sus turtlenecks negros, su cabello desprolijo y su mirada intimidatoria, Holmes fue convenciendo a referentes de la biotecnología que ella iba a romper el techo de cristal con Edison como puntapié. Había un problema: la máquina no funcionaba, arrojaba resultados falsos, y sus empleados empezaron a irse y a ser perseguidos posteriormente.

The Dropout obtuvo seis nominaciones al Emmy, entre ellas, mejor miniserie, dirección, guion y actriz para Seyfried. Se trata de una producción fascinante que se emancipa del documental de Alex Gibney para HBO, The Inventor: Out for Blood in Silicon Valley (2019), y que empieza y termina con el humor como única vía para no perder la esperanza en un mundo donde figuras fraudulentas como Holmes ponen vidas en riesgo. «Elizabeth es indescifrable y eso que yo la estudié e interpreté, me gustaría que hagamos una segunda temporada para seguir indagando, pero tengo que convencer a Liz», expresó Amanda quien, a sus 36 años, logró no quedar encasillada por ir siempre hacia lo incómodo. Todo lo que le genere temor es su combustible.

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