Las expectativas por una nueva serie (y encima animada) dentro del universo de Stranger Things estaban altas, después del final definitivo de quinta temporada en diciembre. Les dio a los fans la esperanza de reencontrarse con sus personajes favoritos una vez más, con la promesa de verlos en una nueva aventura basada en los eventos ya conocidos, pero que sería funcional a la trama principal. Y si bien no es una mala producción, se queda a mitad de camino y cae en lugares básicos, con patrones repetitivos.

Invierno del 85
Stranger Things: Tales from ‘85 (2026-) es un spin-off que realmente no amplía la historia principal ni explora otros personajes (lo que suele ser el motivo de estas producciones). En su lugar, se sitúa entre los eventos de la segunda y tercera temporada, en el invierno de 1985 para contarnos más de lo mismo. Eso sí: viene con una muy buena banda sonora, lo cual no es sorpresa.
Acá, el grupo de preadolescentes compuesto por Mike, Will, Eleven, Dustin, Lucas y Max busca nuevas formas de divertirse juntos y armar planes a largo plazo para la apertura del Starcourt Mall, el centro comercial que promete ser un faro de entretenimiento en un pueblito con muchos secretos.
Pero no todo es color de rosa. El problema principal es que tendrán que enfrentarse a unas enredaderas que sobrevivieron al cierre del portal hacia el Upside-Down (en el final de la segunda temporada, con esa icónica escena de Eleven y Hopper en el elevador) y que encontraron una forma de aterrorizar al pueblo de Hawkins, tomando como punto de partida la nieve (que da miles de referencias a Tiburón, Alien e incluso a Jurassic Park).

Es decir… se tienen que enfrentar exactamente a los mismos peligros que en la serie live-action, y sin desarrollar ninguna otra característica para la trama ni para el arco narrativo del grupo protagonista.
A esto hay que agregarle que tampoco develan ningún secreto, como sí pasa, por ejemplo, en la obra de teatro Stranger Things: The First Shadow, un spin-off sobre las tablas que también funciona como precuela y en donde se dan a conocer algunos detalles del origen del villano que luego son cruciales en la serie principal, conectando los puntos.
En Stranger Things: Tales From ‘85, simplemente se pone al grupo en una aventura que se siente repetitiva y que, en todo caso, ya vimos hasta saturarnos.

Si realmente fue un punto de quiebre en el que desarrollaron nuevas amistades y habilidades, como se representa en esta nueva serie animada, no podemos evitar cuestionar: ¿por qué no hay mención alguna en el live-action? O incluso, ¿por qué no contarnos estas aventuras en la serie principal?
La respuesta parece simple: porque, en realidad, no son relevantes. Sino que están como mero entretenimiento, en un intento de replicar el éxito que tuvo la icónica producción de la plataforma, pero tratando de ganar al público desde otro lugar: el de la animación.
Los nuevos personajes

Lo que le da un giro refrescante es la aparición de Nikki Baxter (a quien le da voz Odessa A’zion), una chica punk y queer coded que se ve envuelta en las aventuras del Upside-Down casi sin realmente quererlo. Y forma un lazo de amistad con el grupo que aparenta ser duradero, pero del que, otra vez, no tenemos mención.
Este vínculo se encuentra marcado, principalmente, por el intento de relacionarse con Will, a quien le brindó algunas herramientas para defenderse por sí mismo frente a ciertas situaciones y también ganar un poco de confianza. Algo que después desaparece y se vuelve un mérito que se le da a Robin en las temporadas posteriores.
Si bien no es el único personaje relativamente nuevo que aparece en esta serie animada, es el único relevante. Además de ella, tenemos a su madre, Anna Baxter (Janeane Garofalo), quien es la docente suplente en la clase de ciencias, y a Daniel Fisher (Lou Diamond Phillips), dueño de un pequeño mercado. Tres nuevos personajes de quienes aprendemos lo justo y suficiente como para formar una opinión sobre su rol en la dinámica.

La animación como medio
En esta serie, la animación es similar a la de un videojuego, lo que permite que algunos efectos y movimientos de cámara en escenas de acción sean más libres y dinámicos, e incluso que tengan su propio encanto. Y ya que hablamos sobre videojuegos… la icónica música de introducción cambió y ahora tiene unos tintes de arcade, marcando también una diferencia entre las producciones.
En cuanto a los personajes y sus interpretaciones, si bien tenemos caras conocidas y a las que le tomamos cariño, esta vez tenemos un nuevo elenco de voces compuesto por: Brooklyn Davey Norstedt como Eleven, Jolie Hoang-Rappaport como Max, Luca Diaz como Mike, Elisha “EJ” Williams como Lucas, Braxton Quinney como Dustin, Ben Plessala como Will; Brett Gipson como Hopper, Odessa A’zion como Nikki, Jeremy Jordan como Steve y Janeane Garofalo como Anna Baxter.

¿Vale la pena?
Con 10 episodios de media hora y una segunda temporada ya confirmada, la serie animada se adentra en el mismo universo de siempre, para contar más de lo mismo pero en un nuevo formato. Es entretenida, por supuesto, pero se siente un poco vacía de emoción y significado. Habrá que esperar a la segunda temporada para ver si siguen por el mismo camino o deciden dar un giro de 180° y conectar los eventos para que no sea un experimento fallido dentro de un universo rico y con potencial.
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