¿Qué significa sostener un vínculo? ¿Qué queda en pie luego de tantos años de matrimonio, hijos, cuentas? ¿Qué sucede cuando el amor ya no alcanza? El estado de la unión no nos responde nada, pero nos deja pensando. Y esas son mis obras favoritas.
La obra —basada en el texto del autor británico Nick Hornby, conocido por Alta fidelidad— propone un recorrido por la realción de una pareja que ya no se trata bien y que, ante un engaño, decide ir a terapia para intentar no separarse. Pero hay un giro inteligente: no vemos la terapia, sino el bar de enfrente, ese espacio previo donde hacen tiempo antes de entrar.
Ahí sucede todo.

No hay una épica romántica, ni besos bajo la lluvia. En este matrimonio hay desgaste, repetición, intentos fallidos de comunicación. Y también hay humor que aparece como mecanismo de defensa.
En esa puesta única, y con solo dos actores entrando y saliendo en elipsis continuas de una semana, las actuaciones son el corazón de la obra.

Eleonora Wexler, una de las mejores actrices argentinas, construye una mujer (madre, médica, pareja, sostén) de unos 40 años precisa y profundamente real. Al ser una puesta semi realista e intimista, su trabajo se apoya en lo mínimo: pausas, respiraciones, una mirada que evita, risas, repeticiones. Pero hay en ella una fragilidad que nunca se vuelve obvia, pero que atraviesa toda su presencia.
Gonzalo Heredia, por su parte, se mueve suelto, con un registro de tensión interna constante. Su personaje parece debatirse entre seguir en la misma de siempre o huir. Es canchero, quiere hacer reír, pero también no sabe cómo gestionar sus emociones. Hay en él un miedo profundo a la terapia, a lo que puede salir de ahí. Su actuación evita el lugar común del “hombre de familia” y apuesta por una incomodidad mucho más honesta, más reconocible.
La dirección de Andrea Garrote potencia esa lógica. No subraya el conflicto: lo deja respirar. Hay una economía de recursos que pone el foco en el vínculo y en cómo dicen los textos, no en el qué. Trabaja sobre los tiempos, los silencios. Y también sobre imágenes simples pero efectivas, que resultan placenteras de ver todo el tiempo.
Es un placer ver esta obra que está bien escrita, dirigida por una gran docente y artista, e interpretada por dos actores multifacéticos.
No soy fan del realismo y, sin embargo, durante los 80 minutos que dura la obra no pude despegar la atención del escenario. Y eso tiene que ver con una dirección clara, concisa y de calidad… pero también con algo más simple: dos grandes intérpretes que sostienen todo con verdad.
Wexler y Heredia podrían estar en un bar real representando esta obra, y nadie notaría que están actuando.
En un contexto donde los vínculos están atravesados por la inmediatez, la hipercomunicación y, paradójicamente, la dificultad de conectar, la obra pone en escena una pregunta incómoda: ¿sabemos sostener?

Hoy, donde los vínculos largos parecen estar subestimados, la obra «recuerda con lucidez que lo ridículo, lo vulnerable y lo dañado son condiciones humanas». Y que compartir eso con otro, intentar reparar, volver a encender algo, no es debilidad: es un proceso complejo y valiente.
La obra captura ese clima con un equilibrio muy fino entre emoción y humor. Nuestra empatía fluctúa constantemente: a veces estamos de un lado, a veces del otro. A veces queremos que se separen, y otras queremos que se queden juntos.
No hay villanos claros, no hay culpables definidos. Hay dos personas intentando, como pueden, habitar un vínculo que ya no responde a las reglas de antes… pero tampoco encuentran nuevas.

El estado de la unión invita al espectador a reconocerse en esas zonas grises donde amar no es suficiente, pero tampoco convierte al vínculo en algo descartable.
Y es imposible no preguntarse: ¿Cómo nos vinculamos con nuestra pareja? ¿Cuánto toleramos? ¿Cuándo insistimos… y cuándo soltamos?
Recomendada no, recomendadísima.

💡 PopCon Tips:
Si pueden ir en pareja, mejor. Después cenan pizza en Calle Corrientes debatiendo sobre la obra que, en el fondo, es una charla sobre el propio vínculo.
Funciones: viernes, sábados y domingos a las 20 hs en el Teatro Picadero. Conseguí las entradas acá.
¡Compartí la nota en redes sociales y etiquetanos como @popconcine! Si te gusta nuestro contenido, seguinos y apoyanos para seguir creciendo. Podés sumarte a nuestra comunidad y acceder a grandes beneficios cinéfilos todos los meses: avant premieres, sorteos de merch oficial, descuentos en tiendas temáticas y mucho más.




0 comentarios