Oíd mortales

Alberdi: el musical argentino que dialoga con Hamilton y repiensa la historia

A pesar de las inevitables comparaciones con Hamilton, la obra emociona por su gran despliegue al llevar al prócer al teatro popular

por | Mar 22, 2026

Hay algo profundamente emocionante en ver a una producción argentina crecer, expandirse y animarse a lo grande (y a lo propio). Alberdi, el musical, estrenado en Buenos Aires, es ante todo eso: la prueba de que productoras que comenzaron siendo independientes pueden hoy desplegar espectáculos de gran escala, con elencos numerosos, canciones propias, coreografías y una maquinaria escénica que no tiene nada que envidiarle a los grandes títulos del género.

En ese gesto hay una valentía enorme y celebrable. No es menor apostar por un musical histórico en Argentina, ni hacerlo con semejante despliegue. Se nota el trabajo colectivo: actores, actrices, músicos, técnicos, creativos y productores sosteniendo una obra que no podría existir sin la suma de muchísimas voluntades. En un contexto cultural complejo, que una producción local apueste a lo grande es, sin dudas, una gran noticia.

Alberdi, el musical fue creado y es protagonizado por Pablo Flores Torres.

Alberdi y Hamilton

La comparación con Hamilton es inevitable, y no solo por tratarse de un musical histórico, sino porque ambos toman figuras fundacionales de sus países para traducirlas a un lenguaje contemporáneo, dinámico y popular. Así como Lin-Manuel Miranda convirtió a Alexander Hamilton en un ícono pop para nuevas generaciones, Alberdi, el musical se anima a traer al escenario a Juan Bautista Alberdi, una figura clave de nuestra historia política e intelectual, con canciones en español, escenas ágiles y una narrativa que busca acercarlo al presente.

La comparación con Hamilton no es solo estética ni circunstancial. No se trata únicamente de un musical histórico con ritmo contemporáneo, sino de una operación cultural más profunda: tomar a una figura fundacional, muchas veces asociada al manual escolar o a la solemnidad académica, y devolverla al cuerpo vivo del teatro popular.

En Hamilton, Lin-Manuel Miranda hace algo muy preciso: humaniza a Alexander Hamilton sin vaciarlo de pensamiento. Conocemos sus contradicciones, sus ambiciones, sus errores, su vida amorosa y sus conflictos personales, pero nunca perdemos de vista qué ideas defendía, qué país imaginaba y por qué esas ideas generaban tensiones políticas tan profundas.

Alberdi, el musical mezcla hip-hop con ritmos folclóricos para contar la vida del prócer.

Las canciones no solo cuentan una biografía: discuten federalismo, sistema financiero, inmigración, construcción del Estado, revolución y poder. El espectador sale del teatro con melodías pegadizas, sí, pero también con conceptos políticos claros, incluso complejos, que se vuelven comprensibles gracias al lenguaje musical.

Alberdi, el musical parece pararse en un punto muy cercano de esa tradición: un prócer argentino llevado al musical, con una puesta dinámica. La obra logra, como Hamilton, despojar a Alberdi de cierta rigidez escolar y volverlo un personaje cercano, atravesado por deseos y conflictos.

En ese sentido, el gesto es potente y necesario: sacarlo del mármol y devolverlo a la carne.

Alberdi, el musical, parece más interesada en contar lo biográfico-emocional que las ideas y políticas de Alberdi.

Ahora bien, justamente porque la obra funciona, porque tiene potencia escénica y porque logra capturar la atención del público, aparece también una pregunta inevitable:

¿qué Alberdi nos llevamos a casa?

En Alberdi, el musical la balanza parece inclinarse con más fuerza hacia lo biográfico-emocional que hacia lo ideológico. Sabemos a quién amó Alberdi, cuánto sufrió, qué vínculos lo marcaron. También queda marcada una lectura bastante nítida del antagonismo con Rosas, presentado casi de forma unívoca como “el malo” de la historia.

Pero, en paralelo, algo queda desdibujado: las ideas. Es difuso entender qué pensaba, qué defendía, qué proponía concretamente. En la obra se habla de ideas “renovadoras”, se las nombra, se las celebra, pero rara vez se las enuncia con claridad. ¿Qué proponía Alberdi? ¿Qué defendía? ¿Qué discutía? ¿Por qué esas ideas fueron tan revolucionarias para su tiempo y por qué siguen siendo relevantes hoy?

Y esto no aparece como un reproche, sino como una oportunidad. Porque Alberdi, el musical tiene algo fundamental a su favor: ahora se reestrena. Y todo reestreno es, también, una segunda escritura. Un momento para ajustar, profundizar y potenciar aquello que ya funciona.

Alberdi, el musical, deja en claro que los musicales argentinos pueden estar a la altura de los grandes titulos internacionales.

Si Alberdi, el musical se anima, en esta nueva etapa, a profundizar ese aspecto —a decir más, a nombrar con mayor claridad esas ideas que fueron base de nuestra Constitución—, el paralelismo con Hamilton podría dejar de ser solo una referencia inevitable y convertirse en una conversación real entre obras: dos musicales que, desde contextos distintos, se preguntan cómo contar la historia de un país desde el escenario.

Tal vez el próximo paso sea ese: que, además de emocionarnos y entretenernos, salgamos del teatro discutiendo ideas. Porque si algo demuestra esta producción es que el musical argentino puede crecer, dialogar con los grandes modelos internacionales y, al mismo tiempo, contar nuestras propias historias. Y cuando eso sucede, vale la pena celebrar… y también pensar cómo seguir yendo un poco más allá.

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Greta Emma

Greta Emma tiene 27 años, se licenció en Artes Dramáticas en la Universidad Nacional de las Artes en el año 2024. Es actriz, improvisadora, productora, directora teatral y escritora. Publicó su primera novela "Lluvia de primavera" en 2023, acaparando la atención del público juvenil. Y en 2024 sacó su poemario interactivo llamado "Perpetua". Amante del teatro es productora de dos teatros independientes, además de participar en varias obras.