Si bien pierde profundidad, la secuela prioriza el terrorífico show y refuerza su identidad británica con un villano basado en un caso real.
Si bien pierde profundidad, la secuela prioriza el terrorífico show y refuerza su identidad británica con un villano basado en un caso real.
Cómo el racismo sistémico cortó profundo y revitalizó a un género con falta de prestigio.
Secuela directa de la primera entrega de 1992, este nuevo capítulo de la historia plantea una vuelta de tuerca que revitaliza la saga.