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Shazam: Fury of the Gods – El héroe colectivo encabeza la esperanza de DC en el cine

La anticipada secuela no alcanza a su predecesora, pero marca el camino que James Gunn quiere continuar dentro de un futuro cercano para el DCEU.

por | Mar 16, 2023

El Universo Cinematográfico de DC se ha visto golpeado por varios cambios de rumbo en los últimos años. Desde la partida de Zack Snyder hasta el presente pasaron muchas cosas, y cada película planteaba algo diferente y poco conexo para los personajes. El último estreno había sido Black Adam (2022) y todo apunta a que ese fue el debut y despedida del personaje en cines. Pero el arribo de James Gunn como copresidente y codirector ejecutivo de DC Studios parece haber enderezado el barco y ahora hay un rumbo claro: los superhéroes vuelven a ser divertidos.

Shazam! llegó a los cines en 2019 y no solo se convirtió en una gran película de navidad, sino que mostró que en DC todavía había esperanzas de mostrar a los personajes sin el peso de la solemnidad, que podían ser coloridos, y que podían hacer chistes. La película no perdía de vista que el protagonista era un adolescente con poderes de dioses, y a la vez mantenía intacto el espíritu de los héroes de la casa de cómics: la búsqueda de la familia elegida está en el núcleo, y la necesidad de encontrarse y ser mejor es lo que motiva a Billy Batson (Asher Angel). 

Esta secuela, dirigida por David F. Sandberg, que repite su rol, profundiza en los miedos de Billy y cómo todos esos traumas que lo acompañan desde su infancia, se cimentan a medida que pasan los años. Mientras en la primera entrega su mayor desafío es formar parte de una familia que lo recibe con los brazos abiertos; ahora lucha con el miedo de quedarse afuera y ser dejado de lado por las personas que quiere.

Sin lugar para lo viejo

Los directores de las películas de este universo no podían ser más diferentes, casi tanto como los personajes. Así y todo, había una estética que parecía repetirse en cada una de las producciones, estilos heredados y marcados de Snyder. Guste o no, este director influenció cada paso que DC dio hasta ahora en el cine, pero esto le quitaba la posibilidad a las cintas de tener una personalidad propia, se quedaban encasilladas en el uso excesivo de la cámara lenta, los colores apagados y los personajes torturados y taciturnos. 

En su primera entrega, el Capitán Marvel original hizo todo lo posible por salirse del molde, pero todavía había resabios de esto que eran difíciles de sacar. Ahora, el panorama es otro: James Gunn sabe quiénes son los héroes que quiere conservar y de la mano de qué actores, y Zachary Levi como la personificación de Shazam está en esa lista. Esta secuela se siente como una bocanada de aire fresco en este universo y el primer estreno bajo su dirección que forma parte de la continuidad. 

El héroe que necesitamos

Pasaron dos años desde que a Billy le fueron otorgados los poderes en la roca del destino. La sabiduría de Salomón, la fuerza de Hércules, la resistencia de Atlas, el poder de Zeus, la valentía de Aquiles y la velocidad de Mercurio corre por sus venas cada vez que grita “Shazam”. También en las de sus hermanos, a quienes les dio sus poderes para que juntos pudieran derrotar al Dr. Sivana (Mark Strong). Pero el sueño de un grupo de superhéroes no está yendo del todo bien: la ciudad no los quiere, la prensa los insulta, y el único que parece estar convencido de que tienen que seguir juntos es Billy.

Entre medio de esa inseguridad y el miedo al paso del tiempo, Kalypso (Lucy Liu), Hespera (Helen Mirren) y Anthea (Rachel Zegler), las hijas de Atlas, regresan a la Tierra y quieren recuperar los poderes que les fueron robados a los dioses por el primer Shazam (Djimon Hounsou). Ahora el protagonista no solo tiene que lidiar con la constante sensación de abandono, sino también con tres deidades que están determinadas a robarle los dones a él y a sus hermanos.

Aprovechar los puntos fuertes

Shazam: Fury of the Gods presenta una historia tradicional en el género: lo que realmente hace únicos a los héroes es quienes son y no sus poderes; pero se destaca por el lugar en dónde pone el corazón y el énfasis que hace en la característica primordial que siempre diferenció a DC del resto. Los personajes pueden ser dioses, pero siempre van a elegir a la humanidad, son un reflejo de quiénes podemos ser. Y luego de años de protagonistas que querían distanciarse lo más posible de aquellos a quienes deben salvar, ver esta esencia en el DCEU da esperanzas para los próximos proyectos.

Los superhéroes fueron creados para chicos, se puede discutir esto por horas, se ha hecho durante años, pero en las viñetas su origen fue ese. En esto, la comedia juega una parte vital, y es justamente en este costado en dónde la secuela de Shazam brilla: los chistes son efectivos, y si bien la película dura más de lo que debería, no falla en hacer reír durante gran parte de sus 130 minutos. Acá juega un rol fundamental Freddy, el personaje interpretado por Jack Dylan Grazer, que ya en la primera parte había sido el sidekick necesario, y esta vez escala al rol de co-protagonista y se roba cada escena.

Así y todo, el drama también está presente en la medida justa y necesaria, y deja en claro que las películas del género pueden tener profundidad sin ser exageradamente solemnes y oscuras. Puede que no sea el mejor estreno del año, pero hay algunos cuya función principal entretener, y este es uno de ellos.

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