Este revelador documental de origen ruso, que llega a MUBI el 3 de abril, registró más de cinco horas sobre cómo se apagaba el periodismo independiente bajo la mano autoritaria y ofensiva del régimen de Vladimir Putin. Por su estreno participamos de una conferencia de prensa con su directora Julia Loktev y dos de sus protagonistas, Ksenia Miranova y Anna Nemzar.
Desde 2012, Rusia marca como «agente extranjero» a medios y organizaciones que, según el Estado ruso, están bajo influencia extranjera. Ser declarado “foreign agent” implica una serie de obligaciones que afectan el trabajo cotidiano: incluir esa etiqueta en todas las publicaciones, presentar informes financieros detallados y someterse a controles constantes.

Pero en 2021, el gobierno ruso comenzó a etiquetar como extranjeros a personas físicas, a periodistas independientes. La medida se consolidaba como una herramienta legal y simbólica para llevar al aislamiento y a la estigmatización pública a los periodistas que pensaran distinto. Esto nos contaba Julia Loktev, la directora de My Undesirable Friends: Part 1 – Last Air in Moscow (2024):
“Se nos ocurrió hacer una película sobre esto porque los periodistas estaban siendo obligados a etiquetarse como ‘otros’, como si no pertenecieran a la sociedad. Nos pareció algo muy inquietante. Cada viernes se anunciaban nuevos ‘agentes extranjeros’. Todos tenían la sensación de: ¿cuánto tiempo más podemos seguir trabajando en nuestro propio país?”.
La empatía por la situación de su amiga Anna Nemzer, quien trabajaba en lo que sería el último canal independiente en Rusia, TV RAIN, fue el impulso de creación para que Julia viaje a documentar la situación. Pero lo que no sabían era que, cuatro meses después de comenzar esta obra, Rusia iniciaría la invasión a gran escala de Ucrania y que todos terminarían en el exilio.

FICCIÓN BÉLICA VS DOCUMENTAL TERAPÉUTICO
“La información se puede conseguir en otros lados. Lo que me interesa es la experiencia vivida. Eso lo aprendés estando en la cocina de las personas, compartiendo su vida con ellas”.
Julia Loktev viene de crear ficciones, de capturar emociones actuadas en películas como The Loneliest Planet (2011). La directora rusa nos cuenta que jamás se hubiera imaginado haciendo un documental tradicional. Y por eso no lo hizo.
En Mis amigos indeseables, Loktev utiliza un iPhone y muy poca distancia de los periodistas para contar los hechos. Si ellos se ponían en riesgo, ella también lo hacía. La confianza es el elemento principal para poder capturar la intimidad de las personas en cámara, y así lo sintieron los protagonistas como Ksenia Mironova:
Me encanta que (Julia) haya capturado momentos históricos, pero también fue algo muy privado para mí. Fue terapéutico.
Julia nos cuenta que se sintió muy afortunada, aunque suene retorcido, de poder estar presente con una cámara en el momento en que Rusia inicia una guerra y, por consecuencia, inicia un éxodo histórico. Pero, al mismo tiempo, no pierde el foco cuando nos dice que el centro de gravedad de su documental es la vida de estas mujeres inteligentes y cercanas a ella. La guerra sucede afuera; dentro vemos una experiencia colectiva en momentos delicados como el arresto del prometido de Ksenia.
LA MUJER (PERIODISTA) COMO SÍMBOLO UNIVERSAL DE EMPATÍA
Si bien Mis amigos indeseables sucede en una Rusia hostil donde se escucha la palabra guerra, el documental nunca pierde su narrativa empática sobre la vida de estas mujeres. Ksenia Mironova lo plantea con claridad cuando nos dice que, si se imagina una versión masculina de la historia, ésta seguramente estaría atravesada por una lógica más épica de héroes o villanos, donde los protagonistas crecen en escala y lo íntimo queda en segundo plano.

Acá sucede algo distinto. La cercanía, las conversaciones cotidianas y el acompañamiento entre ellas construyen una forma de relato donde es posible reconocerse, ya seas ruso o argentino.
“La han descrito como una «hangout film« sobre el autoritarismo. Yo había empezado filmando a algunos varones, pero no resultaban tan interesantes. No fue un plan hacer una película de mujeres: filmo a las personas que me generan una conexión emocional, y eso terminó siendo, en su mayoría, mujeres. Para mí es una película sobre el amor y la comunidad”.
Julia continuó reflexionando sobre este documental colectivo y entendemos que Mis amigos indeseables termina haciendo una declaración importante: el periodismo es una práctica compartida, una red que sostiene cuando todo alrededor se vuelve incierto. La resistencia, entonces, deja de ser un gesto individual para volverse algo más cercano, más cotidiano, como una charla entre amigas en la cocina.




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