Chic Parisien

Emily en París: cómo la moda sostiene la historia temporada tras temporada

La serie que durante la pandemia se consolidó como un romance con la moda, ya va por su quinta temporada y sigue marcando tendencias.

por | Dic 29, 2025

En octubre del 2020, el año en el que el mundo se vio obligado a parar por la pandemia, apareció una serie que nos hizo viajar con la imaginación y salir de los metros cuadrados ya conocidos de memoria. París, proclamada como la ciudad del amor y la moda, brillaba más que nunca en Emily in Paris, una serie que desde el inicio no buscó parecer realista y nos ofreció la posibilidad de soñar con una ciudad con cafeterías llenas, menús insuperables, romances inmediatos y un guardarropa envidiable (recordemos que ese año lo máximo a lo que podíamos aspirar era a sacarnos el jogging).

La serie se volvió inmediatamente en un escape emocional y visual donde la moda adquirió un rol central, acompañando a los personajes en sus conflictos, aspiraciones y transformaciones. Al igual que alguna vez nos preguntamos entre amigas si nos identificamos más con el estilo de Carrie, Miranda, Charlotte o Samantha de Sex And The City (1998-2004), ahora pasamos a preguntarnos sobre Emily, Camille, Mandy o Sylvie. Y eso no es casual porque detrás de este proyecto no solo se encuentra el mismo creador, Darren Star, sino que también participó como colaboradora de las primeras dos temporadas Patricia Field, la histórica vestuarista de las chicas que nos hicieron querer tomar Cosmos en Nueva York.

Desde su estreno, Emily in Paris se convirtió en una fantasía en dónde la moda tiene un rol central.

La moda como choque cultural

En su primera temporada, Emily Cooper (Lily Collins) se muda a París frente a una oportunidad de trabajo inesperada, teniendo que llevar su mirada estadounidense a una exclusiva agencia de marketing francesa. Pero Emily no encaja, y su ropa tampoco. Su estética “americana”, junto a su incapacidad para hablar una palabra en francés generan una desconexión cultural que queda evidenciada en su vínculo con sus nuevos compañeros de trabajo y su impecable (e implacable) jefa.

En Sylvie (Philippine Leroy-Beaulieu), la jefa de Emily (y la única mujer que pasa de los 30 años en la serie), encontramos el clásico estilo francés marcado desde la elegancia y la sensualidad. Combinaciones sobrias, prendas perfectamente planchadas y maquillaje a prueba de emociones son algunas de las características que encontramos en su manera de vestir. En contraposición, la actitud positiva e inocente de Emily resulta en un estilo ecléctico y juvenil, que se ve reflejado en las combinaciones de colores y texturas inesperadas de sus looks.

En el otro extremo del espectro se encuentra Camille (Camille Razat), la novia de Gabriel (el francés que se robará los suspiros de la protagonista y las espectadoras) y nueva “amiga” de Emily. Camille encarna a la joven parisina desenfadada con un estilo menos estridente pero con ese je ne sais quoi parisino que la convierte en chic. Marylin Fitoussi (vestuarista de la serie) aseguró en una entrevista que Camille “es la It Girl parisina por excelencia dentro y fuera de la pantalla”, por eso reserva para ella las grandes marcas francesas y las mezcla con un toque del estilo danés que las parisinas aman.


Ashley Park y Lily Collins como Mindy y Emily.

Si bien Camille se convierte rápidamente en el personaje que se pondrá al hombro el deber de enseñarle la verdadera París a Emily intentando que se integre, es en Mindy (Ashley Park) donde Emily encuentra una verdadera aliada. No solo será su mejor amiga y compañera de piso, sino que también tendrá un estilo más similar al suyo en cuanto a la mezcla de estampados y colores. Sin embargo, su manera de vestir es mucho más lúdica y teatral (no es casualidad que sea una artista en búsqueda de reconocimiento).

Aprendiendo el lenguaje

En su segunda temporada, Emily debe elegir entre sus sentimientos por Gabriel (Lucas Bravo) o su amistad con Camille, prometiendose no interferir, empieza una relación con su compañero de francés, Alfie (Lucien Laviscount). Ya más establecida en París, en su trabajo y en un momento de mayor conciencia emocional, el guardarropa de Emily incorpora referencias más claras a la moda francesa sin abandonar su identidad. Sus elecciones estilísticas aún recuerdan en cada capítulo que es una estadounidense en París (aunque elimina las referencias más evidentes como la camiseta de la Torre Eiffel o la boina roja de la primera temporada) pero ahora suma prendas de marcas francesas como Courrèges a su vestidor (cómo una veinteañera tiene acceso a estas prendas no es algo que les preocupe a las vestuaristas que comentaron que no les interesa ser realistas en ese aspecto).

Mientras tanto, Sylvie, funda su propia agencia, llevándose a sus colegas y clientes clave, y le pide a Emily que se una a ella, dejándola en una encrucijada profesional. Esta decisión arriesgada por parte de Sylvie también la vemos reflejada en sus prendas: looks más osados, vestidos con transparencias que visibilizan su cuerpo reforzando el mensaje contra el edadismo que su personaje intenta desterrar tanto en la moda como en la vida.

Sylvie (Philippine Leroy-Beaulieu), la jefa de Emily, se destaca por su estilo clásico francés, sensual aunque elegante.

Crisis de identidad pero con prendas de diseñador

En su tercera temporada, Emily se divide entre dos trabajos, dos amores y dos versiones de sí misma. La vida parisina ya no se siente tan glamorosa cuando de tomar decisiones reales se trata. Los looks, como reflejo de este caos, se vuelven más cercanos a una pasarela que a la vida cotidiana. Según Fitoussi, solo en esta temporada, Lily Collins usa 43 looks en total, conformados tanto por piezas contemporáneas como por otras vintage.

Camille también atraviesa un arco emocional complejo (que incluye un amorío con otra mujer, planes de boda con Gabriel (y un embarazo) y su vestuario acompaña ese estado más introspectivo y contenido. Mindy mantiene su rol como el personaje más pop y experimental de la serie, usando la moda como parte de un show permanente. Es así que Sylvie se destaca por contraste: su estética sigue siendo minimalista y segura, funcionando como ancla en medio del exceso generalizado.

Camille (Camille Émilie Razat) se nos presenta originalmente como un look chic pero desenfadado.

¿París ya no es la capital de la moda?

En su cuarta temporada, Emily está decidida a alejarse del drama priorizando su propio bienestar. Termina su relación con Gabriel y se permite conocer a Marcello (Eugenio Franceschini) un italiano heredero de una de las grandes marcas de su país, lo que la lleva a recibir una oferta para dirigir la nueva oficina de la agencia en Roma. Y es justamente en esta ciudad donde vemos a Emily llevar looks inspirados en Audrey Hepburn y su película Vacaciones en Roma (1953) que incluye falda midi, zapatos planos Mary Jane, una chaqueta con cuadros Vichy y un simpático pañuelo al cuello.

Mientras Emily sigue buscando su lugar, Sylvie se consolida como la figura más compleja y magnética de la serie: su vestuario no responde a tendencias ni a crisis, sino a una identidad sólida y adulta. Para este momento de la serie, no solo vimos su elegante gusto francés y su inteligencia para los negocios sino que también vimos su lado más humano y vulnerable.

El vestuario de Emily (Lily Collins) en la quinta temporada está fuertemente inspirado en Audrey Hepburn.

En busca de la dolce vita

La quinta temporada de la serie se estrenó hace algunas semanas centrándose nuevamente en la evolución personal y profesional de Emily, quien se muda a Roma para liderar una nueva oficina, enfrentando dilemas laborales y amorosos con respecto a Marcello, mientras se cuestiona su futuro y su deseo de permanecer en París. “En las primeras temporadas Emily corría todo el tiempo en tacos. En la quinta, decidimos ponerle zapatos bajos”, comentó Lily Collins sobre el desarrollo de su personaje para esta última temporada. Y es que Emily ya no es esa joven estadounidense que intenta amoldarse, se siente más segura de quién es y de lo que quiere y hasta lo vemos traducido en su nuevo corte de pelo estilo bob (es sabido que un cambio importante en la vida de una mujer viene acompañado de un nuevo corte de pelo).

Por otra parte, Sylvie se sigue posicionando como el personaje con el arco narrativo, y estilístico, más interesante de la serie (de hecho, hay quienes piden un spin-off de la jefa francesa). Sin embargo, ¿quién puede decir que mira Emily in Paris por la trama? Desde el comienzo la serie estuvo planteada como un escape de la realidad que nos recuerda que en la vida hay que divertirse, y que todos los momentos, buenos o malos, se enfrentan mejor con un look sorprendente.

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