Casas embrujadas, claustrofobia y terror gótico se combinan en un universo bien construido con más de un eco a la película francesa Livide, de 2011.

Casas embrujadas, claustrofobia y terror gótico se combinan en un universo bien construido con más de un eco a la película francesa Livide, de 2011.
El siniestro personaje de Patricia Highsmith supera sus adaptaciones anteriores con elegancia y solidez, desde el misterio y la violencia sugerida.
El duelo entre el gorila gigante hollywoodense y el lagarto icónico de Japón alcanza sus extremos más exagerados con un entretenimiento del más puro.
Andrew Haigh tomó una novela del escritor japonés Taichi Yamada y la versionó como una historia de amor entre dos hombres devastados por la soledad.
Una sátira inteligente acerca de la hipocresía cultural y las expectativas intelectuales de un escritor afroamericano que batalla por la aceptación.
La artista convierte su visión del amor en una biopic atrevida y muy personal. Entre el drama edulcorado y una exploración profunda sobre el éxito.
La película da en el punto clave, transmitiendo unas ganas tremendas de enamorarse y vivir una aventura simple, con la posibilidad de un final feliz.
La película supera con elegancia sus grandes desafíos: no quedar reducida a la comparación con Spielberg y además encontrar su propia personalidad.