La larga novela sobre la compra de Warner por parte de Netflix tuvo un inesperado (¿o no tanto?) plot twist y finalmente será Paramount Skydance el que se hará con el control del histórico estudio de cine. En verdad, quien realmente gana con esa fusión es el presidente Donald Trump, que tiene amigos a cargo de esa corporación.
Como ya habíamos contado en PopCon, David Ellison, el CEO de Paramount Skydance, es aliado del republicano. Una amistad que viene de familia: Larry Ellison, padre del actual magnate de esa corporación, fue un aportante de las campañas electorales del trumpismo.
De hecho, antes de que el tablero del mercado se sacudiera con el affaire Warner-Netflix-Paramount, Trump ya había puesto un pie en Hollywood al presionar a Paramount para que reviviera la franquicia Rush Hour con una cuarta entrega que estará dirigida Brett Ratner, hoy a cargo del documental Melania (2026).

Después de muchas vueltas, Netflix declinó hacer una nueva oferta por Warner y se retiró de la contienda. Sorprendente, sobre todo si se tiene en cuenta que el gigante del streaming había llegado a anunciar la adquisición de Warner con un correo electrónico a sus suscriptores, en otro movimiento inédito.
“Al precio requerido para igualar la última oferta de Paramount Skydance, el acuerdo ya no es financieramente atractivo, por lo que rechazamos igualar la oferta de Paramount Skydance”.
Esto dijeron Ted Sarandos y Greg Peters, directores ejecutivos de Netflix, en el comunicado en el que le pusieron fin a las larguísimas y complicadas negociaciones. Eso sí: se lamentaron del resultado porque, según dijeron:
“Habríamos sido buenos administradores de las marcas icónicas de Warner Bros., y nuestro acuerdo habría fortalecido la industria del entretenimiento y preservado y creado más empleos de producción en los Estados Unidos”.

La fusión
La operación actual es por 110 millones de dólares, al haberse fijado en 31 dólares por acción. La oferta de Netflix se había quedado en 27,75 dólares por acción. El acuerdo de ambos gigantes incluye el pago de una penalización de Paramount a Netflix por haber intervenido en el proceso de compra de Warner, que está en torno a los 2.800 millones de dólares.
Esa última fue la novena oferta que había hecho Paramount para frenar a Netflix. Pero el camino para la gran operación todavía no está allanado: el fiscal general de California, Rob Bonta, anticipó que el Poder Judicial tiene un papel que desempeñar en el proceso.
“Estos dos titanes de Hollywood no han superado el escrutinio regulatorio; el Departamento de Justicia de California tiene una investigación abierta y tenemos la intención de ser rigurosos en nuestra revisión”
Esto declaró el funcionario en un comunicado en el que pareció apuntar al corazón de la administración Trump, sobre la que también se posan los demócratas al cuestionar la adquisición.

Cómo sigue
El próximo paso, post entrega de los Oscar, será el 23 de abril, cuando los accionistas de Warner deberán votar si aceptan la cuantiosa oferta de Paramount Skydance.
De avanzar la operatoria, como todo hace prever, una de las primeras consecuencias será la fusión de la plataforma HBO Max, propiedad de Warner, en la plataforma de Paramount. Algo similar a lo que ocurrió cuando el servicio de streaming de Fox fue absorbido por Disney+ por una compra similar.
De todos modos, Ellison señaló que el objetivo es que HBO “pueda operar de forma independiente, para que, sinceramente, pueda seguir haciendo lo que mejor sabe hacer”.

“HBO debe seguir siendo HBO. Han construido una marca fenomenal. Son líderes en el sector y simplemente queremos que sigan cosechando éxitos”, definió en unas declaraciones publicadas por Variety.
Para eso se preparan en la nueva Paramount, donde están dispuestos a disputarle el mercado a sus competidoras Netflix, Amazon y Disney+.
Como sea, el affaire (más propio de una temporada de Succession que del mundo del entretenimiento) pone al público en una emboscada técnica. Con Netflix lo más probable es que hubiera habido menos películas de Warner en cines (aunque ahora nunca lo sabremos). Tras la victoria de Paramount, controlada por las elites amigas de Trump, hay serias sospechas sobre censura y libertades restringidas en momentos de radicalización de la política en Estados Unidos. El público tiene que elegir lo menos peor.




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