El osito irreverente

TED – Temporada 2: Claves para entender el humor de Seth MacFarlane

Chistes tontos, ritmo casual y personajes irreverentes. Exploramos los elementos característicos de Ted y otras obras de MacFarlane.

por | Feb 9, 2026

Si Los Simpson (1989-) fue la serie que inauguró el género de la sitcom animada de temáticas adultas, sin duda Family Guy (1999-2024) fue su principal continuadora y rival. Y en un momento llegó a superarla en su éxito e impacto. La razón de esto puede haber sido su humor, que sacrificaba el desarrollo emocional de los personajes por un uso más irreverente de los recursos de la animación. O quizá fue porque a menudo rompía todos los esquemas formales de las series de su estilo.

Por esa y otras razones más, Family Guy se convirtió en un clásico indiscutible de las pantallas de Fox, que se mantuvo al aire, pese a ciertas intermitencias, por veintitrés temporadas. Por eso cuando Seth MacFarlane, su showrunner, dirigió, escribió y co-produjo la película Ted (2012), los cines se llenaron. 

Seth Macfarlane junto a figuras de cartón de su creación más exitosa: la familia Griffin.

La idea de ver el paso de la clásica fórmula cómica de MacFarlane al live action llamó la atención de mucha gente. Y, efectivamente, su premisa era más que interesante: una película con el espíritu de una secuela de una película infantil que se transforma en una de drogones cuando los protagonistas crecen y deben lidiar con la incertidumbre de la adultez. 

Ted contaba la historia de un muchacho de Boston bastante inmaduro llamado John Bennet, que cuando era chico había logrado el sueño de que su osito de peluche se volviera de carne y hueso. El oso crecido, lejos de mantenerse tierno e inocente, se vuelve un tipo bastante despreciable y una mala influencia para John. Pero es, ante todo, una plataforma para introducir diálogos llenos de humor grosero y tosco. 

Ted tuvo su secuela en 2015, con menor éxito que la primera. Y estuvo fuera de agenda hasta casi diez años después, cuando sorprendió a todo el mundo con el anuncio de una primera temporada de su precuela televisiva. La serie de Ted (2024-) supuso un cambio de formato a una sitcom televisiva más convencional, pero con el atractivo agregado de que uno de sus protagonistas está animado con CGI.

Aprovechando que el 6 de marzo se estrena la segunda temporada en UNIVERSAL+ para toda Latinoamérica, vamos a explorar cuáles son los elementos característicos del humor de Seth MacFarlane. Eso va a permitir entender por qué Ted, la serie es un paso hacia otra dirección en la carrera de este animador y comediante estadounidense. Y además, para descubrir cómo es al mismo tiempo una oportunidad para añadirle nuevos matices a su estilo ya característico. 

Personajes sardónicos y Bocones

Ted fue como una mascot movie que giraba alrededor de un personaje animado en CGI. Pero, a diferencia de Garfield Sonic, era un animalito que no despertaba simpatía, sino patetismo. El oso, interpretado por el mismo MacFarlane, es solo uno más de los animales o seres antropomórficos sarcásticos que encarna en todas sus series.

Desde el primer corto que presentó para el mítico ciclo de Cartoon Network What a Cartoon Show (1995-2002), protagonizado por un perro parlante llamado Steve, la mayoría de sus series tuvieron a un personaje así, siempre doblado con su propia voz, a modo de self-insert. Malhablados pero muy elocuentes, en el mundo de MacFarlane los animales parecen convivir con los humanos como cualquier otra minoría. Y un poco son una excusa para poner en otra voz (mucho más cavernosa, generalmente) ideas acerca de la cultura, el jet-set y la sociedad en general, que serían cancelables en cualquier otro contexto.

Pero no se preocupen: los guionistas te dan a entender que es opinión de los personajes y no de ellos. Y, siendo sinceros, hasta los personajes que no son animales son un poco eso también, teniendo características bastante similares.  Obviamente, Ted no es la excepción y quizá el más icónico de todos ellos.

Seth Macfarlane y sus personajes. Portada del episodio dedicado a a Seth Macfarlane dentro de la serie Animated Atrocities de John Enter.

El timing cómico por sobre la trama

Lo que más caracterizó a Family Guy no fueron solo sus cataratas de chistes verbales tontos y directos. Ni las parodias y referencias satíricas a la cultura pop y la política estadounidense. O quizá sí. Pero sin duda sus efectivos chistes visuales también contribuyen, a menudo cargados de elementos escatológicos o violentamente caricaturescos que irrumpen entre el humor verbal. Y ni hablar del uso de la animación, para llevar el humor de situación a niveles surrealistas, solo permitidos por los dibujos animados, donde todo puede pasar. Pero el hecho de que hay muchísimas otras series con características similares nos hace pensar que no fue solo eso. 

En verdad, lo que hizo de Family Guy una marca única fue el manejo del timing. Si la sitcom live-action tradicional obliga a escribir un gag cada pocos segundos, la sitcom animada permite romper esa estructura. Así, las series de Macfarlane acumulan mucha cantidad de chistes consecutivos. O, a veces, por el contrario, hacen chistes muy lentos que ocupan mucho más tiempo de pantalla de lo que un espectador promedio puede soportar.

Esto hace que la comedia esté siempre por encima del argumento, y que cualquier estructura narrativa se pueda subvertir en función del humor. La contra de este estilo es que a menudo termina dejando el desarrollo de los personajes y su aspecto emocional de lado. Así, los argumentos de los episodios son más que nada excusas para contar chistes.

La mesa familiar de Ted, la serie.

Ese recurso incluso fue adaptado a otro formato cuando en 2013 MacFarlane fue presentador de la ceremonia de los Oscar, usando una trama de viajes en el tiempo como excusa para hacer chistes misóginos que resultaron en el desagrado de la mayoría del público. 

La carencia de lo emocional le quitó peso dramático a sus producciones, pero a su vez las transformó en las favoritas del consumo casual, el zapping y el visionado sin compromisos. Pero el oso es tan incorrecto que hasta puede ir en contra de su propio creador y así es como Ted, la serie, busca romper un poco esos cimientos. 

Qué esperar de la nueva temporada

Como la primera, la segunda temporada de Ted, la serie estará situada en la década del noventa y explorará la relación entre el peluche malhablado  y una versión de diecisiete años del personaje que hacía Mark Whahlberg en la película. Hablamos de su mejor amigo, el simpático pero torpe John Bennett (acá interpretado por Max Burkholder).

Después de sus cinco minutos de fama, Ted (que incluso acá sigue teniendo la voz de MacFarlane) ha regresado a su casa en Framingham, Massachusetts. Allí vive junto a John, sus padres Matty y Susan (interpretados Scott Grimes y Alanna Ubach, respectivamente), y su prima Blaire (Giorgia Whigham). Tanto Ted como John van al colegio secundario, y en esta temporada estarán atravesando su último año, lo que probablemente lleve a más reflexiones sobre el futuro de los dos muchachos.

Pero lo más importante en cualquier sitcom, sea animada o no (y esta es parcialmente animada) es que los personajes tengan personalidades bien definidas, para que la interacción entre ellos de lugar al humor. Las expectativas están puestas en que ese constraste, que ya estaba bien marcado en la temporada anterior, se mantenga acá.

Los roces éticos y generacionales entre Matty, ese obrero machista y conservador que no acepta cuestionamientos y Blaire, la estudiante universitaria progre, van a seguir siendo centrales para crear situaciones humorísticas. Por otra parte, Susan la esposa dulce y aparentemente más razonable que el resto de la familia, probablemente seguirá manifestando su represión sexual. 

Y, por supuesto, la serie dará lugar a que se luzca Ted, que por lo que muestran los trailers parece tener una animación CGI a la altura de los tiempos modernos, que hace totalmente verosímil que un personaje de su calaña esté aceptado dentro del mundo real. 

un puente entre la sit-com animada y la tradicional

Cuando se anunció que Ted iba a tener su propia serie animada, precuela de las dos películas originales, lo más llamativo fue el cambio de género, de la buddy movie de drogones al formato de sitcom familiar más tradicional. Conceptualmente Ted, la serie es como una versión profana de las sitcom con las que crecimos en la década del noventa, que eran mucho más moralizantes que las contrapartes animadas que empezaron a invadir la pantalla en la segunda mitad de la década.

La idea de una comedia familiar a lo Malcolm in the Middle (2000-2006) -quizá de todas ellas la más caricaturesca y atrevida- con un personaje en CGI como parte del elenco estable fue algo muy llamativo. Y lo cierto es que funcionó bastante bien, con una primera temporada que cosechó un fandom considerable. 

La serie tiene algunas cosas que se apartan de la fórmula clásica de MacFarlane.  Principalmente, un aspecto emocional más desarrollado (algo que sigue un poco la línea de las películas, aunque nunca lo llegaron a explotar del todo). Y hasta le da un arco narrativo a sus personajes.

El live action requiere que haya una menor distancia entre el público y los protagonistas, haciendo que esta serie, sin ser nunca un canto a la vida, sí tenga un costado más humano, donde lo que les pasa al muchacho y su peluche no es solo una excusa para el chiste, sino algo más sustancial: la subversión de la dicotomía entre la irreverencia adolescente y la responsabilidad adulta, replanteándose el valor del desparpajo frente a las presiones de la adultez. 

Lo que hace interesante a Ted, la serie es justamente que, con momentos cálidos y todo,  el costado sarcástico sigue presente, lo que permite balancear el estilo de las sitcom y poder criticarlo y actualizarlo de cierta manera. Por ejemplo, la exploración de la sexualidad reprimida de Susan demuestra que detrás de toda su capa de ternura superficial hay matices que no se suelen explorar en las más puritanas sitcom live action tradicionales. Por eso la serie toma los tropos del género y la salpica de la frescura y la irresponsabilidad de la animación. 

Después de un intento no tan exitoso de trasladar su estilo a la gran pantalla, como fue A Million Ways to Die in the West (2014), pareciera que la serie de Ted es el mejor producto live action de la factoría MacFarlane. El humor típico del irreverente comediante se encontraba con muchos obstáculos en el cine, que requiere argumentos, un arco narrativo y una evolución en los personajes. Y, aunque brillaba por momentos, ninguna de las dos películas de Ted terminó de explotar un nivel de empatía y ternura  que tamice el desparpajo, ese recurso que hizo que las primeras temporadas Los Simpson hayan pasado a la historia. 

Al combinarse con las convenciones de las sitcom, el aspecto emocional regresa, y eso hace que el humor de MacFarlane se revitalice y adquiera más sustancia. Es por eso que las expectativas están más que altas para volver a una de las décadas más añoradas de los últimos tiempos y ponernos a pensar si no somos un poco como ese muchacho que no supo dejar su infancia atrás y se le marchitó, pero aún así nunca va a poder abandonarla. 

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Paul Noguerol

Paul Noguerol es un escritor, guionista e investigador de Mendoza, Argentina. Actualmente vive en Estados Unidos, país donde nació, y está haciendo un Ph.D. en estudios hispánicos para la universidad de Connecticut, donde estudia las expresiones Queer en historietas de lengua española. Sus especialidades son el cómic y la ciencia ficción. Fue creador y miembro del colectivo de divulgación de estudios sobre la cultura pop Los Nerds Heredarán la tierra, y condujo el podcast del mismo nombre y el programa de TV "Los nerds heredarán la biblioteca", de Señal U, sobre literatura y cultura pop. También organizó en Mendoza dos ediciones del encuentro de ciencia ficción "Pórtico", originario de la ciudad de La Plata. Ha escrito para medios como Ouroboros, Revista Sonámbula, Jarilla Geek, y Elmeme.me, entre otros. Su trabajo como escritor de ficción está editado en dos antologías de cuentos, "Paisajes Perturbadores" (2018) y "Omelas" (2019). Actualmente es columnista de la sección "Pensé que se trataba de cuadritos" en el programa de radio por Twitch "Mandanga". Además, conduce y produje el podcast "La guía Falopa del espacio tiempo", dedicado exclusivamente al análisis de ficciones sobre viajes en el tiempo.